En julio de 2024, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela proclamó la controvertida reelección de Nicolás Maduro.
Costa Rica ha sido categórica en su rechazo al régimen chavista. El gobierno del presidente Rodrigo Chaves calificó de “fraudulenta” la proclamación del líder venezolano y reconoció formalmente a Edmundo González Urrutia como el verdadero ganador de los comicios.
Esta posición se ha mantenido firme en 2026, en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela.
El 2 de agosto de 2024, Costa Rica se convirtió en uno de los primeros países en reconocer oficialmente a González Urrutia como presidente electo, uniéndose a Argentina, Ecuador, Estados Unidos, Panamá, Perú y Uruguay en este reconocimiento.

Una postura histórica de rechazo al chavismo
La posición costarricense ante el régimen de Maduro no es nueva.
Desde 2019, durante el gobierno de Carlos Alvarado, Costa Rica desconoció la legitimidad del mandato de Maduro, suscribiendo la Declaración del Grupo de Lima que rechazaba “la legitimidad del nuevo periodo” del régimen venezolano.
En aquella ocasión, el gobierno venezolano envió una nota diplomática de protesta dando 48 horas a Costa Rica para “rectificar” su posición, exigencia que fue rechazada.
Durante la administración de Rodrigo Chaves, esta línea diplomática se ha profundizado.
En julio de 2024, el gobierno costarricense no solo repudió categóricamente la proclamación de Maduro, sino que también ofreció asilo político a María Corina Machado, González Urrutia y otros líderes de la oposición venezolana.
En enero de 2025, Costa Rica recibió con honores a González Urrutia en San José, reafirmando su apoyo al líder opositor.

El Congreso costarricense respalda la posición gubernamental
El 20 de septiembre de 2024, la Asamblea Legislativa de Costa Rica dio un paso adicional al reconocer formalmente a Edmundo González como presidente electo de Venezuela, con una votación de 43 votos a favor y solo uno en contra.
Los legisladores condenaron al gobierno de Maduro por “negarse a respetar la voluntad del pueblo venezolano” y por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Este respaldo parlamentario se produjo tras intensos debates en julio de 2024, cuando algunos sectores políticos intentaron promover una declaración más contundente que no solo desconociera a Maduro, sino que reconociera explícitamente a González Urrutia como presidente legítimo.
Aunque hubo resistencia inicial de algunos diputados del Frente Amplio y del Partido Liberación Nacional, finalmente se logró un consenso mayoritario en septiembre.
Ruptura de relaciones diplomáticas
Como consecuencia de la posición costarricense, Venezuela ordenó el 29 de julio de 2024 la expulsión del personal diplomático de la embajada costarricense en territorio venezolano.
Desde entonces, Costa Rica mantiene únicamente una representación consular de bajo nivel en Venezuela, mientras que no ha participado en ningún acto oficial del régimen de Maduro, incluida su juramentación en enero de 2025.
El ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, Mario Zamora, llegó incluso a calificar en septiembre de 2025 al gobierno venezolano como un “narcogobierno”, alertando sobre los vínculos del Cartel de los Soles con grupos políticos y entidades gremiales en territorio costarricense.
Alineación con Estados Unidos
La posición de Costa Rica ante Venezuela se enmarca en un alineamiento más amplio con la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
En marzo de 2025, el canciller Arnoldo André Tinoco confirmó que “Estados Unidos reconoce en Costa Rica un país amigo, un aliado”, destacando la coincidencia en temas como migración, seguridad nacional y políticas frente a China.
Durante la gira centroamericana del secretario de Estado Marco Rubio, Costa Rica fue uno de los pocos países elogiados por su cooperación en la lucha contra la inmigración ilegal y el narcotráfico. “Costa Rica salió premiada, felicitada y alabada por Marco Rubio”, señaló el canciller André.
La crisis venezolana y sus implicaciones regionales
Los acontecimientos del 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos reportó ataques militares en territorio venezolano y el presidente Trump anunció la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores, han generado conmoción en la región.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, pidió “pruebas de vida” de Maduro, mientras el gobierno venezolano denunció una “gravísima agresión militar”.
Aunque al cierre de esta edición las autoridades costarricenses no habían emitido una declaración oficial sobre estos eventos específicos, la postura del gobierno es clara y consistente: Costa Rica no reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela en 2026, sino que considera a Edmundo González Urrutia como el ganador de las elecciones de julio de 2024.
Esta posición coloca a Costa Rica entre el grupo de países democráticos latinoamericanos que han respaldado la transición democrática en Venezuela, junto a Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Más de 20 países, principalmente aliados del régimen como Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Bolivia e Irán, sí reconocen a Maduro como presidente.
