Por: Laura Ávila.   9 noviembre, 2020
La incertidumbre nubla las decisiones de inversión de los empresarios lo que podría complicar la posibilidad de aumentar el empleo. Foto: Rafael Pacheco
La incertidumbre nubla las decisiones de inversión de los empresarios lo que podría complicar la posibilidad de aumentar el empleo. Foto: Rafael Pacheco

Durante el 2020 Costa Rica experimentará una contracción del 5% en el Producto Interno Bruto (PIB) y para el 2021 el rebote será precario. La proyección es que la economía tendrá una tímida recuperación del 2,3%. Mientras tanto la producción mundial tendrá un dinamismo del 5,2%, lo que significa que el país estará 2,9 puntos porcentuales por debajo de ese promedio.

Los datos se desprenden de la estimación que el Fondo Monetario Internacional (FMI) realizó en octubre.

La falta de una política fiscal que ayude con la reactivación económica y los altos niveles de incertidumbre posan nubarrones sobre las decisiones de inversión de los empresarios y el consumo de las personas. Estos son algunos factores que rezagan la golpeada producción nacional.

Para el otro año la recuperación a nivel mundial será desigual. Estados Unidos tendrá un repunte del 3,1% para el 2021 y China experimentará un rebote del 8,2%.

Mientras que el escenario para América Latina será frágil.

“China es un país muy grande y afecta los resultados globales, por lo tanto, en el 2020 no va a disminuir su producción y en el 2021 tendrá un rebote muy importante. Si se quita a China el rebote no es muy grande (a nivel mundial), incluso si se va a América Latina el rebote es muy mediocre y en eso está Costa Rica”, comentó Ronulfo Jiménez, economista.

Escollos

Costa Rica cuenta con un variado repertorio de obstáculos que se posan sobre el horizonte económico en el corto y mediano plazo.

Para comenzar antes de que cayera la crisis sanitaria por la COVID-19 la economía caminaba a un ritmo lento; a inicios del 2020 el Banco Central de Costa Rica (BCCR) proyectaba un discreto crecimiento económico del 2,5%, según daba a conocer en el Programa Macroeconómico el pasado 30 de enero.

Esto significa que el dinamismo para el 2021 solo estará 0,2 puntos porcentuales por debajo de lo que se proyectaba antes de la pandemia.

Además el país tenía una muy mala posición fiscal que le dejó poco margen de maniobra para contribuir con una pronta reactivación. La deuda del Gobierno Central cerraba en 58,5% como porción del PIB a finales del 2019 y el déficit era del 6,96%.

En cuestión de meses Costa Rica pisó el acelerador. El endeudamiento crecería 11,8 puntos porcentuales en el 2020 y se estima que el peso de la deuda será del 70,3 % con respecto a la producción nacional; y en el 2021 superará el 80,5% del PIB. Un un salto de 10,2 puntos porcentuales entre un año y otro.

La pandemia también noqueó el mercado laboral. La tasa de desempleo llegó al 23,2% en junio, julio y agosto lo que significa que durante ese periodo 544.000 personas estaban desempleadas; de acuerdo a la Encuesta Continua de Empleo (ECE) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El alto nivel de incertidumbre posa una nube gris sobre las decisiones de los empresarios y el consumo de las personas.

La crisis del coronavirus desmoronó la confianza de los consumidores a su nivel más bajo en 17 años y por cada optimista había nueve pesimistas, según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de agosto del 2020.

Los efectos negativos de la pandemia tumbaron las expectativas de confianza pues en mayo los resultados mostraban un mayor optimismo hacia el futuro.

“La gente piensa en crisis el año entrante y contiene el consumo o si es un empresario deja de invertir, esto no da posibilidad de aumentar el empleo y es más complicada la situación”, manifestó Luis Mesalles, socio consultor de Econanálisis.

Entretanto, las políticas para inyectar liquidez a las empresas que promovió el Gobierno podrían haber llegado tarde, a criterio de Luis Fernando Corrales, economista y candidato al máster en Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

Uno de los programas fue la inyección que hizo el BCCR por casi ¢700.000 millones para que los intermediarios puedan renegociar deudas y colocar créditos a los más afectados por la pandemia. Parte de los recursos estaría disponible en los últimos dos meses del año.

Sin embargo, mientras avanzan los mecanismos para realizar las operaciones, algunas de las entidades ya encontraron limitaciones que podrían desincentivar la utilización de esta línea de crédito.

Otra de las iniciativas que promovió el Gobierno fue la creación de un fondo de avales para facilitarle a las empresas afectadas por la crisis sanitaria acceder a financiamiento para evitar que cierren y así generar empleo

El Gobierno dispuso de $300 millones con la idea de emitir todos los avales en un espacio de 12 meses. Sin embargo, la iniciativa no ha prosperado en la corriente legislativa.

La iniciativa ha recibido observaciones de instituciones durante el proceso de consulta y próximamente se le aplicará un texto sustitutivo, confirmó a este medio Pilar Garrido, ministra de Planificación.

“La pandemia llegó en marzo y los programas no han pegado, muchas empresas ya podrían haber cerrado”, agregó Corrales.

Crecimiento desigual

La recuperación no será equitativa en la escena internacional. Mientras Estados Unidos tendrá un repunte del 3,1% y China del 8,2% el escenario para América Latina será frágil durante el 2021.

El istmo rebotará 3,6% luego de una fuerte contracción del 8,1%, según datos del FMI a octubre de este año. En este caso el dinamismo de Costa Rica para el próximo año estaría 1,3 puntos porcentuales por debajo del promedio regional.

En octubre el organismo multilateral suavizó la perspectiva para el 2020 pues la contracción estimada en junio para América Latina era del 9,4 y luego pasó al 8,1%.

Pese a la tímida mejora el panorama será “precario” para las economías emergentes, lo que significa que muchos países del Istmo ―como Costa Rica― se verán severamente afectados y podrían enfrentar recesiones profundas.

Venezuela, país sumido en una debacle económica tendrá una contracción del 25% en este 2020 y la proyección para el 2021 es sea del 10%.

También hay países que muestran mejores indicadores. Las economías emergentes que son comparables con Costa Rica como Panamá o Uruguay, tendrían un crecimiento de 4% y del 5,5% respectivamente para el próximo año.

Al comparar las perspectivas de crecimiento de las países centroamericanos Costa Rica tendrá el segundo peor desempeño, solo superado por Nicaragua que tendrá un repunte del 0,5% en su producción.

Algunos de los factores que ponen presión sobre las economías latinoamericanas son la propagación de la COVID-19, su impacto en sectores de servicios como el turismo, caída en las remesas y mayor dependencia del financiamiento externo.

Sin embargo, Costa Rica ya da pequeños pasos para superar algunos de esos obstáculos.

Durante el primer trimestre del 2021 el país aspira comenzar con la vacunación contra la COVID-19 y poco a poco empieza a atraer turistas internacionales. A partir del 1.° noviembre abrirá las fronteras para todos los países y ya no solicita como requisito la prueba PCR negativa para poder ingresar al país.

La situación no será fácil pues durante el 2021 las economías avanzadas, las emergentes y las que están en desarrollo, podrían tener niveles por debajo de los experimentados en el 2019.