El presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, llegó el lunes 4 de mayo a la Asamblea Legislativa para ofrecer su último discurso de rendición de cuentas ante una nueva generación de diputados, pero también ante un escenario político radicalmente distinto al que encontró cuatro años atrás: un Congreso con mayoría oficialista.
Ese nuevo tablero marcó el tono de su intervención. Más que un cierre de gestión, el mensaje presidencial se convirtió en una puesta en escena de celebración, reivindicación y defensa de legado; un discurso diseñado no solo para hacer balance, sino para consolidar una narrativa de continuidad en el poder.
A lo largo de su informe, Chaves no solo expuso los resultados que considera emblemáticos de su administración, sino que también dedicó buena parte de su intervención a justificar los proyectos inconclusos, trasladando responsabilidades hacia actores externos.
La narrativa contrasta con una de sus promesas más recordadas al asumir la Presidencia en 2022, cuando aseguró que “jamás usaré la excusa de que este país no puede gobernarse, porque la orden del pueblo es que gobierne”. Cuatro años después, en su despedida, el mandatario atribuyó a terceros la imposibilidad de concretar iniciativas emblemáticas como Ciudad Gobierno, la marina de Limón, la minería en Crucitas, las jornadas laborales 4x3 y la reforma a las pensiones de lujo.
La rendición de cuentas también incluyó una producción audiovisual destinada a reforzar la imagen de una administración de resultados. Sin embargo, varios de los indicadores expuestos fueron presentados de forma parcial o sin contexto completo. Uno de los casos más evidentes apareció en materia de seguridad, donde se destacó la incautación de droga como muestra de éxito, mientras quedaron fuera del relato la escalada criminal que marcó buena parte del cuatrienio y el récord histórico de homicidios alcanzado en 2023.
Lo que no logró
Uno de los ejes del discurso presidencial giró alrededor de los proyectos que quedaron sin ejecutar. Chaves sostuvo que no pudieron materializarse “no por falta de voluntad, sino por la resistencia de quienes se aferran a sus privilegios”.
Entre ellos figura Ciudad Gobierno, una iniciativa retomada por esta administración con la promesa de transformar el centro de San José mediante la concentración de oficinas públicas en Plaza González Víquez. Aunque el Ejecutivo proyectaba dejar las obras en marcha antes del cierre del mandato, el plan terminó suspendido luego de que la Contraloría General de la República cuestionara la figura de fideicomiso propuesta para financiar el desarrollo. Después de eso, el Ejecutivo no impulsó otra forma de construir el proyecto.
También apareció en la lista la marina de Limón, un proyecto que el mandatario había atribuido anteriormente a supuestos obstáculos del ente contralor, pese a que la propia Contraloría negó haber emitido un criterio que frenara la iniciativa.
En el plano legislativo, la minería en Crucitas, las jornadas excepcionales 4x3 y la reforma a las pensiones de lujo terminaron engrosando el inventario de promesas pendientes. En todos los casos, el Gobierno encontró resistencia política, técnica o social que impidió convertir esos proyectos en resultados concretos antes del cierre del cuatrienio.
Los logros y sus matices
En medio de un discurso en el que incluso afirmó haber luchado arriesgando su libertad ante varios intentos de “golpes de Estado judiciales” de los cuales no ofreció pruebas, el presidente Rodrigo Chaves Robles sostuvo que entrega una economía “sana y próspera” y que durante su administración se restableció la confianza de los inversionistas en el país.
A continuación, algunos de los principales indicadores que utilizó para respaldar esa narrativa. Varios de ellos requieren contexto adicional para dimensionar su alcance.
Deuda pública:
Chaves afirmó que recibió el país con una relación deuda/PIB del 67% y que su administración la redujo hasta 58,3% a febrero anterior. Si bien el indicador refleja una mejora respecto al inicio del cuatrienio, la fotografía no es lineal: en febrero de 2025 la relación había sido incluso menor, al ubicarse en 56%, mientras que el cierre del ejercicio económico 2025 terminó en 60,4%. Más que una caída sostenida, los datos muestran un comportamiento con fluctuaciones.
Empleo:
El mandatario aseguró que recibió un desempleo del 12%. El dato oficial de ese momento era de 11,8%. Para febrero de 2026, la tasa cayó a 6,7%, según la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Sin embargo, la mejora no responde únicamente a una mayor generación de puestos de trabajo. Parte de esa reducción también está asociada a una contracción de la fuerza laboral; es decir, personas que dejaron de buscar empleo y, por tanto, dejaron de contabilizarse dentro del indicador.
Inflación:
Chaves también destacó como uno de los logros de su administración el comportamiento de la inflación, resaltando incluso que Costa Rica registrara variaciones negativas en distintos momentos del cuatrienio como una señal de estabilidad y alivio para los consumidores. Sin embargo, los datos muestran una lectura más compleja. El Banco Central de Costa Rica no logró mantener la inflación dentro de su rango meta de 3% ±1 punto porcentual. Aunque una inflación negativa puede traducirse en menores precios en determinados bienes y servicios, también puede reflejar señales de enfriamiento económico, menor dinamismo en el consumo y una economía que opera fuera del rango de estabilidad previsto por la autoridad monetaria. Además, la variación del IPC muestra un promedio y, al analizar ítems específicos, se observa que productos de consumo masivo, como la cebolla y el café, por ejempo, tuvieron un aumento considerable.
Inversión y exportaciones:
Chaves aseguró que su administración devolvió la confianza a los inversionistas y destacó la llegada de capital extranjero. Si bien durante el cuatrienio Costa Rica captó más de $19.000 millones en inversión extranjera directa, el comportamiento de 2025 mostró señales de desaceleración, con un crecimiento de apenas 0,16% respecto a 2024.
En exportaciones, el país sí registró un crecimiento del 14% durante 2025, pese a un entorno internacional marcado por nuevas tensiones comerciales impulsadas desde Estados Unidos.
Pobreza:
El mandatario resaltó la reducción de la pobreza multidimensional como uno de los logros sociales de su administración. Los datos respaldan esa afirmación: el indicador pasó de 14,3% a 9,9% durante el cuatrienio.
Seguridad:
“Entre mayo de 2022 y abril de 2026 incautamos 191.595 kilogramos de droga”, se destacó en el video proyectado durante el informe presidencial como una muestra de los resultados en la lucha contra el narcotráfico. El dato es correcto, pero la narrativa omitió otros indicadores que marcaron el cuatrienio.
El reporte del Departamento Federal de Finanzas de Bélgica ubicó a Costa Rica entre los cinco países desde donde más cocaína salió hacia el puerto de Amberes durante 2025. A nivel interno, además, el país alcanzó en 2023 el pico más alto de homicidios de su historia reciente, con 907 asesinatos, y desde entonces las cifras anuales no han bajado de los 850 casos, según registros del Organismo de Investigación Judicial.
