Más de 7.500 mayores de 60 años están buscando trabajo

Por: Daniel Salazar Murillo 15 julio
Adultos mayores: escaso empleo y pocas políticas
Adultos mayores: escaso empleo y pocas políticas

Jorge Segreda vende fichas para los juegos electrónicos en el Parque de Diversiones. En la mañana, antes de que abran el complejo, da la bienvenida a los visitantes que hacen fila y les pide precaución para evitar accidentes.

“No se ha dado nada, por dicha, pero siempre hay que prevenir”, explica con cuidado .

Tiene 71 años y forma parte de los casi 50 empleados contratados provisionalmente por el Parque, por la temporada alta. La política del parque es dar más oportunidades de empleo a personas de edad alta. Si lo desean, algunos de los contratados por temporada alta trabajarán en el equipo aún por más tiempo.

El Financiero | Archivo
El Financiero | Archivo

“Uno empieza siempre con algún temor de fallar”, dice Segreda. “¡Tantos años de no tener un patrono! Pero yo me sobrepuse. Hice de todo para tener el trabajo y lo logré”.

Lo anterior incluyó que Segreda tuviera que ir hasta el Archivo Nacional a buscar la certificación de estudios de secundaria, los que completó en 1965, pues no logró encontrarla en el colegio ni en el Ministerio de Educación.

Las políticas de obtención de empleo para adultos mayores apenas maduran en el país. Los pocos programas dirigidos a la población rozan la línea del emprendedurismo y no dan abasto con un fenómeno cada vez más importante en la conformación demográfica, potenciado por la evolución que provoca la automatización en el empleo.

Al último trimestre, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), había cerca de 7.565 personas mayores de 60 años en búsqueda activa de un trabajo.

Ellos representan la proporción de un 4,3% de desempleo para las personas de esta edad. Es una proporción que, pese a ser de casi la mitad del promedio nacional, no incluye a las personas que, aunque deseosas de trabajar, dejaron de buscar un empleo en las últimas semanas.

"Siempre hemos tenido personas de estas edades. La inclusión no es de ahorita. Nosotros queríamos invitar a la población a que aplicara, porque muchos no aplican en el país, y la experiencia de trabajo con ellos es muy enriquecedora en la parte de valores y del servicio al cliente", dice Natalia Jiménez del Departamento de Desarrollo Organizacional del Parque de Diversiones.

Oferentes de experiencia

Martha Zamora, directora de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, destaca que hasta hace pocos años empezaron a tomarse medidas de empleo para esta población.

“Hemos estado trabajando en el tema desde hace dos años. La política pública que estaba establecida no había realizado nada. Luego empezamos a armar una pequeña unidad donde hemos ido estudiando esas necesidades”.

Hoy el Ministerio de Trabajo tiene solo un funcionario para el tema y para todo el país.

infografia
En el sector empresarial también escasean las medidas. En mayo del 2015 el Instituto Tecnológico de Costa Rica facilitó al Ministerio una bolsa de empleo digital para esta población. El propósito era que los adultos mayores y las empresas visitaran un sitio web ( www.integrate-trabajo.org ) y se inscribieran como demandantes y oferentes de servicios.

Los adultos mayores la usaron, pero las empresas no mostraron mucho interés. Dos años después la bolsa tiene más de 350 adultos mayores de 65 años solicitando empleo, pero hay apenas unas 11 empresas ofreciéndoles trabajo (la mayoría pequeñas y enfocadas en mercadeo, computación o costurerías).

Zulema Villalta, presidenta del Consejo Nacional de la persona Adulta Mayor (Conapam), afirma que el fenómeno se explica por una alta discriminación desde el sector empresarial. Para ella, aunque el emprendedurismo es una opción, las empresas también tienen que abrir puertas a estas personas y desligar la vejez del concepto de enfermedad.

“Hay poca preparación desde las empresas a estas personas para cuando se van a acercar a esas edades, pero también mucha discriminación: siempre hay un negativismo de ver el envejecimiento como una enfermedad y no como una gama de experiencia”.

Para Mónica Salazar, sicóloga de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica, el problema no tiene solo una dimensión de producción, sino también de salud pública. Los adultos mayores que buscan empleo y no tienen éxito, pueden caer en procesos de depresión, igual de preocupantes.

A todo el fenómeno se suman dos conflictos: la población costarricense envejece, a tal medida, que para el fin de este siglo el Centro de Estudios en Población de la Universidad de Costa Rica estima que un 46% de los ticos tendrían más de 50 años.

Al 2017, la población con más de 50 años es un 22,8%.

Gilbert Brenes, investigador del centro, resalta que actualmente los adultos mayores desempleados suelen tener menor escolaridad. La mayoría de los que obtienen trabajo a esas edades, lo logran en servicios de baja calificación.

Casi un tercio de los adultos mayores en el país brinda apoyo económico a sus hogares.