Después del informe de resultados de los comicios nacionales, Laura Fernández Delgado, presidenta electa de Costa Rica para el próximo cuatrienio, emitió su discurso de la victoria.
En los 29 minutos de su pronunciamiento no mencionó, explícitamente, los principales problemas del país.
Según la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) en septiembre de 2025, la población ubicó como los principales problemas del país a la inseguridad y delincuencia (45%), la corrupción (15%) y el costo de la vida y la situación económica (6,9%).
Fernández no mencionó temas relacionados con la inseguridad, la delincuencia y el costo de la vida. Solamente señaló, una única vez, la corrupción, de forma escueta y ambigua.
“Compatriotas, seamos muy claros, la Tercera República llega para cambiar ciertas reglas del juego político nacional, porque el pueblo costarricense exige acabar con la corrupción, exige acabar con la demagogia y con la ineficiencia del Estado, pero los principios rectores de nuestra vida republicana seguirán siendo los mismos, los que nos hacen grandes como nación, la paz, la libertad y la solidaridad”, manifestó la exministra, sin ahondar en cómo acabará con la corrupción.
Durante la campaña política se le recriminó a Fernández, quien se ha autoproclamado como “heredera del gobierno Rodrigo Chaves”, que en su partido figuraban candidaturas a diputaciones que tienen causas penales abiertas ante el Ministerio Público.
Incluso el presidente de la República, Rodrigo Chaves, tiene más de 50 causas penales en investigación, según el fiscal general Carlo Díaz. La mayoría están relacionadas con el caso de supuesta corrupción en el manejo de fondos provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el presunto uso de estructuras paralelas de financiamiento durante la campaña electoral que llevó a Chaves a la Presidencia.
En cuanto a inseguridad, en 2025, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) contabilizó 873 homicidios dolosos, el tercer año consecutivo (todos durante la administración de Chaves) en que la cantidad de asesinatos supera la barrera de las 600 muertes violentas de este tipo.
En 2024, el Informe Estado de la Nación advirtió que Costa Rica subió al tercer puesto en la tasa de homicidios entre los países de Centroamérica y República Dominicana, con una tasa de 16,6 por cada 100.000 habitantes, la segunda más alta desde que el OIJ lleva registros, hace 26 años.
En lo que respecta a economía, en febrero de 2025, Costa Rica ocupó el quinto lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor aumento en los precios de los alimentos.
Esto de acuerdo con un análisis comparativo de la inflación en alimentos y bebidas no alcohólicas, donde el indicador promedio de la OCDE se mantuvo prácticamente estable en 4,5%. En el caso de Costa Rica, el incremento en los precios de los alimentos fue del 6,8% ese mes, la misma tasa registrada en Hungría.
El “pueblo”, Chaves y Cisneros
El discurso de la victoria de Laura Fernández se caracterizó por mencionar la palabra “pueblo” en más de 15 ocasiones. Hizo énfasis en que fue el “pueblo” el que decidió en las urnas que siguiera el continuismo y que realizarán cambios en el sistema estatal del país.
Incluso insistió en que ya comenzó la “Tercera República”, señalando que la Segunda República, concebida tras la Guerra Civil del 48: “ha quedado en el pasado por la voluntad expresa del pueblo de Costa Rica”.
Fernández ha sido reiterativa en sacar a relucir las figuras de Pilar Cisneros y Rodrigo Chaves. La diputada y el actual presidente han tenido un manejo discursivo que destaca por ataques y poco diálogo.
“Me guiaré en Casa Presidencial por el ejemplo y el legado del presidente Rodrigo Chaves. Guíense ustedes, nuevos diputados, por el ejemplo y el legado parlamentario de la diputada Pilar Cisneros Gallo”, exclamó la exministra de Planificación y de la Presidencia durante la administración Chaves Robles.
Agitando su puño y sonriendo mientras veía a la multitud que se aglomeraba escuchando sus palabras, Fernández aprovechó la ocasión para criticar la labor de la oposición.
“La oposición, obstruccionista y saboteadora, enceguecida por el revanchismo y el canibalismo político, que solo se empeña en propiciar el fracaso del gobierno, creyendo que eso abona a sus intereses electorales en la próxima contienda, nos desgasta a todos y obstaculiza la lucha por la prosperidad y el bienestar de nuestro país”, mencionó, para después añadir que quiere presidir un gobierno “de diálogo y concordia nacional”.
También, fiel al estilo de Rodrigo Chaves, cuestionó y criticó a la prensa.
“La libertad de prensa de la que tanto se habla y especula, en realidad es una garantía democrática en favor del pueblo o de la ciudadanía y no cabe pretender convertirla en moneda de trueque que se otorga a los dueños de los medios de comunicación para que estos trafiquen con la información pública y puedan administrarla en forma chantajista y hasta extorsiva para favorecer intereses económicos particulares”, exclamó la presidenta electa.
No obstante, dijo que ella es “demócrata” y cree que los medios de comunicación deben tener libertad para cumplir su labor de informar a la ciudadanía.
Concluyó su discurso bajo esa línea, manifestando que ella es una “demócrata convencida” y criticando a los que dicen que su discurso es “autoritario”.
“Nos quisieron, los mismos de siempre, arrebatar la ilusión de que con la continuidad todo seguirá mejorando. Por eso le apostaron al discurso del autoritarismo y de la dictadura, intentaron meterle miedo a la ciudadanía para que volviera el pueblo de Costa Rica a creer en ello. El pueblo sabio de Costa Rica, olió la trampa y por eso aquí están los resultados”, finalizó Fernández.