Economía y Política

El mundo enfrenta tensiones por vacunaciones masivas ¿Cómo esta carrera sin precedentes afecta a Costa Rica?

Concentración de dosis y restricción a las exportaciones son dos de los principales obstáculos en la carrera mundial por el abastecimiento de las vacunas contra la COVID-19

El mundo enfrenta el segundo año de la pandemia en medio de una fuerte ola de contagios y con una distribución desigual de vacunas. El heterogéneo panorama agudiza la crisis sanitaria en países con altos niveles de pobreza, como la India, y ralentiza la inmunización en naciones de renta media como Costa Rica.

Mientras que algunas potencias tienen un rol protagónico y acaparan millones de viales. Estados Unidos, por ejemplo, pretende que el 70% de los adultos tengan al menos una dosis de la vacuna contra el nuevo coronavirus para el 4 de julio, y ya se planea incluir a los adolescentes en la campaña de inmunización, según anunció el presidente Joe Biden.

Suspender las patentes de las vacunas para dinamizar la producción de los medicamentos ha sido una idea impulsada por India y Sudáfrica ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) desde octubre de 2020. Aunque la idea suena loable, no es una vía fácil pues implica inmensos retos logísticos y posibles complicaciones legales.

No obstante, la idea recibió el espaldarazo de la administración Biden este 5 de mayo, luego de que expresara ante el multilateral que está a favor de levantar las patentes.

Entre tanto, India, el segundo país más poblado del mundo con 1.300.000 millones de habitantes, experimenta un tsunami a causa del SARS-COV-2. Posee una nueva variante, superó los 20 millones de casos y contabiliza más de 222.000 fallecimientos, según un recuento de la agencia AFP al 5 de mayo.

El recrudecimiento de la pandemia en el país asiático pone en jaque la producción de todo tipo de vacunas, pues India es una de las mayores fábricas de medicamentos del mundo.

El rezago

Aunque el mundo ya cuenta con diversas vacunas para darle la lucha al SARS-COV-2, aún no hay suficiente alivio, pues a lo largo y ancho del planeta surgen múltiples tensiones por el abastecimiento de los viales.

A finales de enero la Comisión Europea aplicó un mecanismo temporal para controlar las ventas de los fármacos que se producen en territorio europeo y que se pretendían comercializar fuera del bloque comunitario. La medida se tomó para garantizar el acceso a los medicamentos y para acelerar la campaña de vacunación en los 27 países de la Unión Europea (UE).

Meses más tarde India también restringió las exportaciones de vacunas de manera “drástica”, según un artículo de The New York Times. La nación asiática se aferra a millones de medicamentos para enfrentar el tsunami de contagios lo que implica menores envíos a varias partes del mundo.

En marzo el mecanismo COVAX dio la voz de alerta al anunciar retrasos en las entregas de las dosis producidas por el Serum Institute de la India (SII) ante el recrudecimiento de la crisis sanitaria.

Esta empresa está obligada a proporcionar la vacuna de AstraZeneca a 64 países de ingreso bajo (incluido India), según consta en el acuerdo entre el SII y la iniciativa GAVI (asociación público privada que pretende aumentar la inmunización en los países pobres).

En medio de estas restricciones comerciales, los países más desarrollados concentran la mayor cantidad de dosis. El tema fue abordado durante el informe anual que el presidente Carlos Alvarado rindió ante el Congreso el pasado 4 de mayo.

“El principal cuello de botella es la disponibilidad de vacunas. En primer lugar, la capacidad mundial de producción está por debajo de las necesidades. Además, los países ricos que tienen el 16% de la población mundial han acaparado el 54% de la producción global de vacunas. Hemos señalado este hecho en los foros internacionales y pedido mayor justicia”, afirmó el mandatario en su alocución.

Estados Unidos es una de las naciones que lidera la carrera de inmunización y al 5 de mayo se habían aplicado 247,76 millones de dosis; lo que significa que el 32% de su población ya cuenta con el esquema completo de vacunación. Las cifras se desprenden del rastreador de vacunación mundial de The New York Times.

Esta victoria le permitió a la potencia norteamericana reanudar el metro de Nueva York las 24 horas.

Mientras que Israel, que ya decidió dejar atrás el uso de las mascarillas, ha aplicado 10,47 millones de dosis y ya contabiliza al 56% de su población con dos dosis de vacuna anticovid.

Costa Rica a paso lento

Entretanto, Costa Rica apenas se acerca al millón de vacunas. Hasta el lunes 3 de mayo se habían aplicado 950.252 dosis, de los cuales el 36% corresponden a esquemas completos de vacunación. Hasta esa fecha la tasa nacional de aplicación de vacunas contra la COVID-19 era de 18,40 por cada 100 habitantes, de acuerdo a datos de la Caja.

Hasta el momento Costa Rica cuenta con acuerdos bilaterales con Pfizer, AstraZeneca y el mecanismo COVAX, que garantizarían el acceso a 7 millones de dosis.

No obstante, una de las dudas es si Costa Rica no utiliza las vacunas Sputnik (Rusia) o Sinovac (China) por razones políticas, como sí lo hacen otros países de la región -principalmente sudamericanos-.

“Yo creo que en esto no ha habido una consideración política, no veo que esto haya sido afectado por factores políticos, es una cuestión de mercado y certificaciones”, manifestó Constantino Urcuyo, politólogo y profesor especialista en política internacional.

El Ministerio de Salud acepta fármacos aprobados por “agencias estrictas” como la Food and Drug Administration o la Agencia Europea de Medicamentos. Sin embargo, no incluye en ese listados organismos de países que ya han dado luz verde a la vacuna rusa.

Esta es una decisión cuestionada por la empresa costarricense VMG Pharma S.A. que intentó adherirse al proceso rápido para obtener el permiso de importación y uso para la Sputnik.

Lo que sí existe es una guerra propagandística para medir quién hace una mejor vacuna o cuál (país) dona más, según Urcuyo.

Varias naciones han donado vacunas, tal es el caso de Estados Unidos que anunció la donación de 60 millones de vacunas de AstraZeneca a otros países. Luego del anuncio el Ministerio de Relaciones Exteriores toco las puertas de la potencia para solicitar apoyo para Costa Rica y otros países de la región.

EF consultó a la cartera si valoran un acercamiento con Rusia o China, pero la institución ni lo negó ni lo confirmó “Agregamos que las gestiones con otros socios estratégicos siguen en curso (...). Por otra parte, cualquier desarrollo de vacunas que cumpla con los requisitos establecidos por las autoridades competentes de salud, podría ser considerado”, indicó vía correo la oficina de prensa de Cancillería.

Este año Costa Rica ha gestionado donaciones en varias ocasiones, en marzo el Gobierno hizo la petición a India, según una nota publicada por el diario La Nación. En este caso el país pretendía adquirir vacunas Covishield contra la COVID-19 producidas por el Instituto Serum de la lndia.

Liberar patentes, un reto logístico

Uno de los temas más discutidos en esta coyuntura es liberar las patentes, un proceso que iría en contra de la propiedad intelectual pero que permitiría que otros países puedan hacer copias de las vacunas sin temor a ser demandados. El tema tiene seguidores y detractores.

“Nosotros como sociedad tenemos que hacer como en algún momento hicimos con el agua, el agua potable es un derecho humano y las vacunas también deberían de serlo. Ahora es el momento más claro para una declaratoria de ese tipo y así de fuerte”, afirmó María Luisa Ávila, exministra de Salud.

Levantar las patentes podría ser viable pero el verdadero reto está en la capacidad de manufactura y de distribución, considera Luis Güell, profesor de Lead University.

“La distribución es un reto logístico porque la producción de las vacunas no es un tema sencillo. Aunque se publique la receta qué garantía hay que se pueda hacer el volumen adecuado o si se llega al volumen que tengan calidad”, dijo Güell.

En caso de que se llegara a concretar el plan los nuevos productores deberían de estar bajos estrictos controles de calidad por parte de agencias reguladoras como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA por sus siglas en inglés) y de la Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés), según Ávila.

Dichas entidades son las que han dado la autorización de uso de emergencia de las vacunas anticovid.

Países como México, Brasil, Argentina y Cuba tendrían la infraestructura necesaria para producir las dosis, considera la exministra de Salud.

Liberar las patentes recibió un espaldarazo de la administración Biden luego de que apoyara la idea ante la OMC.

“Se trata de una crisis sanitaria mundial y las circunstancias extraordinarias de la pandemia de COVID-19 exigen medidas extraordinarias (...) La administración cree firmemente en la protección de la propiedad intelectual, pero para detener esta pandemia, apoya el levantamiento” de las patentes”, declaró la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, en un comunicado.

No obstante, la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (IFPMA) reaccionó rápido y dio a conocer su malestar. La entidad afirmó que liberar patentes no resuelven los desafíos actuales que permitirían aumentar la producción.

Algunos de los retos en los que se debe trabajar (según IFPMA) es eliminar barreras comerciales, resolver los cuellos de botella en las cadenas de suministro, la escasez de materias primas e ingredientes, y la voluntad de los países ricos para compartir sus dosis con las naciones pobres.

La industria también ve como un desafío obtener más de un centenar ingredientes que son necesarios para la fabricación de vacunas.

Laura Ávila

Laura Ávila

Es periodista de Economía y Política de El Financiero

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