La factura petrolera de Costa Rica acumulada a noviembre de 2025 reflejó un ahorro estratégico de $291 millones en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta diferencia positiva fortaleció la disponibilidad de divisas y mejoró los indicadores de comercio exterior del país.
Entre enero y noviembre de 2025, las importaciones de combustibles alcanzaron los $1.835 millones. Esta cifra contrasta con los $2.126 millones pagados en el 2024, lo que permitió una liberación de recursos equivalente al 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB) estimado.
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) confirmó que la contracción interanual de este gasto fue del 13,7%.
Este alivio económico está estrechamente ligado a la estabilización de los mercados energéticos globales, tras la volatilidad causada por el conflicto por la invasión rusa en Ucrania. La normalización paulatina de los flujos de suministro permitió una moderación en las cotizaciones internacionales que benefició directamente al país.
La reducción en el precio medio de la mezcla de hidrocarburos, que bajó un 10,3%, generó por sí sola un ahorro aproximado de $220 millones. Este beneficio se explica por la moderación de las cotizaciones internacionales del petróleo WTI durante el año anterior.

Los patrones de consumo interno también mostraron ajustes a la baja en el volumen de energía requerido. La disminución del 3,8% en la cantidad de barriles importados representó un ahorro adicional de $70 millones para la economía nacional.
Durante los primeros nueve días de diciembre de 2025, el precio promedio al contado del barril WTI se ubicó en $59,3. Esta cifra significó una disminución de 1,1% respecto a octubre y de 0,2% frente a los valores registrados en noviembre.
El informe técnico del BCCR destaca que “esta variación combinó la disminución de 3,8% en la cantidad de barriles (diésel y fuel oil) con la reducción de 10,3% en el precio medio”. La caída en los precios internacionales benefició directamente al país por su condición de importador neto.
El diésel se mantuvo como el principal hidrocarburo de importación en el mercado costarricense en 2025, según datos de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope). Este combustible es vital para el transporte de carga y pasajeros, mientras que el fuel oil se destina primordialmente a la generación térmica de electricidad.

En términos económicos, Costa Rica registra un déficit comercial cuando el valor de los bienes que compra al exterior (importaciones) supera al de los productos que vende (exportaciones). Al reducirse el costo de la energía comprada, este faltante de recursos se vuelve más manejable para el Estado.
Al cierre de noviembre, el déficit comercial de bienes se situó en $2.164,5 millones, lo que representa un 2,1% del PIB. Este resultado es sustancialmente mejor al 3,6% del año previo, gracias parcialmente al menor costo de hidrocarburos importados.
Este menor requerimiento de divisas quitó presión al mercado cambiario. La mayor disponibilidad de dólares en el mercado, permitió fortalecer las reservas internacionales netas. El saldo de activos externos del Banco Central alcanzó los $17.095 millones, otorgando mayor resiliencia financiera al país.
Los mercados de futuros indican que la tendencia de costos moderados podría mantenerse en los meses de verano. Para marzo de 2026, los contratos internacionales sitúan el precio del barril crudo en niveles cercanos a los $58,4 y para julio en $58,3.
Esta previsión de precios facilita la planificación presupuestaria de las empresas que dependen intensivamente de los hidrocarburos. El ahorro acumulado a noviembre fortalece la posición financiera del país.
