Tren arranca hacia la modernización con fideicomiso de $40 millones

Institución pretende redimir sus yerros con nuevos trenes, estaciones modernas y pago electrónico

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El tren urbano encendió sus viejos motores para, finalmente, encaminarse a la modernización de sus servicio entre San José, Heredia, Alajuela y Cartago.

En el camino, quedaron 18 años de operación con poco dinero y bajo amarras de una vieja ley que le frenaba el paso al Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer).

La Ley de Modernización del Incofer, firmada por el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, el 28 de junio, abre las puertas y quita los frenos para que el tren continúe con su inevitable rumbo a mejorar el servicio de transporte urbano.

El primer proyecto ya se fragua bajo la figura de fideicomiso entre el Incofer y el Banco de Costa Rica (BCR).

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La iniciativa pretende inyectar $40 millones para comprar nuevos trenes, construir mejores estaciones e implementar un sistema de pago electrónico.

En una segunda fase y con una visión mucho más ambiciosa, el Incofer pretende impulsar la construcción de un tren eléctrico que costaría $1.400 millones.

Justo cuando el Incofer logró una ley más flexible que le permite endeudarse hasta por $405 millones para mejorar su infraestructura y sus servicios, el presidente ejecutivo de la institución, Guillermo Santana, anunció su renuncia por “razones personales y familiares”.

En este caso, las preguntas son válidas: ¿Ahora qué sigue? ¿Cuándo llegará un sucesor?

La gestión del exjerarca del Incofer estuvo marcada por puntos altos, como la aprobación de la ley de fortalecimiento y la puesta en marcha del tren a Alajuela.

Empero, la historia de Santana no fue siempre así. También hubo cuestionamientos por la composición de su salario –pagado por el Incofer y la Universidad de Costa Rica (UCR)– y por el choque de trenes del 8 de abril en Mata Redonda.

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infografia

Calienta motores

Un Incofer sin jerarca, ya calienta motores para desarrollar el primer proyecto de modernización bajo los nuevos permisos que le concede la ley de modernización.

Se trata de un fideicomiso con el Banco de Costa Rica por $40 millones que pretende desarrollar mejoras considerables en el servicio de tren urbano entre San José, Heredia, Alajuela y Cartago.

El BCR realiza actualmente los estudios de viabilidad técnica y financiera de esta iniciativa.

El plan propone invertir $32 millones en la compra de ocho trenes nuevos para mejorar los servicios urbanos.

Los $8 millones restantes, se usarán en diferentes proyectos de de infraestructura.

La cartera contempla la sustitución de la vía férrea actual por una más moderna que tenga el ancho internacional y se ajuste a nuevas medidas de calidad.

El fideicomiso construirá paradas confinadas que permitan a los pasajeros entrar y salir de los trenes con más orden.

Actualmente, los pasajeros se agrupan fuera de las puertas, lo que desencadena empujones y molestia en los usuarios, principalmente en horas pico.

Incluso, el convulso abordaje a los trenes y el aumento en la demanda por este servicio, ocasiona que algunas personas no paguen sus boletos antes de subir.

El fideicomiso tiene otras misiones para llevar el tren hacia la modernización.

Este proyecto también incluye un sistema de pago electrónico, la construcción de comercios –como cafeterías, tiendas y quioscos– en las estaciones del tren y la explotación de espacios publicitarios en las paradas y los vagones.

Pedro Zamora, supervisor del fideicomiso en el BCR, precisó que este proyecto apenas está en la etapa de estudios y el banco trabaja en la elaboración del contrato que debe firmar el Incofer.

Una vez listo, el contrato irá a refrendo ante la Contraloría General de la República (CGR).

El fideicomiso podría estar listo para iniciar su etapa operativa en unos nueve meses.

El plan ambicioso

Mientras el fideicomiso avanza como la opción más cercana para modernizar el tren urbano en Costa Rica, el Incofer amasa un plan mucho más ambicioso para el futuro: el tren eléctrico.

Guillemo Santana, expresidente del Incofer, explicó en su última conferencia de prensa, que en los próximos nueve meses se avanzará en la elaboración del plan para el tren eléctrico.

Construir un tren de este tipo tendría un costo cercano a los $1.400 millones, cifra que excede la capacidad de endeudamiento del Incofer.

La ley de fortalecimiento faculta a esa institución para que se endeude hasta por el 40% del valor de sus activos físicos, es decir, unos $405 millones.

Así las cosas, el Incofer tendrá que recurrir a una alianza público-privada, o bien, usar un mecanismo de contratación administrativa con empresas privadas para el tren eléctrico.

Estimaciones del Incofer revelan que el tren eléctrico aumentaría la capacidad del servicio de 15.000 a 150.000 pasajeros diarios.

La idea resulta atractiva para quienes sufren cada día el calvario de las presas para entrar o salir de San José hacia Heredia, Cartago y Alajuela.

La demanda del servicio de tren urbano pasó de 3,6 millones de usuarios en el 2014 a 4 millones de personas en el 2015, un incremento del 11%.

Incofer sin cabeza

Justo cuando parecía que el tren se encarrilaba hacia la modernización sin mayores contratiempos, la renuncia de Guillermo Santana a la presidencia ejecutiva del Incofer, llegó para frenar el impulso de los nuevos proyectos.

El exjerarca adujo “razones personales y familiares” para dejar la silla principal del Incofer.

Carlos Villalta, ministro de Obras Públicas y Transportes, aseguró que los proyectos del fideicomiso y del tren eléctrico no se detendrán pese a la ausencia de un jerarca en el Incofer.

El ministro no sabe cuándo se nombrará al sustituto de Santana. “Espero que sea en una o dos semanas”, agregó.

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Santana se fue con la aprobación de la ley de fortalecimiento y la activación del tren a Alajuela como sus máximos logros.

Su historia también estuvo marcada por cuestionamientos sobre su salario, pagado por el Incofer y un medio tiempo que le correspondía cada mes por su función como catedrático en la UCR.

El choque frontal de trenes del pasado 8 de abril que dejó 245 personas heridas, le puso presiones a Santana desde el Congreso para que renunciara a su cargo.

El camino que recién emprende el tren hacia la necesaria y urgente modernización es, sin duda, una muestra de que cambiando las ideas se pueden construir mejores lugares.

Así lo dijo el escritor francés Hipólito Taines antes de subir a un tren: “Viajamos para cambiar, no de lugares, sino de ideas”.

El camino

Varias fases componen el proceso de modernización del tren urbano.

Ley de modernización: La nueva ley abre la puerta para que el Incofer pueda endeudarse o contratar empresas privadas para desarrollar proyectos.

Fideicomiso: La primera etapa del proceso de modernización es el fideicomiso con el BCR por $40 millones para remozar la infraestructura.

Nuevas líneas: Dentro del fideicomiso se contempla la construcción de nuevas líneas férreas que cumplan con normas internacionales.

Tren eléctrico: El plan del tren eléctrico tendría un costo cercano a los $1.400 millones y se desarrollaría con una empresa privada.

Tren de carga: El Incofer baraja la posibilidad de incluir un servicio de carga que una los puertos del Pacífico y el Atlántico con el tren de la GAM.

Fuente Incofer.

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