Costa Rica se encuentra en una encrucijada económica: a pesar de los avances graduales para cerrar la brecha de ingresos con las economías más desarrolladas, el país enfrenta niveles de productividad persistentemente bajos que amenazan su crecimiento a largo plazo.
El más reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Foundations for Growth and Competitiveness 2026, advierte que el éxito del país en la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) no se está traduciendo en una mejora de la eficiencia económica general.
El divorcio entre la IED y la productividad agregada
La recuperación post-pandemia de Costa Rica estuvo marcada por un fuerte impulso de la inversión extranjera, la cual ha logrado generar empleos formales de alta productividad en sectores específicos. No obstante, este dinamismo en los polos de exportación contrasta con un estancamiento en los niveles de empleo total y una caída en la tasa de participación laboral.
Para el organismo multilateral, esta desconexión subraya la urgencia de abordar cuellos de botella estructurales, principalmente en la infraestructura de transporte y la eficiencia de la administración pública, factores que hoy limitan la competitividad de las empresas locales y su integración a los mercados globales.
Infraestructura: El peso del subdesarrollo institucional
El diagnóstico de la OCDE en materia de transporte es severo: Costa Rica presenta brechas significativas en casi todos los modos de transporte debido a una inversión insuficiente y crónica. Sin embargo, el problema no es solo de recursos fiscales, sino de gobernanza. La falta de capacidad institucional ha impedido una ejecución eficaz de los proyectos, lo que encarece los costos operativos para el sector privado.
Para superar este rezago, el informe recomienda reformas profundas en la gestión de obras públicas:
- Profesionalización: Transferir la evaluación y gestión de proyectos a una agencia pública independiente para garantizar criterios técnicos y evitar la politización de las prioridades.
- Apertura y competencia: Eliminar disposiciones regulatorias que favorecen indebidamente a las empresas locales en las licitaciones y fomentar una mayor participación de firmas internacionales para elevar los estándares de calidad.
- Financiamiento alternativo: Escalar el uso de Alianzas Público-Privadas (APP), un mecanismo que, según la OCDE, sigue siendo poco aprovechado en el país.
Trabas digitales y burocracia municipal
La digitalización es el otro pilar donde el país pierde terreno. Aunque Costa Rica ha lanzado iniciativas como el Código Nacional de Tecnologías Digitales en junio de 2025 para estandarizar los sistemas de TI, el gobierno digital sigue rezagado respecto al promedio de la OCDE.
Uno de los obstáculos más críticos se encuentra en el ámbito local. La expansión de la conectividad de banda ancha y el despliegue de redes 5G se ven frenados por regulaciones onerosas y fragmentadas a nivel municipal. El organismo urge a la creación de una “ventanilla única digital” para agilizar los permisos de telecomunicaciones y reducir los plazos de aprobación que hoy restan agilidad al ecosistema empresarial.
Avances recientes y tareas pendientes
El informe reconoce pasos positivos dados en el último año, como la adjudicación de frecuencias para el espectro 5G en enero de 2025 y el lanzamiento de la Estrategia de Empleabilidad y Talento Humano. No obstante, la OCDE es clara: sin una reforma que modernice la forma en que el Estado planifica y regula sus activos estratégicos, el crecimiento potencial de Costa Rica seguirá anclado a niveles que dificultan la convergencia real con las naciones más prósperas.
