El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación interanual de -0,17% para el periodo comprendido entre septiembre de 2025 y agosto de 2026. Con este resultado, el indicador general de precios de la economía costarricense prolonga su tendencia a la baja, manteniéndose en terreno negativo de forma continua desde mayo de 2025.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en agosto de 2026 la variación mensual del índice fue de -0,11%. Esta cifra es similar al comportamiento del mes anterior (julio), el cual también presentó una disminución mensual de -0,47%.
Este comportamiento mensual a la baja provocó que la variación acumulada del año, que abarca de enero a agosto de 2026, se situara en un -0,50%.
A pesar de que el indicador interanual sigue en números negativos, el reporte oficial destaca que su magnitud se ha reducido con respecto a los meses previos. Como punto de comparación, en el mismo periodo del año anterior (agosto de 2025), la variación interanual se ubicaba en -0,94%, mientras que la variación acumulada para ese momento registraba una caída más pronunciada del -1,56%.
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha insistido en que la inflación permanece por debajo de su rango de tolerancia, establecido alrededor de la meta de 3% anual con un margen de ±1 punto porcentual. En su Informe de Política Monetaria de julio, señaló que tanto la inflación general como la subyacente registraron tasas interanuales negativas durante el segundo trimestre de 2026. Según su análisis, aunque los combustibles y los servicios aportaron presiones al alza, estas fueron más que compensadas por la baja en los precios de bienes —sin combustibles—, asociada a menores precios internacionales de algunos productos, una mayor oferta local y la apreciación del colón.
El BCCR proyecta, sin embargo, una normalización gradual: para el período entre el tercer trimestre de 2026 y el segundo trimestre de 2028 espera que la inflación general se ubique, en promedio, por encima de 2%, pero todavía por debajo de la meta de 3%. La entidad revisó a la baja sus previsiones inflacionarias frente a las de abril, principalmente porque anticipa incrementos más moderados en los precios internacionales de materias primas como petróleo y granos. Aun así, advierte riesgos al alza vinculados con un eventual agravamiento de conflictos geopolíticos, disrupciones en cadenas de suministro y fenómenos climáticos extremos que puedan afectar alimentos, electricidad u otros bienes y servicios.
En ese contexto, la Junta Directiva redujo en julio la Tasa de Política Monetaria en 25 puntos base, de 3,25% a 3,00% anual. El Banco justificó la decisión en que la inflación interanual seguía negativa, los indicadores subyacentes promediaban alrededor de cero desde febrero y las expectativas de inflación de corto y mediano plazo permanecían por debajo de la meta; además, la actividad económica mostraba desaceleración. El BCCR sostuvo que había espacio para relajar la tasa de referencia sin añadir presiones inflacionarias relevantes en el mediano plazo, pero reiteró que ajustará la TPM en la dirección que corresponda si cambian las condiciones macroeconómicas o el balance de riesgos.
Impulsores del mes
La contracción mensual del índice general durante agosto estuvo impulsada, de manera principal, por la división de Transporte. Este sector empujó el índice hacia abajo debido a las disminuciones registradas en los precios de la gasolina, el diésel y los vehículos nuevos.
Según detalla el INEC, estas bajas en los costos de transporte lograron compensar de manera parcial los incrementos que sí se reportaron en la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas.
En la radiografía general de los 293 artículos que integran la base del índice, un 44% experimentaron disminuciones de precio durante agosto. Por el contrario, un 34% de los bienes y servicios de la canasta aumentaron de precio. El 22% restante de los artículos no presentó ninguna variación.
