La inflación cerró el año en -1,23%, la segunda más baja de la última década; muchos productos de la canasta básica bajaron de precio, entre ellos, sobresalen el tomate, la papaya y la cebolla.

A estos se suman otros alimentos de alto consumo como el pepino, la sandía y el chile dulce, que registraron caídas superiores al 20%.
También, figuran productos como teléfonos celulares (-18,6%), pizza (-18,4%), paquetes turísticos al extranjero (-15,8%), electrodomésticos como televisores, lavadoras y refrigeradores, así como el arroz, que bajó un 10,5%.
En total, de los 289 bienes y servicios que conforman el Índice de Precios al Consumidor (IPC), 131 bajaron de precio durante 2025, mientras que 150 aumentaron y ocho se mantuvieron sin variación.
La mayoría de las rebajas se concentró en productos agrícolas frescos, altamente sensibles a las condiciones climáticas y a los ciclos de producción. Sin embargo, también se observaron disminuciones importantes en bienes duraderos y servicios.
La economista Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la UNA, explicó que a la estacionalidad se suma la apreciación del colón frente al dólar.
Entre enero y diciembre de 2025, el tipo de cambio de referencia para la venta reporta una apreciación del 3%, lo que abarató los bienes importados y los insumos utilizados en la producción local.
La reducción en el precio internacional del petróleo también jugó un papel importante. El crudo West Texas Intermediate (WTI) pasó de $75,7 por barril en enero a $57,9 en diciembre, lo que disminuyó los costos de transporte y logística, con efectos directos en los precios al consumidor.
En esa misma línea, Javier Cortés, economista de BN Valores, señaló que 2026 será un año de aumentos pausados y focalizados, siempre que no se materialicen choques externos significativos.
De acuerdo con el Banco Central, las expectativas de inflación se mantienen bien ancladas y se ubican en 1,4% a doce meses y en 2,3% a veinticuatro meses, un escenario que favorece la estabilidad de precios y un mayor poder adquisitivo para los hogares.