Por: Laura Ávila.   10 mayo
En medio de una economía desacelerada el sector productivo sugiere flexibilidad laboral y mayor seguridad jurídica para tratar de generar más empleo. Foto: Rafael Pacheco
En medio de una economía desacelerada el sector productivo sugiere flexibilidad laboral y mayor seguridad jurídica para tratar de generar más empleo. Foto: Rafael Pacheco

Costa Rica enfrenta una de las mayores encrucijadas de las últimas décadas: la generación de empleo.

En el primer trimestre del año la tasa de ocupación (el porcentaje de la población ocupada, respecto a la población en edad de trabajar) fue del 55,4%. El porcentaje significa que 2,17 millones de personas en edad de trabajar participaron en la producción de bienes y servicios, según la Encuesta Continua de Empleo (ECE), del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

Aunque el indicador registró un incremento de más de 3 puntos porcentuales, este no alcanzó para reducir la tasa de desempleo que supera el 10% desde el segundo trimestre del 2018.

Las razones que amarran la tan necesaria creación de empleo en el sector privado son variadas y van desde un entorno económico desprovisto de dinamismo hasta legislación añeja que incentiva la informalidad y resta flexibilidad a las formas de contratación.

Dolores del sector productivo

Tras la aprobación de la reforma fiscal en diciembre anterior, el clamor del sector político y empresarial ahora se enfoca en reactivar la economía para generar más empleos.

Sin embargo, crear nuevos puestos de trabajo no es tarea fácil por varias razones.

Uno de los retos está relacionado con el entorno económico actual que no es favorable para la contratación de personal, según comentó Alonso Elizondo, director ejecutivo de la Cámara de Comercio.

Desde el 2018 Costa Rica está inmersa en una desaceleración económica, que se evidencia en la tendencia ciclo del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE). El indicador mostró que la actividad económica tuvo un comportamiento a la baja en el crecimiento durante todo el año.

La desaceleración continuó este 2019 de la mano de una reducción del consumo de los hogares. En febrero anterior el Índice de Confianza al Consumidor (ICC) fue de 34,8 puntos. Si bien se registra una mejoría la cifra está lejos de reflejar optimismo, según la encuesta de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Con este entorno económico, el 64% de los empresarios considera que no es un buen momento para hacer negocios, según reveló la encuesta Pulso Empresarial que realiza la Uccaep.

Otro de los desafíos del sector productivo para crear empleos está relacionado con la dificultad de los trámites a la hora de establecer una empresas, los cuales son lentos y sin plazos definidos para recibir respuestas de las entidades involucradas, según estimó Gonzalo Delgado, presidente de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).

El 27% de microempresas considera que el trámite que más se les dificulta es la patente municipal, un 17% afirma que es el registro de contribuyentes en Tributación Directa y un 11,1% alega que es el registro como patrono ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Los datos se desprenden de la III Encuesta Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa en Costa Rica del 2018.

Atender adecuadamente a los emprendedores es otro desafío, sobre todo los jóvenes que no desean trabajar para un empleador, sino desarrollar su propio proyecto, según comentó José Salas asesor en talento humano de la Cámara de Industrias.

“Seguimos debiéndole a estas personas, cuando uno de estos chicos quiere desarrollar un software debe haber una inversión previa, pero cae la Caja y ¿de dónde saca la plata?”, comentó Salas.

Según él, las cargas sociales son un alto costo para los emprendedores, por lo que el país debería de dar condiciones más flexibles durante los dos primeros años.

Aunado a los desafíos que debe sortear el sector productivo, se suma la desatención que el Gobierno ha hecho por años a las empresas nacionales, ya que ha priorizado su atención a las compañías del régimen de zona franca.

“Tenemos instituciones que logran atraer empresas extranjeras, pero cuáles son las políticas para fortalecer a la empresa nacional, que es el mayor parque empresarial y generan la mayor parte del valor agregado”, comentó Pamela Jiménez, investigadora del capítulo económico del Programa Estado de la Nación (PEN).

Otro obstáculo para crear más puestos de trabajo es que muchas de las empresas tienen bajos encadenamientos con otros sectores de la economía nacional.

Las industrias que tienen baja capacidad de encadenamientos son el banano, palma aceitera, servicios de enseñanza y manufactura. Mientras que los sectores que generan encadenamientos con otros sectores de la economía son la caña y la leche cruda.

¿Existe solución?

Las soluciones que brinda el sector productivo para dinamizar la creación de puestos de trabajo son diversas y una de ellas está relacionada con la flexibilidad laboral.

“Hemos huido al tema, no sé si por miedo, pero es momento de hablar de flexibilidad, de jornadas anualizadas, 4/3, para darle mayor capacidad al empresario para contratar más”, comentó Alonso Elizondo, director ejecutivo de la Cámara de Comercio.

La flexibilidad laboral permitiría, por ejemplo, que los colaboradores de las empresas continúen su educación formal mientras se integran la fuerza de trabajo.

Otra de las posibles soluciones es fortalecer el Observatorio Laboral del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para centralizar los estudios que realiza el sector productivo, sindicatos y Gobierno, y así tener una visión país de las necesidades del mercado laboral.

Uno de los problemas del desempleo se centra en que el país vivió una transformación productiva en los últimos años. Es decir, pasó de generar valor agregado gracias a las industrias agrícola y de manufactura, a ser una economía de servicios con bajos encadenamientos.

Sin embargo, no logró consolidar el cambio con las necesidades de empleo. “Tenemos este nudo que no hemos sabido atender”, afirmó la investigadora del PEN.

¿Cómo se comporta la población ocupada?

Para comprender la coyuntura nacional es necesario conocer cómo se ha comportado la población ocupada desde el 2010, cuando el INEC implementó la ECE.

Al primer trimestre del 2019 la tasa neta de participación (porcentaje de participación en la fuerza de trabajo con relación a la población en edad de trabajar) fue de 62,4% a nivel nacional, mientras que la de ocupación fue del 55,4% y la de desempleo fue de 11,3%.

De la gran cantidad de datos que han arrojado las encuestas trimestrales, se puede concluir que el rango etáreo que históricamente ha estado más ocupado está entre los 25 y los 59 años, según María Luz Sanarrusia, investigadora de la ECE.

Durante el primer trimestre del 2018 la población entre los 25 y los 59 años tuvo un peso del 82% si se compara con el total de la población ocupada con empleo formal. Un año más tarde la cifra fue del 83%.

Mientras que los menores de 25 años históricamente han sido constantes en su participación dentro del mercado laboral, pero salen con mayor frecuencia por diferentes motivos de estudio o razones personales.

El Poder Ejecutivo debe trabajar en soluciones que atiendan en esa amplia población, y sobre todo, debe redoblar esfuerzos para que se emplee a la población mayor de 40 años, por la inversión del bono demográfico que experimentará el país en las próximas décadas.