Rebeca Grynspan llega mejor posicionada que hace un mes en la carrera para suceder a António Guterres como secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La candidata costarricense fue la más respaldada en la cuarta votación informal del Consejo de Seguridad, celebrada el martes 29 de septiembre. Obtuvo 10 votos de “aliento”, tres de “desaliento” y dos de “sin opinión”, según filtraciones recogidas por medios especializados y agencias internacionales.
El resultado representa una mejora frente a la tercera consulta, del 18 de septiembre, cuando Grynspan había registrado nueve apoyos, cinco votos en contra y una papeleta sin opinión. Es decir, en la nueva ronda sumó un respaldo y redujo en dos los rechazos.
Con ese balance, no solo volvió a quedar en primer lugar: fue la única aspirante que superó el umbral de nueve votos que se requiere para que el Consejo de Seguridad pueda recomendar formalmente a una candidatura a la Asamblea General. Pero ese dato, aunque relevante, no es suficiente para darla por ganadora.

La mejor posición desde el inicio
La carrera de Grynspan ha tenido movimientos importantes durante las cuatro consultas realizadas hasta ahora.
| Fecha de consulta | Votos a favor de Grynspan | Votos en contra | Sin opinión | Qué pasó |
|---|---|---|---|---|
| 30 de julio | 10 | 1 | 4 | Arrancó como la aspirante con más respaldo |
| 21 de agosto | 7 | 4 | 4 | Perdió el liderato frente a Carolyn Rodrigues-Birkett |
| 18 de septiembre | 9 | 5 | 1 | Recuperó el primer lugar, aunque con más oposición |
| 29 de septiembre | 10 | 3 | 2 | Amplió la ventaja y mejoró su balance de apoyos y rechazos |
La segunda votación, celebrada el 21 de agosto, fue el momento más incómodo para la candidatura costarricense. Grynspan pasó de 10 a siete votos de respaldo y aumentó de uno a cuatro los votos de desaliento. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett tomó entonces la delantera con ocho votos favorables.
Sin embargo, la candidatura de Grynspan ha remontado desde entonces. En poco más de un mes, recuperó los tres votos favorables que había perdido en agosto y redujo de cuatro a tres el número de miembros del Consejo que expresaron una opinión negativa sobre su postulación.
El dato del 29 de septiembre es particularmente favorable porque combina tres elementos: el mayor número de apoyos de la ronda, una reducción significativa de los votos negativos respecto de la consulta anterior y una distancia más clara frente a sus principales rivales.
¿Quiénes siguen detrás?
Rodrigues-Birkett, exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, se mantuvo como la principal competidora de Grynspan. En la cuarta consulta obtuvo ocho votos favorables, por debajo de los 10 de la costarricense.
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), también mejoró y llegó a ocho votos de respaldo. No obstante, registró siete votos de desaliento, un indicador de mayor resistencia dentro del Consejo de Seguridad.
La distancia entre las candidaturas importa porque el proceso tiende a concentrarse gradualmente en quienes logran atraer más apoyos y, al mismo tiempo, contener los rechazos. En ese balance, Grynspan aparece por ahora en una situación más sólida: tiene dos votos más que sus rivales más cercanos y menos votos negativos que Grossi.
El obstáculo aún pendiente
El gran interrogante no es si Grynspan tiene respaldo suficiente entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, sino de dónde provienen sus tres votos de desaliento.
Hasta esta etapa, las consultas se han realizado con papeletas no diferenciadas. Cada miembro del Consejo marca si desea “alentar”, “desalentar” o no expresar una opinión sobre cada aspirante, pero no se hacen públicos los países que emitieron esos votos.
Eso significa que no es posible saber si los tres rechazos a Grynspan provienen de miembros no permanentes o de alguno de los cinco países con poder de veto: Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Rusia.
Para ser recomendada por el Consejo, una candidatura necesita al menos nueve votos afirmativos y no puede recibir un veto de ningún miembro permanente. Por eso, incluso una candidatura que encabece los sondeos puede quedar excluida si una de esas potencias decide bloquearla.
La próxima fase podría incluir consultas con papeletas diferenciadas para los miembros permanentes y los no permanentes. Ese mecanismo permite establecer si entre los votos de desaliento hay alguno procedente del grupo conocido como P5, aunque tampoco revela de manera pública cuál país emitió cada voto.
Una ventaja que todavía no garantiza el cargo
El resultado del 29 de septiembre confirma que Grynspan está entre las favoritas —y, por ahora, es la candidata con el mejor desempeño agregado— para liderar la ONU a partir de 2027.
Su candidatura combina experiencia en organismos multilaterales, una trayectoria como exvicepresidenta de Costa Rica y su actual cargo como secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad). Además, compite en un proceso en el que existe presión diplomática y política para que, por primera vez, una mujer ocupe la Secretaría General.
No obstante, la elección continúa abierta. La cuarta consulta la deja en una posición de fuerza, pero la definición dependerá de negociaciones reservadas entre los integrantes del Consejo de Seguridad, especialmente entre las cinco potencias con poder de veto.
Por ahora, la fotografía es esta: Grynspan volvió a los 10 apoyos que logró al comienzo de la carrera, redujo la oposición y abrió una brecha sobre sus rivales. La siguiente prueba será determinar si esa ventaja numérica puede sobrevivir al filtro decisivo de los vetos.
