La jornada electoral de este domingo dejó un panorama de contrastes para la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández Delgado. Con el corte de las 12:33 a. m. del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), la excandidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO) consolidó un triunfo indiscutible con el 48,33% de los sufragios.
A nivel nacional, Fernández obtiene un total de 1.156.735 votos, superando ampliamente a su rival más cercano, Álvaro Ramos Chaves, de Liberación Nacional (PLN), quien alcanzó un 33,42% con 779.875 votos. Sin embargo, dentro de este “barrido” electoral, surgió una excepción geográfica particular.
Cartago se posicionó como la única provincia del país donde la tendencia oficialista no logró imponerse en el primer lugar. En el territorio brumoso, el liberacionista Álvaro Ramos es quien lidera las votaciones con un 40,89% del apoyo, equivalente a 126.171 votos.
Laura Fernández quedó en la segunda posición en esta provincia con un 37,93%, lo que representa 117.065 votos. Aunque la diferencia fue de menos de 10.000 sufragios entre ambas figuras, el dato resalta al ser el único rincón del mapa nacional que se tiñó de verde y blanco en la elección presidencial.
Esta mañana, en una entrevista concedida a la edición matutina de Noticias Repretel, la presidenta electa se refirió directamente a este resultado. El director del espacio, Randall Rivera, consultó a Fernández sobre los elementos que cree que pesaron en este comportamiento electoral diferenciado.
“¿Qué le parece lo que pasó ayer en Cartago? Los dos vivimos en Cartago y es la única provincia que usted no ganó”, cuestionó Rivera durante el encuentro televisivo. El periodista profundizó sobre el contraste entre el apoyo masivo en las costas y la resistencia encontrada en la provincia central.
La respuesta de Fernández fue directa y analítica sobre lo que cree que es la idiosincrasia de sus vecinos:
“Bueno, yo creo que Cartago es una provincia muy tradicionalista. Sigue siendo una provincia donde esas tradiciones de que hemos votado toda la vida por X o Y fuerza política todavía se mantienen con cierto arraigo”, explicó la mandataria electa.
A pesar de no haber obtenido la victoria local, Fernández envió un mensaje de unidad y conciliación hacia los cartagineses, enfatizando que el resultado de las urnas no condicionará su gestión. “Sin embargo, yo le digo a todos mis vecinos de Cartago que eso no importa, que eso ya pasó”, afirmó.
La futura presidenta subrayó su compromiso de gobernar para la totalidad del país sin distinciones geográficas. “Yo voy a trabajar sin distinción alguna por todo el territorio nacional, independientemente de la provincia de que se trate”, puntualizó durante la entrevista en Noticias Repretel.
Su mensaje final para la provincia fue un llamado a la integración nacional bajo su futuro mandato. “Mi llamado es a ser la presidente de todo el pueblo de Costa Rica y a eso es a lo que voy a partir del próximo 8 de mayo”, concluyó Fernández sobre el tema.
Más allá del duelo entre el oficialismo y el liberacionismo en Cartago, las elecciones del domingo también dejaron una noticia de impacto histórico para el sistema de partidos: el desplome del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). La agrupación consumó los peores resultados de su historia reciente.
El candidato socialcristiano, Juan Carlos Hidalgo, acabó en el quinto lugar de la contienda presidencial con apenas un 2,79% de los votos válidos (66.667 sufragios). Nunca antes la bandera rojiazul había obtenido un porcentaje de apoyo tan bajo en una elección nacional.
Hasta ahora, la votación más baja del PUSC había sido la de 2006 con Ricardo Toledo, quien cosechó un 3,6%. No obstante, en aquella ocasión el partido logró asegurar cinco curules, mientras que en las proyecciones actuales apenas cuenta con una asegurada y otra en disputa.
La pérdida de peso político es evidente, pues la agrupación perdió ocho escaños en el Congreso en comparación con la legislatura actual. Hidalgo reconoció públicamente que el respaldo recibido no estuvo a la altura de sus expectativas iniciales ni de las encuestas previas.
El analista de políticas públicas y ahora excandidato afirmó que, pese a los números, la campaña de su partido fue “digna y positiva en soluciones”. Sin embargo, el veredicto de las urnas sitúa a la Unidad en una posición de fragilidad inédita para el primero de mayo.
En el resto del tablero político, Claudia Dobles de la Coalición Agenda Ciudadana obtuvo un 4,86% (116.288 votos), seguida por Ariel Robles del Frente Amplio con un 3,76% (89.918 votos) y Fabricio Alvarado de Nueva República con un 2,16% (51.763 votos).
José Aguilar del partido Avanza alcanzó un 1,78% de la votación, mientras que Natalia Díaz de Unidos Podemos cerró el reporte con un 0,86%. Estos datos consolidan una Asamblea Legislativa y un Poder Ejecutivo con una hegemonía marcada por el partido de gobierno.
El proceso electoral también destacó por una mejora en la participación ciudadana. El abstencionismo se situó en un 30,9%, una cifra que representa una baja con respecto a los procesos anteriores y refleja un renovado interés de la población en la toma de decisiones.
Con este escenario, Laura Fernández se prepara para asumir el poder en mayo con un mandato fuerte en seis provincias, pero con el reto consciente de ganarse la confianza de una provincia de Cartago que, por estrecho margen, optó por la “tradición” del PLN, según la propia Fernández.
