La efervescencia económica que tradicionalmente acompaña a los procesos electorales en Costa Rica ha llegado a un final abrupto. En mayo de 2026, la confianza ciudadana en la economía nacional experimentó un severo freno, devolviendo el optimismo a sus niveles previos a los comicios y encendiendo alarmas sobre el arranque de la nueva administración.
De acuerdo con la Encuesta N° 90 elaborada por la Universidad de Costa Rica (UCR), el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró una cifra de 54,8 puntos (en una escala de cero a 100), lo que representa una brusca reducción de -6,0 puntos en comparación con la medición de hace tres meses.
Si bien el indicador se mantiene en un valor alto respecto a su promedio histórico, la magnitud del deterioro es un hito: los investigadores subrayan que nunca antes se había registrado una caída de tanta proporción al iniciar una nueva administración gubernamental. La reducción revierte por completo el incremento observado en febrero y sugiere fuertemente que el periodo de crecimiento continuo del ICC, que venía gestándose desde agosto de 2020, ha concluido.
Este declive en la confianza no responde a un solo factor, sino a una “tormenta perfecta” de incertidumbre interna y choques externos que ya golpean las expectativas del bolsillo de los ticos.

La pesada losa fiscal y el fantasma cambiario
En el plano interno, la marcada disminución de la confianza evidencia que la incertidumbre ha comenzado a emerger a raíz de las noticias sobre las consecuencias de la difícil situación fiscal que enfrenta el país. Los consumidores están asimilando que los problemas estructurales de las finanzas públicas tendrán repercusiones directas en su cotidianidad.
A esta zozobra interna se suma la presión cambiaria. La encuesta revela que un 31,6% de los consumidores espera que el precio del dólar experimente alzas en los próximos 12 meses, un incremento de 7,4 puntos porcentuales respecto a la medición de febrero anterior.
El petróleo y la geopolítica golpean las expectativas
Sin embargo, el golpe más fuerte a la confianza proviene del exterior. El conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, que ya supera su segundo mes de tensiones, ha creado una situación crítica en el Estrecho de Ormuz, una ruta por donde transita cerca de una cuarta parte del suministro global de crudo.
Los costarricenses no son ajenos a esta crisis global. El reporte evidencia un aumento agudo en el temor a la inflación energética: un 60,2% de los consumidores espera ahora aumentos en los precios de los combustibles (gasolina y diésel) para los próximos 12 meses. Esta expectativa sufrió un dramático disparo de +27,4 puntos porcentuales en tan solo un trimestre, convirtiéndose en uno de los principales anclajes del pesimismo actual.
Sobre la metodología del estudio
Desde mediados de 2015, esta encuesta forma parte del Sistema Estadístico Nacional (SEN) y es reportada directamente a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
- Recolección de datos: La medición fue ejecutada por la Unidad de Servicios Estadísticos (USES) de la Escuela de Estadística de la UCR, mediante entrevistas telefónicas asistidas por computador (CATI). La consulta se realizó en mayo del 2026.
- Muestra: Se encuestó a 702 personas de 18 años o más, usuarias de telefonía celular dentro de Costa Rica.
- Diseño muestral: Se utilizó un muestreo de bancos telefónicos celulares activos del país (procedimiento de Waksberg), logrando una cobertura aproximada del 97% de la población adulta.
- Precisión estadística: El estudio cuenta con un nivel de confianza del 95%. Su margen de error revela diferencias estadísticamente significativas cuando el cambio del índice es mayor a ±1,8 puntos, y para las estimaciones de porcentajes cuando el cambio supera los ±3,7 puntos.
- Ponderación: La muestra fue ajustada por no respuesta utilizando la distribución por sexo, edad y educación de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del INEC.
- Naturaleza del Índice: El ICC actúa como un indicador económico adelantado; se calcula mediante un promedio de cinco preguntas (dos sobre condiciones actuales y tres sobre expectativas futuras), asumiendo que los cambios en las actitudes de los consumidores ocurren previo a las variaciones en el ciclo de la economía real.
