Por: Laura Ávila.   1 abril, 2018

El 4 de febrero marcó la carrera política de Carlos Alvarado. Tras quedar en segundo lugar –con el 21,63% de los votos en la primera ronda electoral–, el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC) tuvo que dar un giro y optar por un gobierno de unidad nacional.

Después de las votaciones de febrero, el el aspirante oficialista guardó silencio y afinó su estrategia, mientras su oponente mostraba un perfil más alto entablando reuniones con figuras de la política nacional, como Antonio Álvarez Desanti, excandidato del Partido Liberación Nacional (PLN).

En silencio construyó el pacto “Gobierno Nacional: acuerdo por la esperanza, la equidad y el desarrollo” documento base con diez puntos fundamentales para la sociedad costarricense. La primera figura que se sumó al PAC fue Rodolfo Piza, quien anunció su adhesión al mismo tiempo que otras figuras del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) le brindaban su apoyo a Fabricio Alvarado.

Después del acercamiento entre simpatizantes del PUSC y del PAC, se sumaron varias figuras liberacionistas lideradas por Leonardo Garnier, exministro de Educación durante la administración Chinchilla Miranda. En un acto histórico el exjerarca dejó atrás ‘el qué dirán’ y decidió sumarse, junto a María Luisa Ávila, a la campaña del oficialista para “votar por la democracia”.Fotos Melissa Fernández
Después del acercamiento entre simpatizantes del PUSC y del PAC, se sumaron varias figuras liberacionistas lideradas por Leonardo Garnier, exministro de Educación durante la administración Chinchilla Miranda. En un acto histórico el exjerarca dejó atrás ‘el qué dirán’ y decidió sumarse, junto a María Luisa Ávila, a la campaña del oficialista para “votar por la democracia”.Fotos Melissa Fernández

Poco a poco se fueron sumando otras figuras socialcristianas como Jorge Guardia y Rodolfo Méndez Mata. También lo hizo la excandidata a la vicepresidencia Edna Camacho, quien atendió el llamado del candidato oficialista para presidir el Consejo Económico. Días más tarde, cerca de 500 socialcristianos se reunieron para apoyar a su líder, Rodolfo Piza, y dieron su adhesión a Carlos Alvarado.

Después del acercamiento entre simpatizantes del PUSC y del PAC, se sumaron varias figuras liberacionistas lideradas por Leonardo Garnier, exministro de Educación durante la administración Chinchilla Miranda.

Durante esta carrera Alvarado también ha estado contra las cuerdas, y uno de esos momentos fue cuando la vía rápida del Proyecto de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas estuvo cuesta arriba después de una reunión que el candidato sostuvo con los diputados liberacionistas.

En la recta final de la segunda ronda, Carlos Alvarado estaba cerca de su contrincante Fabricio Alvarado, la encuesta del Centro de Investigaciones de Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (UCR) mostraba desde hace varias semanas un empate técnico entre los candidatos.

Contexto

Alvarado es el segundo de los tres hijos del matrimonio formado por Alejandro Alvarado, ingeniero, y Adelia Quesada, ama de casa.

El candidato oficialista es producto de un hogar de clase media alta costarricense. Se educó en la escuela Angloamericana, el colegio Saint Francis y la Universidad de Costa Rica. Además, gracias a una beca, se gradué como máster en Estudios para el Desarrollo en la Universidad de Sussex, Inglaterra.

Padre de un hijo de tres años, Alvarado está casado con la arquitecta Claudia Dobles.

Su vida política nació y se ha desarrollado exclusivamente en el Partido Acción Ciudadana, a cuyas filas se sumó en 2002, según consta en la biografía oficial del candidato.

En 2014, se convirtió en Ministro de Desarrollo Humano con la administración Solís Rivera. Ese fue el puesto que abandonó para iniciar como precandidato del PAC el camino que terminaría por llevarlo a Zapote.