Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano, se convertirá en la próxima presidenta de Costa Rica.
Según datos oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) con el 61,5% de las mesas escrutadas, Fernández obtiene el 50,23% de los votos.
Le sigue Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, con 32,12%.
El abstencionismo es de 31%, aproximadamente.
Nuevos cortes se publicarán hasta este lunes 2 de febrero al mediodía.

La jornada electoral de este 1.º de febrero de 2026 se ha desarrollado bajo un clima de intensa expectativa y una notable afluencia de votantes en las siete provincias del país.
Más de 3,7 millones de costarricenses fueron convocados a las urnas para elegir al presidente número 50 de su historia, en un proceso que pone a prueba la solidez de las instituciones democráticas frente a un panorama político cada vez más fragmentado.
El debate electoral de este ciclo estuvo marcado por tres preocupaciones fundamentales que dominaron la agenda de los 20 aspirantes presidenciales:
- Seguridad ciudadana: Ante una crisis de violencia sin precedentes vinculada al narcotráfico, las propuestas oscilaron entre el fortalecimiento de la policía preventiva y medidas de “mano dura” o estados de excepción focalizados.
- Costo de vida y empleo: La estabilidad macroeconómica del país se enfrentó a la realidad de una clase media que percibe una pérdida de poder adquisitivo y sectores regionales con altos índices de informalidad.
- Continuidad vs. cambio: La campaña se articuló en gran medida como un referéndum sobre el estilo de gestión del gobierno actual, dividiendo al electorado entre quienes buscan profundizar las reformas vigentes y quienes abogan por un retorno a la política institucional tradicional.
Tras el récord histórico de abstencionismo registrado en 2022 (40,9%), el Tribunal Supremo de Elecciones y diversos sectores de la sociedad civil realizaron un esfuerzo masivo para incentivar el voto.
