Por: Said Breedy.   7 agosto

Un seguro de vida puede estar destinado a cubrir durante toda la de vida de una persona, hasta los 80 años según el promedio estadístico de esperanza de vida en nuestro país.

Ocurre algo similar con el seguro de incendio sobre una vivienda que protege a la familia. Diez años no son nada cuando lo relacionamos con la vida de las personas y sus riesgos.

Pero, el giro dramático que se vivió en Costa Rica hace diez años con respecto a la apertura en competencia del mercado de los seguros sí pueden relatar situaciones interesantes que procuran constatar que sí han ocurrido cambios.

Luego de la superada discusión nacional en el 2007 que deriva en un “Sí” por el tratado de libre comercio (CAFTA-DR), trajo consigo la implementación de leyes y reglamentos que permitieron la incursión de inversores nacionales y extranjeros para la constitución de nuevas compañías de seguros, así como el nacimiento de las sociedades corredoras de seguros.

Es aquí donde nace la cronología para Costa Rica, del antes y después en los seguros: 08 de agosto del 2008.

Desde una perspectiva, la percepción que generan estos primeros diez años es precisamente la de un mercado que continúa infante, que va creciendo, desarrollándose, que no deja de innovarse y que no se detiene en su constante nueva regulación programada por SUGESE en función a sus planes estratégicos. Esto refleja una infraestructura que no termina, falta trecho por recorrer.

Ya han sido superadas varias reformas integrales sobre la regulación: relativa a la solvencia de las aseguradoras; la autorización y registro de entidades y productos de seguros; incorporación de reglas para el diseño de un modelo de capital basado en riesgos; reglas sobre el gobierno corporativo y tecnologías de información; modelos de evaluación de riesgos y; requerimientos de capital para riesgos catastróficos. No obstante, luego de estos primeros 10 años, todavía está por venir otro tipo de regulación ya contemplada en los planes de SUGESE, como son: el modelo de supervisión sobre los intermediarios; los seguros inclusivos; el reglamento sobre seguros de caución y; aún no ha terminado de definirse el destino de la regulación sobre los seguros obligatorios (SOA y SRT) o la creación de un reglamento sobre el seguro de rentas vitalicias.

El mercado de seguros resiente mucho las exigencias sobrevaloradas para cumplir con la Ley 8204 y el “lavado de dinero”, siendo un mercado que resulta poco atractivo para legitimar dinero, debe flexibilizarse para no ser equiparado innecesariamente a la industria bancaria.

Aunado a esto, otra percepción en el mercado es la necesidad de lograr una identidad propia en la regulación; una identidad vernácula que sabemos no es tarea fácil porque se parte de lo implementado y probado en otras jurisdicciones. Se trata, muchas veces, de regulación propia de mercados maduros que generalmente ha sido creada para regular una vivencia específica en esa jurisdicción; luego se implementa “anticipadamente” en nuestro mercado antes que esa supuesta situación ocurra.

La respuesta a esto la dará el tiempo; sin lugar a dudas, SUGESE ha debido estar en encrucijadas o momentos de fuerte análisis para determinar si implementa o no algún proyecto, o bien, cuándo y cómo se considera pertinente implementarlo, acompañado de la posible presión que se genera en distintos niveles:

1) Adoptar los principios internacionales emanados de la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS), según mandato del CAFTA-DR.

2) La búsqueda de lo perfectible para ingresar al selecto grupo de países en la OCDE -cabe indicar que el mercado de seguros tuvo una nota muy positiva en los informes.

3) El espacio de oportunidad que generó “apagar las luces de un mercado monopólico y encenderlas al día siguiente como mercado en competencia”.

En paralelo al trabajo de SUGESE, las Aseguradoras e intermediarios de seguros tienen la encomienda de competir en un ámbito de acción altamente regulado y cambiante, siendo esto un factor sensible dentro de sus planes de negocios, debiendo invertir mayor tiempo y recursos para hacer frente, no solo a dichos cambios regulatorios, sino también a la fuerte competencia que implica la existencia de un operador dominante como es la aseguradora estatal que, dicho sea de paso, ha visto paulatinamente cambios, antes inusitados por obvias razones: una entidad privada acaparar el mercado de los seguros de gastos médicos; otra entidad privada adquirir en buena lid un negocio del Estado (Hospitales de la CCSS) y; otras más situaciones podrían venir en este hermoso mercado. Sin embargo, el crecimiento del mercado en primas ha sido para todos interesante (excluyendo los seguros obligatorios) aunado a estas emocionantes peripecias que se puedan relatar.

¿Será éste el precio de participar en un naciente mercado asegurador?

Bien lo expresó el escritor británico William Shakespeare “Tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa como el que se retrasa demasiado”.

La tarea que tiene el supervisor, las aseguradoras e intermediarios de seguros de trazar una meta ideal para todos, para darle una velocidad óptima al desarrollo del mercado, no será fácil. Por lo pronto, el diálogo sensato evocará hacia una velocidad ideal para el siguiente decenio.