Las elecciones 2026 reconfiguraron lo que será la distribución de fracciones en la Asamblea Legislativa a partir del 1.° de mayo, con una nueva bancada en el Plenario y agrupaciones que desaparecen.
El Partido Pueblo Soberano (PPSO) no solo se impuso en la contienda presidencial con Laura Fernández como candidata, sino que también concentró el mayor respaldo en las elecciones por diputaciones. Este resultado le permitiría, de forma preliminar, acceder a 30 curules, dejando fuera del Legislativo a tres partidos que actualmente cuentan con representación parlamentaria.
El Partido Nueva República (PNR), liderado por Fabricio Alvarado; el Partido Liberal Progresista (PLP), encabezado por Eliécer Feinzaig; y el Partido Progreso Social Democrático (PPSD), agrupación que llevó a Rodrigo Chaves a la Presidencia, quedan sin presencia en Cuesta de Moras, por lo menos con los números preliminares de la madrugada del 2 de febrero (90,07% de las juntas procesadas).

Fricciones que anticiparon el desenlace
Más allá del resultado electoral, los tres partidos que perderían todas sus curules comparten un elemento en común: atravesaron fuertes fricciones internas que derivaron en la salida de legisladores de sus filas.
El PLP pasó de contar con seis representantes en Cuesta de Moras a solo dos: Feinzaig, quien buscaba la reelección, y Gilberto Campos. Sin embargo, la agrupación no tendrá participación tras solamente alcanzar, al cierre de edición de esta nota, un 0,71% de los votos emitidos.
La ruptura inicial se produjo con la salida de la diputada Katia Cambronero, quien atribuyó su decisión a la deriva que, a su juicio, tomó el partido al convertirse en “una plataforma de cálculos políticos a corto plazo”. A ese quiebre se sumaron luego Johanna Obando y Cynthia Córdoba, quienes cuestionaron la falta de respaldo de la agrupación en medio de la controversia por la tecnología 5G y la decisión del Gobierno de Estados Unidos de retirarles sus visas.
A este grupo se sumó Luis Diego Vargas, quien decidió apartarse para participar en la contienda electoral con el Partido Unidos Podemos, junto a la candidata Natalia Díaz.
“Quiero poner las cosas en perspectiva. No nos ha ido bien en los resultados electorales, pero no hemos perdido nada hoy; el partido va a seguir existiendo”, dijo Feinzaig luego de conocer los resultados.
Nueva República, por su parte, redujo su bancada de siete a seis escaños durante el periodo 2022-2026, tras la declaratoria de independencia de la legisladora Gloria Navas. Luego de obtener un 2,48% de los votos emitidos en las elecciones 2026, preliminarmente, la agrupación no logró mantenerse en la Asamblea por un nuevo periodo.
El caso de mayor ruptura interna se produjo en el PPSD, cuando la fundadora del partido y diputada Luz Mary Alpízar se distanció públicamente de la línea política y de trabajo del Gobierno. Este quiebre derivó en que el presidente Rodrigo Chaves y ocho legisladores se deslindaran de la estructura partidaria, aunque continuaron utilizando su nombre y colores durante los cuatro años de labores legislativas. En las urnas, el PPSD recibió apenas un 0,67% del respaldo electoral contado hasta la madrugada del 2 de febrero, insuficiente para conservar representación parlamentaria.
Casi quedan fuera
El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), que históricamente conformó el bipartidismo del país, también estuvo cerca de quedar fuera del Congreso. La agrupación obtuvo un 4,77% de los votos emitidos, resultado que, de momento, le permitiría asegurar una única curul.
Tras haber alcanzado nueve escaños en las elecciones de 2022, la bancada vio mermada su representación recientemente, cuando el diputado Leslye Bojorges abandonó la agrupación para sumarse al partido de Gobierno, que se impuso en los comicios del 1.° de febrero.
Las tensiones internas también marcaron a la agrupación durante la actual administración, en medio de la investigación que lleva a cabo la Fiscalía contra Bojorges por presuntos delitos de tráfico de influencias.
El nuevo equilibrio legislativo deja en evidencia cómo las fracturas internas y la pérdida de cohesión partidaria terminaron por trasladarse a las urnas.
