Misión visita al país para evaluar estado de la tecnología

Por: Krisia Chacón Jiménez 31 enero, 2016
 Costa Rica invierte menos de 1% del PIB para temas de innovación. OCDE recomendará aumentar ese porcentaje para desarrollar la innovación.
Costa Rica invierte menos de 1% del PIB para temas de innovación. OCDE recomendará aumentar ese porcentaje para desarrollar la innovación.

Costa Rica quiere activar sus motores para impulsar la innovación, desarrollo e investigación tecnológica, pero ¿cómo podría ser posible si no inyecta la gasolina necesaria?

En un extenso recorrido para llegar a las filas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el país necesita de un vehículo potente más que “bonito”.

Empero con una inversión en tecnología del 0,56 del Producto Interno Bruto (PIB), es muy difícil siquiera arrancar.

Gráficos: Inversión en innovación y desarrollo
Gráficos: Inversión en innovación y desarrollo

Este panorama es muy claro tanto para los representantes del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) y para la OCDE.

A pesar de esta realidad, la organización internacional vio potencial importante en Costa Rica. Talento que está para ser aprovechado y explotado.

Agroindustria, biotecnología, emprendimiento social y tecnologías de la información y comunicación (TIC) fueron las áreas que sobresalieron.

Engranaje de las piezas

Como parte del proceso que realiza el país para ingresar a la OCDE, una misión visita por 10 días el territorio nacional para entender cómo funciona Costa Rica y luego realizar las recomendaciones necesarias en materia de tecnología e innovación.

Gernot Hutschenreiter, jefe de la misión de la OCDE para la revisión de las políticas nacionales, afirmó que Costa Rica tiene el talento humano y la capacidad para avanzar, sin embargo la inversión es muy baja.

Aumentar el dinero destinado a la innovación será de unas de la recomendaciones de la organización, aunque Hutschenreiter no mencionó un monto específico.

Entre los aspectos positivos durante este recorrido por la realidad del país, hubo cuatro reflectores que iluminaron el camino hacia la OCDE.

David Bullón, director de innovación del Micitt, afirmó que hay sectores tecnológicos que despertaron el interés de la misión debido a la alta capacidad y potencial de investigación.

Los avances en la agroindustria fueron la primera señal. Es claro que este campo es el tradicional y el que tiene más tiempo de realizarse debido al desarrollo de la actividad agrícola en el país. Gracias a las nuevas tecnologías, el sector que está sumando valor a la producción nacional.

Según datos de la herramienta Hipatia del Programa del Estado de la Nación, las ciencias agrícolas son las que más aportan investigación y producciones de conocimiento.

Estos profesionales realizaron del 2001 al 2014 el 31% de las publicaciones académicas, mientras que otras áreas se rezagaron.

Junto a las investigaciones agrícolas, las TIC tienen capacidad de mayor desarrollo.

La adopción de las tecnologías como la telefonía e Internet y la penetración que se ha conseguido representan uno de los músculos que empujan al desarrollo.

Datos de la Superintendencia de Telecomunicaciones indican que entre el 2013 y el 2014 el crecimiento de las suscripciones a Internet fue del 61%, pues en ese último año hubo 1,6 millones de inscripciones nuevas.

El aumento del acceso a estas tecnologías también influye en que las firmas de software del país esperen crecer más este año, luego de consolidarse en las soluciones para la nube y big data .

Los proyectos de innovación social también hicieron de las suyas al despertar la curiosidad de los representantes de la OCDE.

Estos programas normalmente se impulsan a través de hackatones y están enfocados en mejorar los procesos para adquirir bonos de vivienda, estimular la cultura, promover la inclusión y facilitar la seguridad.

En estas actividades participan diferentes ministerios y entidades privadas que pretenden fomentar las ideas innovadoras.

La biotecnología fue parada obligatoria de la misión, pues se interesaron por los avances que se gestan dentro de los laboratorios de las universidades.

Las investigaciones que se llevan a cabo en el país no son fruto de la casualidad. Un ejemplo es el Centro de Investigación en Biotecnología del Instituto Tecnológico de Costa Rica, en el cual fueron invertidos $2 millones y es uno de los mejor equipados.

El edificio incluye áreas de recepción, administración, salas de reuniones y videoconferencias, y laboratorios para cultivos, biología molecular, ingeniería genética, virología, bioprocesos vegetales, hidrología y conservación en frío y bacterología.

Además de los cuatro áreas de interés particular, hay otros elementos rescatados por la OCDE como el alto nivel educativo (si se compara con otros países de la región), el prestigio que ha ganado el país en la prestación de servicios y el potencial en la atracción de Inversión Extranjera Directa, añdió Bullón.

Sin embargo todavía quedan grandes ajustes por realizar, ya que poco se gana si la pista está iluminada y tiene acceso a la OCDE, pero el motor tiene problemas de engranaje y potencia.

Poca inversión, desarticulación entre la academia, sector público y privado, sumado a las carencias para desarrollar emprendimientos, son baches que están presentes en la realidad tica.

El Micitt pretende continuar con sus proyectos y hacer uso del crédito de $35 millones otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para incentivar la especialización profesional.

De estos resultados depende la mayor estimulación y la ruta hacia la adhesión con la OCDE.