Tome medidas para que su empresa cambie antes de quedar obsoleta

Disrupción tecnológica puede aniquilar a la mayoría de los modelos de negocio si no se ajustan

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¿Su empresa está sólida, estable y goza de excelentes resultados financieros? ¡Tenga cuidado! Podría estar en una zona de confort que le impide ver los riesgos inmediatos para su negocio.

Con el fortalecimiento y masificación de tecnologías disruptivas en robótica, impresión 3D, telecomunicaciones y similares, el riesgo de caer en la obsolescencia se está generalizando a todos los sectores productivos.

Su empresa debe adelantarse a los acontecimientos antes de quedarse fuera del juego.

Roberto Sasso, presidente del Club de Investigación Tecnológica, asegura que la información es accesible y la dificultad está en tomar decisiones adecuadas y a tiempo, sobre todo cuando se cree que se está haciendo todo bien.

“Las tecnologías exponenciales tienen una capacidad disruptiva enorme; los competidores están apareciendo de otras industrias y latitudes, y la globalización genera muchas oportunidades y amenazas. Cuando cambia la naturaleza misma del trabajo (qué hace la gente y qué hacen las máquinas), todo cambia. Cuando se hace imposible desplazarse por la ciudad, y la tecnología ofrece soluciones, todo cambia”, afirma.

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Advierta el peligro

Carolina Orjuela, consultora de Innovare, comenta que el primer paso es reconocer la situación de peligro que enfrenta su modelo de negocios en este momento y, de inmediato, tomar acciones.

“En general, las empresas tienen conciencia del riesgo inminente pero por diversos factores (burocracia, falta de recursos, arrogancia corporativa) no logran hacer nada sustancial”, lamenta la especialista.

Con el fin de evaluar la situación, Orjuela propone revisar 10 señales de alerta para las empresas, cuya aparición podría ser síntoma de que ya es tarde:

1. Reducción de su cuota de mercado.

2. Baja en las ventas, pérdidas constantes.

3. Estar en un sector que apuesta por la guerra de precios y no por la diferenciación.

4. No tener un equipo (dentro o fuera de la empresa) que esté vigilando las nuevas tendencias y hábitos de consumo, y que estos hallazgos no se involucren a la estrategia y procesos.

5. Desconocer las necesidades y expectativas reales de sus clientes actuales y futuros.

6. Vender productos y servicios que fueron diseñados hace más de cinco años y que no hayan sido modificados o mejorados en ese tiempo.

7. Tener una alta dirección que se vanagloria de los grandes éxitos del pasado, sin la capacidad de plantearse una visión de futuro.

8. Lanzar productos diseñados desde los escritorios sin hacer partícipes a los clientes.

9. No rastrear ni tener detectados a los competidores invisibles, emprendimientos y sustitutos.

10. Tener un equipo de trabajo homogéneo: sin personas con diferentes puntos de vista, estilos de vida, multiculturalidad y de diferentes generaciones.

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Acciones y creatividad

¿Cuál es la mejor vía de enfrentar el riesgo de la obsolescencia?

Cada empresa debe encontrar un modelo de organización que le permita mantener la operación actual mientras desarrolla “vías de escape” o modificaciones innovadoras a sus procesos.

“A largo plazo, nadie tiene ni la menor idea (sobre cómo estará su sector), pero para mantenerse vigente hay que investigar lo que está sucediendo –prospectar el futuro–, hay que meter el cambio y la innovación dentro del ADN de la empresa; se debe crear subsidiarias ágiles que puedan crecer, o fallar, rápido, aunque sea a costa de la empresa madre. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo”, reconoce Sasso.

Además de incorporar la innovación a la cotidianidad empresarial, las recomendaciones de los consultores incluyen aplicar una mirada panorámica y no tradicional, pues sus competidores históricos podrían ser su menor problema ahora.

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Federico Chavarría, socio de consultoría de Deloitte, advierte que la sociedad está a las puertas de una nueva revolución industrial guiada por la tecnología, pero también por millenials , igualdad de género, servicios, experiencias y demás. Con ese panorama, no hay empresa exenta de la obligación de revisar y adaptar su modelo de negocios de cara al presente y futuro cercano.

“Hay que reconocer los puntos de inflexión tecnológicos y sociales que demandan este cambio en el modelo de negocio”, dice.

Cita los siguientes ejemplos:

1) Los automóviles con tecnología avanzada hacia la autonomía y seguridad, transforman la industria automotriz y todas las relacionadas (seguros de autos, transporte público, infraestructura).

2) La robótica modifica la estructura laboral (costos, asignación de presupuestos, competencia por talento).

3) Las redes sociales transforman la forma de interactuar con los clientes.

4) Las ciudades inteligentes lanzan nuevos desafíos a todos los sectores productivos.

¿Le parece que el riesgo no da para tanto? Le recomendamos que revise las historias de gigantes como Polaroid, Alta Vista, Kodak y Blockbuster, y se pregunte por qué su negocio está mejor preparado para el cambio que estas marcas hoy desaparecidas.

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