Puerto Caldera opera al 95% de su capacidad, un nivel que mantiene a la principal terminal del Pacífico bajo una congestión permanente. Como consecuencia, los buques deben esperar más tiempo para atracar y esos atrasos terminan trasladándose a los importadores que aguardan la entrega de sus mercancías.
Ese panorama presionó la modernización del Puerto, ya que lejos de significar que aún existe un 5% de margen disponible, ese nivel de ocupación equivale a una autopista completamente saturada que desencadena largas filas y prolonga los tiempos de espera.
La renovación de las instalaciones empezará a materializarse a partir de septiembre de 2027, cuando el consorcio Sunset asuma oficialmente la concesión del puerto, luego de que la Junta Directiva del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop) avalara la adjudicación ante el vencimiento del contrato del actual concesionario.
Wagner Quesada, presidente ejecutivo del Incop, aseguró que a pesar del atraso en el cronograma de inicio, no van a empezar de cero con respecto al contrato. “Más bien ahora ya tenemos el texto base del contrato que está en el cartel de licitación y ahora vamos a discutir particularidades que consorcio Sunset puede tener y que la misma administración puede tener con respecto al contrato”.
Modernización urgente
La resolución de la Contraloría, notificada el 8 de julio, despejó el principal obstáculo para avanzar con la modernización. Con el rechazo de la apelación se agotó la vía administrativa y el proyecto quedó en firme para que Sunset asuma la renovación del puerto.
Sergio Capón, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), calificó las futuras obras como una de las intervenciones de infraestructura más urgentes y estratégicas para el desarrollo del país.
La preocupación también se refleja entre las empresas. Según la Encuesta de Perspectivas Empresariales 2025 de la CICR, el factor “logística en puertos” pasó de afectar al 42,7% de las compañías en 2024 al 49,5% este año. Además, casi la mitad de las industrias manufactureras que utilizan Caldera ya recurre a rutas alternativas para evitar la congestión, asumiendo costos adicionales que reducen su eficiencia.
Puerto Caldera es la segunda terminal marítima con mayor movimiento de carga del país. Durante 2025 movilizó 5,38 millones de toneladas, solo por detrás de APM Terminals, que registró 10 millones de toneladas, según datos de la Comisión Centroamericana de Transporte Marítimo (Cocatram).
Del total de operaciones de Caldera, el 80% corresponde a importaciones y el 20% a exportaciones, lo que convierte cualquier interrupción en un factor con impacto directo sobre el abastecimiento del mercado nacional.
Uno de los principales objetivos de la modernización será aumentar la profundidad de los cuatro muelles existentes y del nuevo muelle granelero. Actualmente, los puestos de atraque tienen profundidades de 10 metros, 6 metros, 7,5 metros y 13 metros, mientras que el nuevo frente de atraque alcanzará los 13,6 metros.
El calado actual limita la llegada de embarcaciones de mayor tamaño, por lo que parte de las importaciones debe realizar transbordos en puertos de Panamá o México antes de arribar a Costa Rica en barcos más pequeños. Cada escala adicional incrementa los tiempos de tránsito y los costos logísticos para los importadores.
Primeros pasos
Mientras transcurre el último año del contrato vigente, el Incop y el consorcio Sunset avanzan en el cumplimiento de los requisitos administrativos necesarios para iniciar la concesión.
Tras la resolución de la CGR, el consorcio deberá inscribirse como persona jurídica ante el Registro Nacional para poder actuar legalmente en el país.
Quesada explicó que también solicitaron al futuro concesionario instalar mesas de trabajo para discutir los aspectos técnicos y jurídicos del contrato.
Además, Sunset deberá presentar un plan de construcción y otro de continuidad operativa, ya que las obras se ejecutarán sin detener el funcionamiento del puerto.
“Nosotros dependemos de la propuesta que ellos nos vayan a realizar para poder discutirla, porque al fin y al cabo ellos son los constructores directamente”, explicó Quesada.
Aunque el proyecto definía inicialmente un orden para ejecutar las distintas etapas de la modernización, el jerarca aclaró que la secuencia dependerá del cronograma constructivo que presente el concesionario.
Las obras contemplan la pavimentación de áreas operativas, la ampliación de patios, la instalación de nuevos postes de amarre, la incorporación de grúas y la construcción de un nuevo frente de atraque con una longitud mínima de 580 metros y una profundidad de 13,6 metros.
La Corporación Financiera Internacional (IFC), del Banco Mundial, brindó asistencia técnica para elaborar el cartel de licitación. La inversión estimada asciende a $587 millones y las obras se extenderán por tres años.
En medio de la transición
Mientras se concreta el cambio de concesionario, el Incop prorrogó por cinco años el contrato de remolque, pilotaje y lanchaje con SAAM Towage.
Ese servicio no formó parte de la licitación porque una de las recomendaciones de la IFC fue contratarlo cuando las obras estuvieran más avanzadas, de manera que el nuevo operador pudiera definir los requerimientos técnicos necesarios.
Paralelamente, el Incop analiza utilizar otros puertos del Pacífico para aliviar la presión sobre Caldera durante la construcción.
“Con la participación del sector privado es factible utilizar Punta Morales en la etapa de transición para algunas operaciones y atender lo que va a significar la presión constructiva de Puerto Caldera en los próximos tres o cuatro años”, puntualizó Quesada.
En Golfito podrían movilizarse acero, carga general y vehículos, mientras que Punta Morales serviría para atender carga a granel.
Actualmente, en Puerto Caldera se invierten $5,5 millones, derivados de la conciliación con Sociedad Portuaria de Caldera. Los recursos se destinan a mejoras en patios, vías internas y capacidad operativa mientras inicia el proceso de modernización.
