Haga un bechmarking de su estilo de liderazgo y siga las mejores prácticas

Sepa elegir con quién y cómo compararse para aprender y mejorar

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Así como usted actualiza las prácticas operativas y de gestión dentro de su empresa, debe prestar atención a que su estilo de liderazgo también se mantenga actualizado y a la altura de las prácticas en su sector. Para esto resulta útil hacer benchmark .

“En materia de liderazgo, de buen liderazgo, no hay competencia, más bien hay colaboración”, afirma Antonieta Chaverri, coach en liderazgo trascendente.

El benchmarking en liderazgo es un proceso que permite ampliar perspectivas de prácticas que enriquecen a las personas y a las organizaciones, mediante un diálogo directo sobre prácticas y lecciones aprendidas.

Redes, contactos, lecturas, ir a congresos, foros mundiales, ferias y contar con una red es clave, además de ser disciplinado en búsqueda de recursos e investigación.

Ligia Olvera, coach ejecutiva, afirma que hay formas de hacer investigación interna con la cual seguirle el pulso a indicadores de la industria y a sus principales competidores.

“Aunque sus prácticas sean de vanguardia siempre habrá alguien que está haciendo mejor las cosas en otro país, en otra industria. Es clave estar leyendo, ser un líder bien informado sobre negocios en el mundo, sobre investigación relevante en sus áreas estratégicas de negocio, tener un coach de alto nivel, pertenecer a grupos de referencia internacionales que le hagan reflexionar sobre temas claves, salir de su país, de su área de confort”, recomienda.

Además, la práctica de conocer otros estilos de liderazgo no se limita a imitarlos sino que permite ganar perspectiva con diferentes recursos, conversaciones, e información.

Haga un bechmarking de su estilo de liderazgo y siga las mejores prácticas ( ISTOCK PARA EF)

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Antes de empezar

Es importante definir quién es su competencia y cómo debe compararse con otros.

Margaret Rose Grigsby, coach ejecutiva en estrategia y liderazgo de BrainPower Latin America, advierte que la construcción de una estrategia para benchmarking de liderazgo no es un tema simple.

“Para poder ser más preciso, es necesario hacer definiciones por tipo de sector, geografía, función, estructura y tener una comprensión clara de los objetivos y estrategia de su organización. Con base en ello se procede a hacer comparaciones normativas con otros líderes de éxito”, explica.

En esto coincide Amado Sánchez, strategy managing partner de la consultora Dilectus, y afirma que la correcta definición del segmento con el que se comparará se puede hacer aplicando las siguientes consideraciones:

• La competencia es aquella que ofrece el mismo o un sustituto de nuestro servicio o producto a nuestro mercado meta. Sin embargo, se pueden buscar ejemplos de compañías en otras industrias que han llevado un valor replicable para nuestro mercado meta.

• El valor debe ser replicable, utilizando los recursos existentes u obtenibles por nuestra empresa. Se debe analizar la cadena de valor identificando las actividades de valor que permiten la ventaja.

• Siempre considere que la principal empresa contra quien compararse es la empresa propia y sus propios departamentos.

• Busque medir la satisfacción basado en las expectativas de los clientes y medir las mejores practicas internas de su propia compañía.

Esto es relevante porque si compara su estilo con el de empleadores que están en condiciones distintas, el ejercicio puede ser poco provechoso y hasta corre el riesgo de tomar decisiones equivocadas a partir de comparaciones inadecuadas.

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Paso a paso

Como en todo proceso que busque ser replicable y medible, este análisis de mejores prácticas debe contar con una planificación detallada y una base clara, que en cada empresa deberían ser los valores, el propósito, la cultura y el buen desempeño de la organización.

Chaverri afirma que un bench- marking de liderazgo debe contar desde el inicio con el apoyo del CEO o gerente general, ya que si este no tiene claro su importancia y el deseo de desarrollarse a sí mismo, no se obtendrá provecho del ejercicio.

Teniendo eso claro, el proceso que propone Chaverri incluye estos pasos:

1. Análisis previo de las propias prácticas de liderazgo.

2. Definición de áreas clave para buscar mejores prácticas.

3. Establecimiento de objetivos del benchmarking .

4. Identificación y selección de organizaciones para hacer benchmarking y sus líderes.

5. Contacto y visita de benchmarking , recolección de información.

6. Análisis de prácticas recolectadas, idoneidad con la organización y posibles aplicaciones.

7. Determinación de planes de acción y métricas

8. Implementación cambios y monitoreo de efectividad (mediciones).

9. Hacer ajustes.

Sánchez recuerda que existen múltiples fuentes de información para determinar las mejores prácticas de la competencia: se pueden analizar tácticas, procesos, reglamentos, precios, empleados, ofertas de trabajo, entrevistas a clientes, seguimiento de publicaciones en redes sociales, blogs y página web.

Además, ciertas compañías entregan reportes de gestión anual y los publican en su página de Internet.

“En ese análisis se puede determinar los recursos tangibles (financieros y físicos), los intangibles (tecnología, reputación, relaciones, cultura) y los humanos (habilidades / know how , capacidad de comunicación y colaboración, motivadores, etc). Es importante también el análisis constante de nuestro mercado meta para determinar las necesidades de los clientes”, recomienda.

El proceso debe buscar como resultado final la toma de decisiones puntuales sobre quienes lideran la organización: acciones de desarrollo, de transferir a otras posiciones o de reemplazar.

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Aplique lo aprendido

Una vez obtenida la información e identificadas las prácticas que pueden resultar útiles en su empresa, es necesario regresar al autoexamen previo y a las expectativas de sus clientes internos y externos: toda idea, por buena que sea, necesita recibir adaptación a la cultura de su organización.

“Como en todo proceso de bench- marking, las recetas copy/paste no funcionan. Lo que se defina como acciones aplicables a la organización deben ser acordes y adaptadas al perfil de los líderes que tendrán que modelarlas y guiarlas y a la cultura organizacional actual y deseada”, subraya Chaverri.

Y al ejecutar, asegúrese de aportar su estilo personal, para que el proceso de mejora continua de liderazgo lleve en paralelo el crecimiento, la valoración y la credibilidad de su marca individual. Recuerde que alguien más puede estar haciendo benchmark con usted.

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