Por: Margaret Rose Grigsby.   5 marzo, 2018
Hay que tomar el bullying en serio.
Hay que tomar el bullying en serio.

La muerte absurda y terrible del niño Sebastián, producto de su acción ante el acoso que padecía, debe hacernos reflexionar a todos en Costa Rica.

El bullying o acoso, se silencia y se minimiza. Se habla de las acciones humillantes entre chicos y chicas como “cosas de jovenes o niños” “chiquilladas” “así son ahora” “así se entienden entre ellos” “para que buscar problemas con otros padres de familia” “se les pasará” y así muchas maneras mas de evitar el enfrentarlo.

Es responsabilidad de nosotros los adultos, de los padres y madres, de los docentes y de la sociedad como un todo. Al no ser visibilizado es una situación que no se enfrenta ni se ataca. El acoso y los comportamientos acosadores, deben ser tema de conversación y de capacitación. Nuestros niños deben poder hablar de ello y quejarse. Nuestros niños tienen que entender que deben tratar a los demás con respeto y amabilidad. Deben aprender que está mal ridiculizar las diferencias (por ejemplo, raza, religión, apariencia, necesidades especiales, género, estado económico) y tratar de inculcar un sentido de empatía para aquellos que son diferentes.

Los niños intimidan por muchas razones. Algunos intimidan porque se sienten inseguros. Escoger a alguien que parece emocional o físicamente más débil le da la sensación de ser más importante, popular o tener el control. En otros casos, los niños intimidan porque simplemente no saben que es inaceptable elegir a niños que son diferentes debido a su tamaño, apariencia, raza o religión. En algunos casos, la intimidación es parte de un patrón constante de comportamiento desafiante o agresivo. Algunos niños que intimidan en la escuela y en entornos con sus compañeros están copiando el comportamiento que ven en casa.

Tomemos el bullying en serio. No celebremos al que es mas fuerte y mas agresivo que los demás, al que se aprovecha de las limitaciones, reales o percibidas, de otro. Asegúrese que sus hijos comprendan que no tolerará la intimidación en el hogar o en cualquier otro lugar.

No sea miope, no se aferre a que sus hijos son incapaces de conductas de ese tipo. Si su hijo o hija es reportado, indague, busque las causas, ocúpese y preocúpese. Establezca reglas sobre el bullying y cumpla con ellas. Si castiga a su hijo quitándole privilegios, asegúrese de que sean significativos.

Si su hijo actúa agresivamente en su casa, con sus hermanos u otras personas, deténgalo. Enseñele formas más apropiadas y no violentas de reaccionar. Averigüe cual es su entorno social, quienes son sus amigos y referentes. De ser necesario, busque ayuda profesional, impida que se convierta en una carga para la sociedad y además sea profundamente infeliz. La impunidad antes sus acciones sólo sirve para envalentonarlos mas.

Esos niños que gustan de acosar en la escuela o colegio, mas adelante, podrían tornarse en agresores de otro tipo, la documentación está llena de ejemplos.

En la coyuntura actual del país, abundan los insultos y las descalificaciones, no solamente se tolera sino que se fomenta la violencia verbal. Se están evidenciando comportamientos en que se puede humillar, maltratar y descalificar a las personas por tener creencias diferentes. No podemos cambiar el país, pero sí podemos influir en nuestro entorno inmediato. No cultive ni tolere una actitud de bully en su hogar ni en su círculo inmediato.

Evitemos otra muerte. Evitemos otro Sebastián. Evitemos las horribles cicatrices emocionales y físicas que deja el bullying en quienes lo padecen.

A su familia, mi mas sentido pésame. Espero que su sufrimiento no sea en balde y que la indignación y tristeza que muchos sentimos hoy, se convierta en un motivador para detener este flagelo en la sociedad.