GERENCIA

¿Un líder nace o se hace?

La clave radica en combinar y equilibrar las competencias duras (técnicas) con las blandas (interpersonales)


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¿Qué se necesita para ser un líder? ¿Cualidades propias de la personalidad o capacitación? La respuesta es ambas.

En un contexto en el que el liderazgo horizontal toma fuerza y los trabajos por objetivos son indispensables, la figura del buen líder sale a relucir.

Miguel López, managing partner de Recluta Talenthunter, afirmó que el líder tanto nace como se hace.

Hay personas que desde sus tempranos años laborales demuestran una capacidad especial para adelantarse a ciertos fenómenos de negocios, pueden ser capaces de predecir tendencias o estar, con poco esfuerzo, en frente de una organización sin mayor entrenamiento.

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Sin embargo, sucede dentro de las empresas que en sus mandos medios y gerenciales cuentan con personal talentoso técnicamente, pero que tienen deficiencias en sus habilidades personales.

Ante esta realidad, se hace muy evidente la necesidad de educación y capacitaciones en temas de liderazgo.

José Alberto Carpio, especialista en talento humano, explicó que la administración moderna plantea que alguien será un buen jefe, siempre y cuando combine y equilibre las competencias duras (técnicas), con las blandas, que son habilidades interpersonales como el liderazgo, comunicación, integridad, responsabilidad, pasión, motivación, negociación, toma de decisiones, capacidad de análisis y reflexión.

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Formación

López señaló que hoy en día se ofrecen un sinnúmero de cursos, seminarios y maestrías que buscan dar mejor apoyo a los ejecutivos.

El poder dar equilibrio a la toma de decisiones, formar equipos de alto rendimiento y mantener una debida motivación de largo plazo es de las áreas más importantes que ofrecen las universidades y escuelas de negocios.

La capacitación en temas de liderazgo siempre será importante. Es un circulo que no se cierra, sino que evoluciona.

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Según Cristina Cubero, gerente de consultoría de Deloitte, un buen líder es el que logra el enfoque a la persona y se convierte en inspirador y estratega. Esto se traduce a beneficios directos para la empresa, pues se genera una imagen propia o una "marca empleador" que transciende las paredes de la misma compañía.Así se forman los ingredientes de un buen liderazgo que se traduce para la compañía en el mejor lugar para trabajar: 

  • Se enfoca en la persona (compensación y beneficios).
  • Le da sentido al hacer diario: para qué y por qué hacemos el trabajo.
  • Se enfoca en el propósito de la empresa así como su impacto y el aporte social.
  • Se preocupa por la innovación
  • Es inspirador, entusiasta, estratégico y con habilidades interpersonales.
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