Las presiones de demanda de divisas se moderaron y las expectativas de los agentes apuntan a la estabilidad

Por: María Fernanda Cisneros 1 diciembre

Las ventas de dólares que realiza el Banco Central de Costa Rica (BCCR) para estabilizar el tipo de cambio disminuyeron dramáticamente en este segundo semestre, luego de que las presiones sobre el precio del dólar tendieran a moderarse.

Las razones que explican esa menor intervención y la relativa estabilidad –e inclusive bajada– del tipo de cambio van mucho más allá de un factor estacional, y se mantendrían hasta la primera parte del año que se avecina.

La preferencia de los agentes económicos por ahorrar en moneda nacional o extranjera y la expectativa de que la presión cambiaria se aliviará inclusive en los primeros meses de 2018, han dado un giro al curso para el tipo de cambio que los mismos economistas preveían para finales de este 2017.

A eso se suma que el Central volvió a elevar su tasa de referencia (para motivar el ahorro en colones), prácticamente tiene en la bolsa los $1.000 millones que solicitó al FLAR y el Gobierno está a punto de colocar hasta $1.500 en bonos de deuda interna.

Aunque el acumulado del reservas que ha utilizado el Central para estabilizar el tipo de cambio supera lo visto hace un año, la cifra corresponde en su mayor parte a las continuas intervenciones que realizó durante el primer semestre del año.

En cambio, en la segunda mitad del año, la intervención ha sido mucho menor.

En octubre y noviembre de este 2017, el Central no ha realizado operaciones de estabilización, lo que incide en que la cifra de intervención entre julio y noviembre sea solo de $57,5 millones, un 53,7% menos que en igual periodo de 2016.

La intervención cae debido a que el sector privado ha sido superavitario en sus operaciones cambiarias y, por tanto, hay menor presión para que el tipo de cambio nominal muestre cambios “violentos”, aseveró Eduardo Prado, gerente del BCCR.

Luego de que el tipo de cambio promedio del Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) llegara a ¢595,28 por dólar en mayo –su punto más alto del año–, luego pasó a ¢572,87 en el arranque de julio y posteriormente a ¢566,23 (al 28 de noviembre pasado).

Empero, esa caída del precio del dólar en esta segunda mitad del año, va más allá de un factor estacional.

Es cierto que, en las últimas semanas, el precio del dólar se comporta de acuerdo con los patrones estacionales históricos pero no solo explica la reducción.

Por un lado, la preferencia por ahorrar en instrumentos en dólares cayó por las medidas aplicadas por el Central para devolver el premio por ahorrar en colones. Esto ocurrió principalmente después de junio.

Sin embargo, la autoridad monetaria ha notado en las recientes semanas una “contención en la preferencia de los agentes económicos por instrumentos en colones”, lo que se suma a las previsiones de que en diciembre suban las tasas de interés de referencia de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Ambos factores son una alerta de que el interés de los ahorrantes por los dólares puede volver a aumentar.

Es por esto que el 30 de noviembre, el Central anunció una nueva subida de la Tasa de Política Monetaria (TPM), que pasó de 4,50% a 4,75%.

El premio por invertir en colones es a la fecha todavía muy bajo, al considerar los riesgos macroeconómicos y políticos que el país tiene en este momento, afirmó José Luis Arce, economista.

Dentro de esas preocupaciones está el deterioro de las finanzas públicas, la incertidumbre que se vive siempre ante un periodo electoral, así como el menor crecimiento económico y la baja en el consumo de los hogares.

En la otra acera, la demanda de crédito en moneda extranjera del sector privado ha caído en términos absolutos.

También, las disposiciones sobre la posición neta en moneda extranjera de los bancos –que activó el Central a mediados de año– limitaron la volatilidad del indicador y desincentivaron comportamientos que tendían a ejercer presiones en el mercado cambiario.

Otro aspecto que también ha incidido en las expectativas de devaluación de los agentes económicos fue el anuncio del Central de la contratación de los $1.000 millones con el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).

Este dinero llegará para fortalecer las reservas internacionales del país. Por ahora, el Central cursa las formalidades del contrato de préstamo y estima que el desembolso se realice en este 2017.

Hoy, las reservas alcanzan $6.817 millones, un 9,6% menos que un año atrás.

Otro factor a considerar en el comportamiento reciente del dólar es sin duda la movida del Ministerio de Hacienda.

Tesorería alista una colocación de bonos de deuda interna por un máximo de $1.500 millones, en cuestión de cuatro semanas, lo que envió un mensaje de serenidad al mercado.

Estos recursos cambiaron las expectativas de los inversionistas que antes proyectaban una depreciación moderada, pero ahora apuntan a la estabilidad durante la primera parte de 2018, afirmó Adriana Rodríguez, gerente senior de análisis económico de Scotiabank.

Mediante este mecanismo, Hacienda coloca sus emisiones a través de un intermediario que hace la colocación y distribuye los bonos, estos recursos se convertirán a colones para el pago de gastos corrientes del Gobierno.

El respiro llegará a las finanzas públicas y también, aliviará por al menos seis meses la presión cambiaria.

Gerardo Corrales, economista y exbanquero, cree que la dinámica que siga el tipo de cambio en 2018 dependerá de si el Central y Hacienda atenúan "el efecto de apreciación del colón de los endeudamientos en dolares que tomaron".

Si esto sucede, habría –a criterio de Corrales– una devaluación moderada. Caso contrario, es posible una apreciación del colón.