El apoyo a la administración Chaves Robles ha tenido márgenes de aprobación mayores que los de sus antecesores, pero esa popularidad no se ha fortalecido únicamente por él: la periodista y actual diputada Pilar Cisneros ha sido un elemento clave en la defensa de las ideas de Rodrigo Chaves desde la campaña del 2022... y está siendo de nuevo un factor clave en la campaña de su heredera, Laura Fernández.
El presiente Rodrigo Chaves cuenta con múltiples denuncias, investigaciones abiertas y decisiones polémicas relacionadas con la coyuntura actual en seguridad, educación y salud. A pesar de ello, el nivel de popularidad, en lugar de disminuir, se mantiene y hasta se eleva en momentos específicos con las estrategias discursivas que utiliza para sortear las críticas. Esa defensa tiene resonancia desde la Asamblea Legislativa con una figura que le defiende a capa y espada desde la campaña política del 2022: Pilar Cisneros Gallo.
Una de las incógnitas que nacieron con la elección de Chaves en el 2022 fue cómo alguien que vivió más de 30 años fuera de Costa Rica y con sanciones por “insinuaciones sexuales” y “conductas inapropiadas” con subalternas llegó a ser presidente de la República.
La respuesta puede estar en buena parte en una de las personas que le acompañó durante la campaña política: Pilar Cisneros, una reconocida periodista que, aunque nació en Perú en 1954, desarrolló su carrera en Costa Rica y estuvo por más de 20 años en la televisón, los últimos de ellos en la codirección de Telenoticias, el telediario más visto de Costa Rica.

Cisneros Gallo se unió a la carrera política de Chaves a finales de agosto de 2021 al anunciar que sería candidata a diputada por el Partido Progreso Social Democrático (PPSD). Apenas unos meses antes había recomendado a las personas que anunciaban que ella entraría en política “que se compren un sofá bien mullido porque se van a tener que sentar años y años y nunca me verán en política”.
La decisión también sorprendió porque la comunicadora era conocida por criticar durante años a la clase política y muchas de sus decisiones.
Junto a Chaves, y canalizando el malestar de distintos sectores de la población, llegó como una outsider: se presentó a elecciones sin tener experiencia previa en la política, llegando desde otro ámbito profesional y mostrándose como una alternativa al statu quo. Cisneros ha señalado que no va a militar en ningún partido político y que solo ha formado parte de ellos “porque la ley me obliga”; además, promueve un cambio a la legislación para que no sea necesario pertenecer a uno para ser candidato a la presidencia.
“La Ciencia Política tiende a definir a un outsider que irrumpe en el escenario político con un vehículo electoral y se legitima con un discurso anti-establishment: con ideas hacia el reformismo, marcando distancia entre los partidos tradicionales, ataques relaciones con la corrupción y presentándose como representantes directos del pueblo”, explicó José Andrés Díaz, politólogo del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional.
Chaves, por su parte, era una figura muy poco conocida. Su único antecedente en la política nacional fue cuando asumió el Ministerio de Hacienda, entre 2019 y 2020.
Del Chaves ministro al Chaves candidato se notaron grandes diferencias: desde la forma de hablar hasta las propuestas políticas. Ya no se dirigía al público con un lenguaje técnico, sino que cambió a un tono coloquial y cercano con la población adulta del país, un tipo de retórica que continúa ahora que ocupa la silla presidencial.
Empezó sus aspiraciones electorales sin partido político y con un enfoque personalista desde una plataforma de Facebook llamada “Conozca a Rodrigo Chaves”, buscando una agrupación política que le diera la plataforma para ser candidato presidencial. Ese “taxi” fue el Partido Progreso Social Democrático (PPSD), que apenas cumplía tres años de fundación en el 2021.
La metáfora de entender un partido político como un “taxi” se explica en el hecho de que únicamente se utiliza a la agrupación para cumplir un requisito de inscripción a las elecciones, sin tener una militancia activa ni una estrecha vinculación con su identidad ideológica. El candidato solo se sube al “taxi” para llegar a su destino: ganar las elecciones presidenciales o legislativas, y después de hacerlo, abandona el “taxi”.

“Son como estrellas fugaces, de repente surgen de la nada y aparecen en el escenario con la característica de que sus militantes son personas inexpertas en general”, destaca Ronald Alfaro, politólogo e investigador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica.
José Andrés Díaz, investigador de Idespo, añade que estas agrupaciones se pueden entender “como un partido que por lo general solo se activa durante los procesos electorales. Tiende a ser un partido personalista que sirve más al candidato que a la propuesta ideológica”.
El hecho es que en 2021 la carrera política de Chaves no despegaba. En agosto de ese año tenía un apoyo de dos puntos porcentuales, según una encuesta del CIEP publicada en ese mes. Sin embargo, en diciembre de ese mismo año, cuatro meses después de que Cisneros Gallo se involucrara activamente en la campaña, la intención de voto subió al 6,2%.
La fama que aún acompaña a Cisneros por trabajar durante tantos años en el canal de televisión más visto de Costa Rica, criticando abiertamente la corrupción e informando sobre escándalos políticos, tuvo un impacto en la campaña política.
Una de las mayores polémicas se dio cuando se utilizó su imagen en una de las vallas publicitarias del partido en Guanacaste. La discusión se encendió porque Cisneros era candidata a diputada por San José y no por esa provincia.

Vallas similares se colocaron también en las provincias de Limón, Puntarenas y Alajuela. El patrón era el mismo: se tenían las imágenes de Chaves, Cisneros y el primer lugar de la candidatura a diputación por cada provincia.
La diputada defendió en ese momento esa decisión. Incluso indicó que se apoyan “en la figura más conocida y carismática” y la calificó como una estrategia política “válida” en todo el mundo.
Polémicas versus popularidad
Cisneros ha sido jefa del oficialismo en la Asamblea Legislativa durante los cuatro años de la administración Chaves Robles. Pocos diputados permanecen en ese puesto durante toda la legislatura.
En este cuatrienio, los homicidios aumentaron notablemente, a tal punto de que, en el 2023, el segundo año de Chaves en el poder, se registró el año más sangriento de la historia de Costa Rica con 906 personas asesinadas. Los homicidios se han mantenido notablemente altos desde entonces.
Además, la edición más reciente del Estado de la Educación señaló que Costa Rica enfrenta la peor crisis educativa de las últimas décadas. Solo una cuarta parte de los estudiantes de colegio pueden leer al nivel esperado y el 96% está en niveles insuficientes en matemáticas, según las pruebas PISA. A esto se le suma la reducción creciente al presupuesto destinado a la inversión en educación.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) en los últimos años ha bajado la tasa de desempleo, pero menos personas con posibilidad de trabajar forman parte de la fuerza laboral del país.
A pesar de esa realidad, la popularidad de Chaves sigue alta. Con el apoyo de Cisneros, quien señaló en enero de 2023 que formaba parte de un “comité de comunicación” de Casa Presidencial junto con la entonces ministra de la Presidencia Natalia Díaz y la exministra de Comunicación Laura Brenes (ambas renunciaron a sus puestos tiempo después). La estrategia se basó en una óptica personalista y un estilo discursivo polarizante enfocado en atacar a otros poderes de la República y a sus críticos y opositores. ¿El resultado? Según las encuestas del CIEP, incluso personas que consideran que el gobierno no es capaz de resolver los problemas califican de forma positiva al mandatario.
“Estudios de opinión realizados por el Idespo muestran que las personas dan alta valoración a Rodrigo Chaves independientemente de su gestión. Dan valoraciones bajas o medias a las decisiones que toma Chaves, incluso se oponen a políticas que este trata de promover: como la legalización del consumo recreativo de la marihuana o la venta del Banco de Costa Rica”, resaltó José Andrés Díaz.
Mensajes clave, como la idea de que lucha contra “ticos con corona”, y la forma de hablar con lenguaje coloquial, sin filtros y de forma directa (en ocasiones ofensiva, en el caso de Chaves), también es parte de la receta comunicacional. Las conferencias que brinda cada miércoles Chaves se convierten en el mejor exponente de ese estilo.
“La característica más relevante del tipo de discurso de la actual administración tiene que ver con un uso exacerbado del poder del megáfono. Es un poder que tienen todos los mandatarios, lo que pasa es que el uso es diferenciado y es utilizado como un arma y una estrategia de ataque para obtener un beneficio a su favor”, comentó Alfaro.
La relación entre Chaves y Cisneros es tan cercana, que la comunicadora se ha convertido en una de las pocas personas que ha afirmado en público que regaña y llama la atención al presidente. Por ejemplo, criticó que califique a personas como “ratas” y “desgraciados”. “Hay adjetivos que me parece que no son propios de un presidente de la República”, dijo Cisneros en una entrevista con Inforame en mayo del 2025.
Apoyo a Laura Fernández
En su momento, fue la propia Cisneros quien anunció que el Partido Pueblo Soberano (PPSO) sería el “taxi” que utilizaría el oficialismo para la continuidad del gobierno de Rodrigo Chaves de cara a las elecciones de 2026. Lo hizo en un acto donde reunió a muchos medios de comunicación y tenía banderas de cinco partidos diferentes para dar “el banderazo de la continuidad” mediante una “alianza” que al poco tiempo dejó de existir.
Durante muchas semanas dejó dudas sobre si Laura Fernández era la mejor opción para darle continuidad al chavismo. “A veces le cuesta concretar una idea sencilla y las ideas tienen que ser muy sencillas para que la gente las compre, las entienda. Todavía tiene un lenguaje excesivamente burocrático y eso no me gusta“, dijo Cisneros.
“A mí me encanta tener el tablero lleno primero, antes de proponer a alguien y no lo tengo lleno“, había dicho la diputada en su momento.
A mediados de enero, entrevistada por El Financiero, también afirmó que no le soprendería saber que ella misma tiene mayor conexión con la ciudadanía que Fernández, debido a la exposición pública que ha tenido por años.
La confirmación del PPSO como nuevo vehículo electoral evidencia que el movimiento sigue operando bajo una lógica de corto plazo, sin estructura partidaria real y anclado a fuertes personalismos. Al reciclar la estrategia del “taxi” y depender nuevamente de la imagen de Cisneros para legitimar a un candidato, el oficialismo apuesta todo a una carta arriesgada: asumir que el carisma personalista es un activo transferible y no desgasatable y no un fenómeno coyuntural que podría agotarse junto con el mandato de Chaves.
Este 2026, el chavismo está utilizando de nuevo la imagen de Pilar Cisneros para atraer votos para diputados mediante distintas vallas.
Una de ellas fue observada en Alajuela. El patrón es el mismo: vallas publicitarias con la imagen de la candidata Laura Fernández, candidatos de la provincia y otro espacio donde aparece una foto de Pilar Cisneros con la leyenda “diputada de honor”, un puesto inexistente.
Cisneros se separó de esa publicidad y señaló que no se le preguntó sobre el uso de su imagen en la valla, resaltando que dicho cargo “no existe”. Uno de los partidos rivales, Liberación Nacional, presentó una denuncia ante el Tribunal Supremo de Elecciones por lo que consideran “publicidad engañosa”.

Tampoco pasó desapercibido el hecho de que el PPSO utiliza una silueta similar a la de la otrora periodista, al igual que una similar a la de Rodrigo Chaves, en la imagen de portada del plan de gobierno publicado en octubre pasado.
Esto se da en un contexto en el que Rodrigo Chaves, quien ahora brilla con luz propia gracias a la victoria electoral y su popularidad, no puede hacer campaña, porque incurriría en beligerancia política.
A pesar de que Cisneros indicó a finales de julio del año pasado que renunció a liderar la estrategia de campaña de Fernández, ha estado activa en gran parte de los actos. Es común verla en fotos que cuelgan los seguidores y líderes de Pueblo Soberano durante sus giras, por ejemplo.
Pero no se quedó tampoco como simple espectadora. Según comentó a mediados de enero, fue ella quien le dijo a Laura Fernández que no participara en el debate programado por Teletica para finales de enero, el último debate antes del día de las elecciones y uno de los dos que tradicionalmente cuenta con más audiencia y genera más interacciones en redes sociales por parte de la audiencia y publicaciones posteriores por parte de otros medios de comunicación. “Yo desde el principio le dije: al debate de Canal 7 no vas de ninguna manera”, afirmó.
A pesar de esa afirmación tan clara, Cisneros le dijo a El Financiero que ella es “una persona más en el equipo y no una pieza fundamental”.
“Hay un equipo muy bueno de gente que está asesorando a Laura y yo soy parte de ese equipo, pero en modo alguno, ni la que tiene más relevancia ni más preponderancia”, defendió.
Ahora que se acercan las elecciones y habrá un cambio de gobierno, ¿cuál será el futuro político de la estratega chavista?
“Como he dicho cientos de veces en un montón de entrevistas: yo le ofrecí cuatro años de mi vida a Rodrigo Alberto de Jesús Chaves Robles y lo voy a cumplir. Esa promesa caduca el 8 de mayo de este año a las 12 del día. Después, no sé. No soy una persona que me gusta poner la carreta delante de los bueyes”, sentenció.