Para el sector empresarial, comercial y bancario de Costa Rica, el informe del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de mayo lanza una advertencia que no se puede ignorar: el ritmo del consumo interno y la colocación de crédito están entrando en una fase de marcada prudencia.
La caída de -6,0 puntos en el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) impacta directamente en las decisiones de gasto de los hogares, los cuales han comenzado a activar mecanismos de defensa financiera ante el entorno macroeconómico.
Metodológicamente, la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR) recuerda un principio básico en este estudio: el optimismo genera deseo de realizar gastos y contraer deudas; por el contrario, la incertidumbre produce pesimismo y un deseo inmediato de reducir desembolsos y reorganizar las reservas financieras de las familias. Los datos de mayo de 2026 confirman que este último escenario es el que empieza a predominar.
Menor capacidad de compra y temor sobre los ingresos
El primer gran desafío para el comercio masivo es la erosión en la percepción del poder adquisitivo a corto plazo.
- Pérdida de capacidad de compra: Un 26,1% de los costarricenses espera de forma explícita que su capacidad de compra disminuya en los próximos 12 meses, lo que representa un incremento de +7,3 puntos porcentuales en el pesimismo comercial.
- Contracción de ingresos: El porcentaje de consumidores que anticipa que sus ingresos familiares serán menores de cara al próximo año prácticamente se duplicó, pasando de la medición anterior a un preocupante 18,1% (+8,3 p.p.).
- Balance del momento actual: Como reflejo de esto, el Índice de Condiciones Económicas Actuales (ICEA) cayó a 50,2 puntos, arrastrado por un aumento al 42,7% (+7,2 p.p.) de las personas que afirman que son “malos tiempos” para realizar compras de artículos grandes para el hogar, tales como muebles, refrigeradoras, cocinas y televisores.
Sector inmobiliario y automotriz en terreno gris
Las metas de colocación de créditos de vivienda y vehículos para el sector financiero enfrentarán vientos en contra, según los indicadores de bienes duraderos del reporte de la UCR.

Para el mercado de bienes raíces, el pesimismo se agudizó. El porcentaje de entrevistados que califica el momento actual como “malos tiempos” para comprar casa subió al 45,6%, lo que significa un deterioro de +5,6 puntos porcentuales respecto a febrero. Solo un 34,1% percibe que es un buen momento para adquirir vivienda, una cifra que permanece estancada sin mostrar mejoras.
Por su parte, el sector automotriz se mantiene congelado en terreno desfavorable. Un contundente 47,2% de la población considera que es un mal momento para adquirir un carro, frente a un tímido 30,0% que lo ve con buenos ojos; ambas variables se mantuvieron sin cambios significativos en el trimestre, confirmando que la venta de vehículos seguirá operando bajo una demanda deprimida.

El freno preventivo del crédito
El endurecimiento en la disposición a consumir se ve fuertemente alimentado por las expectativas sobre el costo del dinero. De acuerdo con el informe, un 36,9% de los consumidores proyecta un aumento en las tasas de interés de los préstamos para los próximos 12 meses (+6,1 p.p.).
Esta combinación de factores —tasas de interés al alza, expectativas de menor ingreso familiar y combustibles más caros— configura un escenario donde el consumidor costarricense ha decidido poner el “freno de mano”. Para las gerencias de mercadeo y finanzas, la estrategia de los próximos meses no podrá basarse en un crecimiento orgánico del consumo, sino en la eficiencia, el financiamiento flexible y la retención de un cliente que hoy cuida el colón más que nunca.
