Por: Laura Ávila.   13 junio
La senda económica del país cambió con la llegada del COVID-19, ahora la estrategia de reactivación se enfoca en ayudar a las personas desempleadas y tratar de evitar la destrucción del tejido empresarial. Foto: Alonso Tenorio
La senda económica del país cambió con la llegada del COVID-19, ahora la estrategia de reactivación se enfoca en ayudar a las personas desempleadas y tratar de evitar la destrucción del tejido empresarial. Foto: Alonso Tenorio

La pandemia por el COVID-19 cumplió el 6 de junio un trimestre de haber modificado el rumbo económico del país. Su llegada disparó el gasto público y la estrategia de reactivación económica ahora se concentra en resucitar al sector turístico, proteger a miles de desempleados y dar herramientas de supervivencia al sector productivo.

Una de las herramientas que pretende evitar la destrucción del tejido empresarial es el fondo de aval que dota de garantías a las personas o empresas para que estas puedan accesar a los créditos del sistema financiero nacional.

En este momento el Poder Ejecutivo cuenta con dos fondos de avales uno de ¢200.000 que verá la luz en julio y cuyos recursos provienen del Sistema de Banca para el Desarrollo y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), y otro de $100 millones con el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

EF conversó con María del Pilar Garrido, ministra de Planificación y coordinadora del equipo económico, y Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), para conocer la senda de reactivación económica que sigue el país en medio de la pandemia por COVID-19. Esta es parte de la conversación que se llevó a cabo el pasado 3 de junio.

¿Qué es más efectivo en un proceso de reactivación: estimular a los generadores de empleo o ampliar los programas de asistencia directa?

Pilar Garrido: La factura de la pandemia no se le puede pasar a las personas más vulnerables, todo lo contrario tenemos que seguir protegiéndolas. Debemos tener claro que hay que desarrollar otros mecanismos para poder ayudar a las empresas para que puedan retomar su actividad productiva.

Venimos desarrollando de la mano del BID un esquema de financiamiento que está dirigido a las empresas, hay algo que se llama Pyme Proteger Empresa para el sector turismo en este caso en particular.

Vamos hacer un programa donde se les va a otorgar recursos a 1.300 mipymes turísticas de manera directa con la condición de que mantengan su planilla para proteger cerca de 45.000 empleos y así ayudarles a seguir aliviando el flujo de caja.

Está enfocado a las empresas del sector turismo porque ese fue el diseño del instrumento financiero. Son $25 millones de un crédito BID-COVID por concepto de $245 millones.

Rodrigo Cubero: Hay que proteger ambas cosas, la ruta va por los dos lados. En el lado de protección del tejido empresarial se ha visto un impacto muy importante en la reestructuración de los créditos o las moratorias crediticias.

El 40% del total de créditos del sector turístico ha sido readecuado o prorrogado y alrededor del 20% de los de la cartera de crédito del sistema financiero nacional han sido sujetos a readecuaciones, refinanciamiento o prórrogas.

El sector financiero respondió haciendo estas readecuaciones lo que ha dado un respiro y un alivio a las empresas con la idea de proteger su flujo de caja y de proteger el empleo de esas empresas por supuesto.

Enfrentamos un shock de oferta y demanda. ¿Qué garantía hay de que con el aumento de la oferta de créditos se impulsará una reactivación si la gente no tiene condiciones para endeudarse?

Rodrigo Cubero: Es importante entender que hay algunos hogares que entran en situación de pandemia con niveles de endeudamiento altos y esto se ha visto reflejado en una desaceleración importante del crédito de consumo o del crédito de vivienda. Frente a esa realidad lo que necesitamos es aliviar la situación de flujo de caja de esos hogares con readecuaciones crediticias.

La idea desde el Gobierno y desde las autoridades financieras es impulsar ese otorgamiento del crédito y estamos viendo en el Banco Central cómo inyectamos liquidez a los mercados para asegurar el flujo de recursos a los hogares y a las empresas de la mejora manera posible.

Necesitamos claramente mucho capital de trabajo en estas circunstancias de enorme incertidumbre. El financiamiento del capital de trabajo de las empresas va a ser fundamental para sostener el tejido empresarial y sostener el empleo a corto plazo.

Pilar Garrido: Otro aspecto fundamental es que estamos trabajando en un fondo de avales y garantías para aquellas personas o empresas que no tienen una garantía real y que se les compromete su análisis de capacidad de pago.

El fondo de avales trata de dotarlos de una garantía para que tengan acceso al crédito. Esto para poner a responder este conjunto de Banca para el Desarrollo que está con este fondo de aval con el BCIE, y un instrumento aparte del ICT con el BCIE exclusivamente para turismo.

En conjunto un fondo de avales para poder responder a la pérdida esperada, avalar los portafolios crediticios y en el otro mecanismo para apoyar a las personas y a las empresas en esa ruta y que tengan acceso a capital de trabajo.

El Gobierno valoró poner impuestos a los salarios y el Presidente en una entrevista reciente habló de “sobretasas”. ¿Qué pasó realmente con esta propuesta?, ¿se echó para atrás por el descontento que generó?

Pilar Garrido: La prioridad que tenemos está orientada al recorte del gasto para garantizar mayor suficiencia en todos los instrumentos fiscales y ahí está puesta toda nuestra energía.

Hasta la fecha se han recortado cerca de ¢130.000 millones y vamos a analizar más partidas presupuestarias, ese es un trabajo en el que está Elián Villegas desde el Ministerio de Hacienda, él está visualizando qué otros recortes se pueden hacer.

Las moratorias en el pago de IVA y renta drenan los ingresos del Gobierno. ¿Cuánto más pueden soportar esta medida y apoyarían que se prolongue?

Rodrigo Cubero: En el corto plazo tenemos un plan de financiamiento muy robusto que asegura el flujo de caja del Gobierno en el 2020, por supuesto si contamos con el apoyo de las señoras y señores diputados.

Un componente fundamental en ese plan de financiamiento son los créditos de dos organismos multilaterales que requieren la aprobación de una mayoría calificada de la Asamblea Legislativa.

Si contamos con el apoyo de las señoras y señores diputados una vez que se den las aprobaciones de estos créditos, lo que queda por financiar en el mercado doméstico es relativamente reducido.

Estamos hablando de un 3% del PIB que queda por financiar en el mercado doméstico que es muy bajo con relación a lo que hemos venido financiando con anterioridad en el mercado doméstico.

En entrevista con La Nación el Presidente habló de extender la fijación del precio de la gasolina para seguir pagando bonos Proteger. ¿Se va a concretar esto? ¿Por cuánto tiempo sería esa extensión?

Pilar Garrido: Al día de hoy (3 de junio) ya se han entregado ¢10.000 millones en relación con esta fuente para poder cubrir los bonos Proteger. La previsión que incorporó la ley señala que es por tres meses pero también depende del comportamiento propio del mercado interno, de la reapertura gradual y de las posibilidades de reactivación.

Hay tres meses todavía y la lógica es de seguir respondiendo a las personas con el bono Proteger.

¿Plantearán alguna medida de reducción temporal de salarios públicos, por ejemplo del 5% o 10%, para generar ahorro en el principal rubro de gasto después de los intereses de la deuda pública?

Pilar Garrido: El compromiso está fijado en el recorte del gasto, ya Hacienda está haciendo un conjunto de valoraciones y cuando haya una decisión en este sentido firme la comunicaremos como consejo económico oportunamente.