NUEVAS IDEAS DE NEGOCIO

Mercados y ferias alternativas basan su éxito en la originalidad de sus emprendedores

Espacios sirven como plataforma de comercialización de productos de emprendedores, pero también para lanzar micro y pequeñas empresas


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En el 2008, Gabriela Jimenez y su esposo Pablo comenzaron a hacer 20 bolitas de pan para vender en la Feria Verde de Aranjuez pero hoy, ocho años más tarde, ya distribuyen productos a 70 restaurantes del país y su negocio, Cumpanis, es bastante popular.

Cumpanis nació en paralelo con la Feria Verde de Aranjuez, junto con otros 35 emprendimientos de productores distribuidos en 17 toldos. Ahora, el numero de expositores se ha triplicado y se ha diversificado hasta su segunda locación, en Ciudad Colón.

En aquel momento, eran pocos los lugares que servían como mercados alternativos en Costa Rica, pero hoy hay más de diez. Entre los que operan en Costa Rica están la Feria Verde (Aranjuez y Ciudad Colón), El Mercadito de San Rafael (Escazú), El Mercadito (sin ubicación fija) Mercado Tropical (sin ubicación fija), el Mercado Natural de Curridabat, el Mercado Orgánico del Este, Mercado Km0 (Avenida Escazú), el Mercadito Central (Combai Mercado Urbano) y la Feria Orgánica El Trueque (Barrio el Carmen, San José).

Estos espacios sirven como una plataforma de comercialización de productos locales, artesanales, orgánicos y saludables, en los que emprendedores y pequeños productores ofrecen opciones a usuarios que buscan algo diferente.

Para muchos, el secreto de la popularidad de las ferias y mercados alternativos es que los usuarios tienen la oportunidad de conocer quién hace qué producto, cómo se elabora y bajo qué condiciones.

"Creemos que ahora las personas tienen más conciencia en cuanto a la alimentación y mejor calidad de vida, por lo que prefieren artículos directamente del productor. También es innegable que para muchas personas los mercados y ferias son una moda y la economía responde hacia lo que el consumidor pide", comenta Guisella Ramírez, encargada del Mercadito de San Rafael, en Escazú.

Además de ser una ventana para ofrecer productos, estos espacios también abren oportunidades para establecer relaciones comerciales y llegar a nichos de mercado específicos, y para eso se conforman plataformas comerciales en diferentes zonas del país.

Algunos tienen lugar en zonas y horarios específicos, y otros, como El Mercadito y el Mercado Tropical, se realizan para temporadas determinadas en espacios variables.

La capacidad de los mercados consultados por EF se ubica entre 9 y 120 expositores que, en general, son fijos.

Estos espacios cuentan con una asistencia máxima que se ubica entre 250 personas a 2.000 personas por día y casi siempre operan los fines de semana.

Cada mercado o feria posee su encanto que los diferencia uno de otro, haciendo que los expositores decidan específicamente cuál es el que se adapta mejor a sus necesidades comerciales.

David Durán, encargado del Mercado Natural de Curridabat, asegura que el éxito de cada uno está en crear espacios donde se promueva el bienestar social por medio de actividades de bajo costo y productos saludables y sostenibles.

En ellos se ofrece todo tipo de artículos, desde legumbres y frutas, hasta comidas preparadas, artesanías, productos de belleza y de uso personal, entre muchos otros.

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"Los hobbies se han convertido en pequeños y grandes ingresos para las familias y esto hace que se necesiten lugares donde darse a conocer y exponerse. La clave es mantener un standard de calidad en cada evento y saber cuál es el publiico meta al que se quiere llegar", comenta Ana Elena Rodríguez, organizadora de El Mercadito.

Con raíces en las ferias y mercados

Muchos emprendimientos nacen en las ferias y mercados del país, como es el caso de Tierra Viva que nació en la Feria Verde de Aranjuez y Ciudad Colón.

Ileana Méndez, creadora de esta empresa, asegura que aunque al inicio la feria era un espacio para compartir con amigos y vender sus productos, poco a poco se convirtió en su actividad económica principal, para quien además estos espacios representan un reto en el que la oferta de productos está cambiando constantemente.

Tierra viva que, entre muchos otros productos ofrece sodas de producción nacional, cuenta con ocho sabores que cambian según la temporada.

Luego de tener sus primeros pasos en la Feria, ahora brinda productos en cafeterías, hoteles y restaurantes del país.

Obrigado Brigadeiros es otro emprendimiento que se dio a conocer gracias a estos espacios, participando en El Mercadito, en Plaza Tempo de Escazú, Dstrito 4 y City Place, en Santa Ana.

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Su fundador, Giancarlo Montero, comenta que apostaron a este tipo de espacios para darse a conocer y también para tener una retro alimentación más inmediata de los consumidores.

Además de servir como una ventana para la venta, Montero afirmó que El Mercadito les ha ayudado a medir y diferenciar cuáles son los eventos que le funcionan a productos como sus brigadeiros, ya que la rentabilidad depende principalmente de la localización de la feria, así como de la promoción que se le de.

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Oportunidades para productores

La finca El Mirador tiene más de 50 años cultivando frutas, hortalizas y verduras en La Cima de Dona, en Los Santos.

Empero, hace 5 años tomaron la iniciativa de cultivar productos orgánicos y ofrecerlos en el Mercadito de San Rafael de Escazú.

"Al inicio, lo que más costó fue ganar la confianza del cliente, que es muy exigente cuando se trata de agricultura orgánica", afirma Eduardo Gómez, dueño de la finca, quien además asegura que la demanda de los consumidores ha ido en aumento y que, actualmente, la producción no da abasto a las demandas del mercado.

Para Gómez, la principal ventaja de las ferias y mercados es la cercanía con el cliente, al que pueden explicarle las propiedades, beneficios y usos de cada producto, generando una relación mucho más estrecha con el cliente.

Gabriela Jiménez, dueña de Cumpanis, dijo también que las ferias y mercados sirven como una plataforma de contacto con proveedores directos, lo que permite conseguir materias primas de muy alta calidad para desarrollar su producto final sin la necesidad de tener que establecer relación con empresas procesadoras o intermediarios.

La variedad y los precios competitivos de los productos es otras de las principales ventajas que ofrecen estos espacios.

Para cuidar la calidad de lo que se ofrece, los encargados de estos mercados realizan grandes esfuerzos para seleccionar estrategicamente los expositores y que así haya la menor cantidad de repetición de productos posible y así brindar también una oferta más amplia.

"Al principio, buscabamos los posibles oferentes, pero conforme la feria fue creciendo y haciendose popular, los productores o pequeños empresarios nos comenzaron a contactar. A raiz de esto, desde hace dos años realizamos concursos anuales por puesto. Los posibles expositores aplican de acuerdo al producto y de este concurso se seleccionan los nuevos oferentes" comentó Susana González, encargada de la Feria Verde de Aranjuez y Ciudad Colón.

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