La inversión extranjera directa (IED) hacia Costa Rica empieza a dar señales de estancamiento en medio de un entorno internacional marcado por la volatilidad comercial. Aunque el flujo cerró 2025 con un crecimiento marginal de 0,16% respecto al año anterior, el retroceso del capital fresco evidencia una pérdida de dinamismo en la atracción de nuevas empresas.
El monto total se mantuvo por encima de los $5.000 millones, pero las cifras dejan ver contrastes relevantes. Estados Unidos (EE.UU.), principal origen de la inversión, registró una caída de 34,7% en un contexto de incertidumbre en los mercados ante las tensiones comerciales. A esto se suma que el capital fresco no logró superar el umbral de los $1.000 millones, nivel que sí había alcanzado en 2024.
En contrapeso, Suiza emergió como el segundo mayor origen de inversión hacia el país en 2025, tras haber reportado balances negativos el año previo, lo que introduce un cambio en la composición de los flujos.
En conjunto, la evolución de la IED durante 2025 confirma la volatilidad que ha caracterizado estos ingresos en los últimos años y sugiere una estabilización en la transición de este ciclo económico.

¿Tocamos techo?
En los últimos cuatro años, el monto que ingresa al país a través de la IED ha oscilado entre los $4.400 millones y los $5.121 millones. Si el enfoque se centra en el capital fresco —es decir, la inversión de empresas que se instalan por primera vez en el país—, superar el umbral de los $1.000 millones se ha convertido en una meta cada vez más difícil.
Las inversiones nuevas se mantuvieron por encima de los $1.100 millones anuales entre 2013 y 2015, según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR). Sin embargo, una década después, en el periodo 2023-2025, apenas se logró superar ese umbral en uno de los tres años.
¿El país ya alcanzó un techo en los montos que puede atraer, tanto a nivel general como en capital nuevo? Desde la postura de Laura López, gerente general de Procomer, “no hay un tope, así como no hay un mínimo porque no podríamos meter a Costa Rica en bandas. La inversión extranjera directa no es siempre lineal”.
De acuerdo con López, crecer —aunque sea de forma marginal— sobre el resultado del año anterior corresponde a un “resultado muy bueno”.
El retroceso en el capital fresco y el estancamiento en el resultado general también se explican por la reconfiguración del comercio internacional. En medio de las tensiones entre las potencias mundiales, las compañías tienden a pausar sus decisiones hasta contar con mayor claridad sobre hacia dónde invertir o en qué momento hacerlo.
Para Manuel Tovar, ministro de Comercio Exterior (Comex), el crecimiento de las reinversiones —que aumentaron en $904 millones, equivalente a un 26% más que en 2024— demuestra que la “propuesta de valor sigue siendo competitiva incluso en los escenarios más exigentes”.
Tanto la posición de Procomer como la de Comex se sustenta en que la caída en el capital nuevo responde a un comportamiento global. De acuerdo con datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), la inversión extranjera directa a nivel mundial registró una disminución del 16% en 2025.
“No todas las decisiones de inversión terminan concretándose bajo cualquier panorama”, puntualizó López.

Contracción de EE. UU.
A pesar de que EE. UU. abarcó el 50,8% de la IED en Costa Rica —excluyendo la inversión en el sector inmobiliario— y se mantiene como su principal origen, registró una contracción de 34,7% durante 2025. El monto registrado fue de unos $2.600 millones. En 2024 había sido de $3.982, pero en 2023 se habían registrado $2.550 y en 2022 $4.019.
La incertidumbre de las empresas ante la política arancelaria es una de las razones que inciden en la disminución de la inversión estadounidense en el país, según López.
Las tensiones internacionales alimentan la volatilidad de la IED tanto a nivel local como global. Sin embargo, no es únicamente la política arancelaria la responsable de los altibajos en los resultados. Desde 2020 se registran cambios abruptos entre los montos anuales, presionados por la pandemia de la Covid-19 y por los cambios de gobierno en ambos países, factores que suelen generar cautela entre los inversionistas hasta que se define el rumbo de los mercados.
La dependencia comercial del país con Estados Unidos no se limita a la IED, sino que también se refleja en las exportaciones, donde el 47% tiene como destino ese mercado. Ante este escenario, las autoridades trabajan en la diversificación de los mercados.
Crecimiento de Suiza
El peso de Estados Unidos sobre la balanza comercial y la inversión directa expone a Costa Rica a una mayor vulnerabilidad ante cambios o decisiones de política económica en esa nación.
En medio de esa dependencia, que genera movimientos notorios en los flujos de inversión, Suiza sobresale como el segundo país que generó mayor inversión hacia Costa Rica en 2025. El país europeo registró un monto de $1.003 millones, equivalente al 20% de la IED total, tras haber reportado resultados negativos en 2024.
La composición de los sectores detrás de ese monto es diversa. López aseguró que incluye operaciones de manufactura avanzada, dispositivos médicos, manufactura liviana, comercio e incluso inversión agroindustrial.
Suiza desplazó a Colombia, que ocupaba el segundo lugar en 2024. Aun así, la inversión desde el país sudamericano mostró una leve mejora, al pasar de representar un 3,1% de la IED en Costa Rica en 2024 a un 3,6% en 2025.
Determinar si el crecimiento de Suiza responde a un fenómeno puntual o a una tendencia requerirá observar el comportamiento de los flujos en los próximos años.
La lectura de los datos apunta a una dinámica menos expansiva de la IED en el país. El leve crecimiento del monto total contrasta con la caída del capital fresco y la contracción del principal origen de inversión, en un entorno internacional que añade presión sobre las decisiones empresariales.
