Sin la Selección Nacional en la cancha, la Copa Mundial de la FIFA 2026 seguirá jugando un papel dentro de muchas empresas que aprovechan la expectativa generada por el torneo para crear espacios de convivencia.
El desafío para los empleadores será aprovechar el evento deportivo sin deteriorar las labores diarias que deben cumplir sus colaboradores, ya que algunos partidos coinciden con la hora del almuerzo y el café.
Sergio Ortega, consultor sénior de Strategic Human Resources, señaló que cualquier iniciativa debe diseñarse de forma inclusiva, de manera que todos los trabajadores tengan la posibilidad de participar, independientemente de su departamento, jornada laboral o nivel jerárquico.
Aunque una de las alternativas más comunes es organizar espacios para seguir los partidos, estas actividades también enfrentan ciertas limitaciones. El artículo 293 del Código de Trabajo prohíbe la venta y el consumo de bebidas alcohólicas en los centros laborales, por lo que las dinámicas deben ajustarse a ese marco normativo.

Actividades mundialistas
Entre las opciones más sencillas de implementar destaca el aprovechamiento de la hora de almuerzo para seguir los partidos programados a la 1:00 p. m. En estos casos, los trabajadores pueden llevar sus alimentos, como de costumbre, mientras la empresa acondiciona el comedor o un área común con pantallas para disfrutar del encuentro.
La firma Ecija Legal Costa Rica explicó que, para permitir que los colaboradores disfruten de los 90 minutos de juego, las organizaciones pueden otorgar permisos especiales siempre que se cumplan ciertas condiciones:
- El trabajador debe reincorporarse inmediatamente después de que concluya el partido.
- Debe mantenerse el cumplimiento de las funciones asignadas antes y después del encuentro.
- La empresa debe establecer reglas claras sobre si el permiso se concede con o sin goce salarial, o si el tiempo deberá ser repuesto posteriormente.
Más allá de la transmisión de los partidos, las empresas también pueden recurrir a actividades temáticas vinculadas con el torneo. Ortega indicó que las quinielas recreativas internas o las dinámicas de team building inspiradas en los valores asociados al fútbol pueden convertirse en herramientas efectivas para fortalecer la unión entre los equipos.
Beneficios de las actividades
La Copa Mundial de la FIFA representa una oportunidad para reforzar la integración, el sentido de pertenencia y el compromiso dentro de las organizaciones.
“Al promover la unidad y la colaboración, las organizaciones crean un entorno más positivo y favorecen la construcción de equipos de alto desempeño, donde prevalecen la cooperación, el respeto y el compromiso con los objetivos comunes”, comentó Ortega.
El torneo también brinda un escenario propicio para reflexionar sobre las cualidades que comparten los equipos exitosos dentro y fuera de la cancha. Liderazgo, disciplina, estrategia y cooperación son valores que impulsan tanto a una selección en busca del título como a una organización que persigue sus metas, convirtiendo al Mundial en una excusa ideal para reforzar esos principios entre los colaboradores.

Precauciones
No todos los trabajadores comparten el mismo interés por el fútbol. Mientras algunos siguen el torneo con entusiasmo, otros pueden sentirse indiferentes o incluso incómodos con actividades centradas exclusivamente en este deporte.
Por ello, es importante que las iniciativas tengan un enfoque integrador y de convivencia, evitando cualquier forma de exclusión o presión para participar.
Las empresas también deben considerar el impacto operativo de estas dinámicas. El entusiasmo generado por el Mundial no debe afectar la continuidad de las operaciones ni el cumplimiento de los objetivos del negocio. En consecuencia, resulta fundamental planificar cada actividad de manera que se preserve la productividad y que las responsabilidades de todas las áreas continúen siendo atendidas de forma adecuada.
Aunque Costa Rica no estará presente en la competencia, la Copa Mundial de la FIFA 2026 seguirá teniendo espacio dentro de numerosas organizaciones. La diferencia estará en cómo cada empresa administre ese interés para convertirlo en una oportunidad de convivencia sin descuidar las exigencias propias de la operación.
