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Librerías se enfocan en nichos de lectores más selectos

Negocios optan por propuestas editoriales de literatura especializada y al gusto del cliente

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    Librerías se enfocan en nichos de lectores más selectos
    / 14 OCT 2016

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Estas librerías son distintas: sus libreros se involucran directamente con la oferta y se realimentan de las solicitudes específicas de los lectores, por eso sus editoriales son selectos.

Da Capo (nuevo negocio paralelo de Librería Internacional), Librería Buhólica y Librería Andante, son parte de estos formatos que ya destacan en este nicho de mercado en el país.

Su modelo las coloca en un papel especializado que las diferencia entre la cantidad de librerías que se mantienen en el país.

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De acuerdo con datos de Dirección General de Tributación (DGT) del Ministerio de Hacienda, en este momento, hay 98 librerías de venta al detalle más que las que existían en el 2010, para un total de 203 en operación.

También se han sostenido en crecimiento los locales de venta de libros al por mayor y de venta a domicilio.

Recientes

Da Capo abrió hace un mes en Plaza Antares, en San Pedro de Montes de Oca, San José.

“Es una propuesta nueva cuyo objetivo es unir en un solo lugar las editoriales de literatura selecta o especializada. Es definitivamente un giro de negocio complementario a nuestra cadena de librerías, pues actualmente Da Capo llega con el fin de manejar una variedad mucho mayor de estos textos a diferencia de lo que se ofrece en Librería Internacional”, explicó Diana Guillén, jefa de Mercadeo de la empresa.

Guillén comentó que los principales lectores de este local, son mucho más ávidos, personas que ya tienen bastante trayectoria en el ámbito de la literatura, reconocen autores, editoriales, títulos y hacen compras muy informados.

Sobresale un grupo importante de profesionales, con edades entre los 40 y los 70 años.

La marca maneja editoriales reconocidos a nivel mundial, como Anagrama, Acantilado, Siruela, Alianza o Cátedra.

“Son editoriales que en el país no se consiguen con facilidad y es aquí, precisamente, donde radica nuestra principal distinción: queremos poner al alcance de los lectores este tipo de literatura exclusiva”, añadió la vocera.

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Buhólica es otra propuesta reciente en este nicho selecto. Nació en diciembre del 2015 y su local está en el centro comercial ComBai Mercado Urbano, ubicado en Escazú.

“Nos diferenciamos de otras librerías no solo por los libros que ofrecemos, sino porque nosotros, los libreros, somos lectores y, por ende, podemos establecer un diálogo con los clientes. No solo buscar títulos en la base de datos de la computadora”, comentó su librero, Jochen Vivallo.

Trabajan con editoriales independientes de España, México, Argentina y Chile; tiene desde escritores bolivianos (como Rodrigo Hasbún) hasta traducciones directas del ruso al español como Ulises , de James Joyce, traducido por Marcelo Zabaloy.

También ofrecen novelas policiales del conocido Leonardo Padura y ediciones ilustradas de Julio Cortázar.

Francisco Víctor, librero de Andante (en San Pedro diagonal al Teatro Universitario), indicó que su lector no se rige solo por los grandes nombres que se publicitan en el mercado editorial, sino que está dispuesto a escarbar y arriesgarse a traer libros que no están en boca de todos.

“El valor agregado es que vendemos lo que nos interesa o gusta leer. Ese interés determina la oferta, y es muchas veces influido y determinado por la respuesta y las recomendaciones de nuestros clientes”, manifestó.

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Respecto a la competencia digital, los libreros consideran que el costarricense sigue apreciando el gusto por la lectura física.

“Los lectores siempre nos destacan que para ellos la lectura en físico no se puede reemplazar. El gusto por tener entre las manos un libro, tangible, con aroma, único, lo vuelve incomparable con otras formas de lectura. Un libro es coleccionable y forma parte de un estilo de vida en muchos. Un libro en físico despierta pasión”, externó Guillén.

Para Vivallo una librería es un lugar físico, lleno de objetos y personas apasionadas por esos objetos. Sin importar si los libros son caros,. si pesan, si los e-books son más baratos. “Pero la relación con los espacios (las librerías), los objetos (los libros) y las personas (los libreros) es una experiencia intransferible al mundo digital”, dijo.

Víctor resaltó que la librería es un espacio físico, de diálogo humano, cara a cara.

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