El obstáculo principal para comprar casa ya no es solo el precio de las propiedades, sino el alto costo de esperar por una. Para miles de familias, la capacidad de acumular la prima bancaria está siendo absorbida mes a mes por su propio techo. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh) 2024, el gasto en alquileres ha sufrido un aumento drástico que compite directamente contra la liquidez del hogar, convirtiendo el arrendamiento en una barrera financiera que aleja, cada vez más, la posibilidad de convertirse en propietario.
Los datos del INEC revelan que el gasto promedio mensual en el rubro de “Alquileres efectivos del alojamiento” aumentó un 23,7% en términos reales (descontando la inflación) al comparar 2024 con 2018. Este incremento posiciona al alquiler como uno de los rubros de mayor crecimiento en toda la canasta de consumo de los hogares, solo superado en dinamismo por categorías como la compra de vehículos o el cuidado personal.
En términos monetarios constantes, el gasto promedio en alquiler pasó de ₡34.149 en 2018 a ₡42.237 en 2024 (un promedio nacional que incluye a todos los hogares, incluso a los que no alquilan, lo que diluye el monto absoluto pero confirma la tendencia al alza). Para el inquilino real, el golpe al bolsillo es mucho más contundente.
Una trampa de liquidez para la clase media
El aumento del 23,7% en el costo real del alquiler tiene un efecto colateral inmediato: la reducción de la capacidad de ahorro. Para las familias que no poseen vivienda, el alquiler es un gasto fijo ineludible que compite directamente con la posibilidad de acumular la prima necesaria para un crédito hipotecario.
Al analizar los rubros de mayor crecimiento en el gasto de los hogares, el alquiler efectivo del alojamiento ganó 1,0 puntos porcentuales de participación en el presupuesto total de consumo en los últimos seis años. Esto significa que las familias están destinando una porción significativamente mayor de sus ingresos mensuales simplemente a mantener un techo, restando liquidez para inversión o ahorro a largo plazo.
El gasto real en alquileres creció un 23,7% respecto a 2018. (JOHN DURAN#)
El contexto inmobiliario: vivienda vs. transporte
El informe también arroja luz sobre cómo compiten las prioridades en el presupuesto. Mientras que el gasto en alquileres subió, el gasto en mantenimiento y reparación de vivienda apenas representa el 0,8% del presupuesto.
Además, el fenómeno inmobiliario ocurre en paralelo con el auge del transporte. Mientras las familias luchan con alquileres más altos, también están destinando más recursos a la compra de vehículos y movilidad (17,6% del presupuesto total), lo que sugiere un escenario de alta presión financiera donde los dos activos principales (casa y carro) están consumiendo una parte inédita de los ingresos.
Un mercado en tensión
El crecimiento de este rubro supera ampliamente el crecimiento de los ingresos reales de muchas familias, lo que podría estar empujando a los inquilinos hacia zonas más alejadas del centro o hacia viviendas de menor calidad para poder calzar el presupuesto.
Para el sector desarrollador y la banca, este dato es una señal de alerta: el mercado de alquileres está absorbiendo la liquidez que teóricamente debería alimentar la demanda de vivienda nueva. Si el alquiler sigue creciendo a tasas de doble dígito en términos reales, la base de clientes elegibles para comprar casa se estrechará aún más en los próximos años.
En resumen:
El dato: El gasto real en alquileres creció un 23,7% respecto a 2018.
La tendencia: Es uno de los rubros que más peso ganó en el presupuesto familiar (pasó del 5,2% al 6,2% del gasto total).
El impacto: El encarecimiento del alquiler reduce directamente el margen de ahorro para primas de vivienda.
Ranking: El alquiler fue el cuarto rubro de mayor crecimiento porcentual entre las principales categorías de gasto.
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