En mayo del año pasado, la Municipalidad de San José habilitó 550 espacios de parquímetros en el cantón central de la provincia, con posibilidad de pago mensual.
Los lugares dispuestos por el ente municipal corresponden a estacionamientos marcados como tales en zonas públicas del cantón, donde los usuarios pueden utilizarlas siempre que estén libres y cancelen las tarifas respectivas según la cantidad de horas.
Aquellas personas que laboran en establecimientos sin un parqueo incluido, o por alguna otra razón, son el objetivo de este servicio. Sin embargo, un obstáculo altamente probable para quien lo frecuente es encontrarse con que la cantidad de horas pagadas le son insuficientes.
En respuesta a esta necesidad, surgió la opción de pagar una tarifa mensual por un valor de ¢30.000 que le asegura poder disponer del espacio durante ese periodo con mayor facilidad.
No obstante, ¿es esta tarifa realmente competitiva en el cantón central de San José? En El Financiero, consultamos el servicio de parqueo mensual en la zona.
¿Cómo funcionan los parquímetros municipales?
En términos prácticos, el usuario puede optar entre el pago por tiempo o la modalidad mensual, dependiendo de su frecuencia de uso. En el esquema tradicional, la tarifa es de ¢480 por cada 30 minutos y ¢960 por hora, lo que implica una gestión constante del tiempo para evitar multas.
La alternativa mensual, en cambio, permite despreocuparse de ese control diario. Por un monto de ¢30.000, el conductor obtiene acceso durante 30 días naturales a los espacios habilitados dentro de una zona específica, siempre sujetos a disponibilidad.
Estos espacios se distinguen por una demarcación particular (líneas azules junto al número) y forman parte de un total de 550 lugares habilitados bajo esta modalidad.
De acuerdo con la municipalidad, para activar el servicio, el proceso se realiza mediante la aplicación Epark CR.
Una vez dentro de la plataforma, debe dirigirse a la opción de mensualidades de parquímetros, ubicada en la parte inferior de la pantalla principal.
Desde ahí, el sistema le solicitará seleccionar la municipalidad correspondiente y completar los datos del vehículo, como el número de placa, tipo y marca.
Posteriormente, la aplicación despliega un apartado de verificación en el que se resumen todos los detalles antes de concretar el pago.
En este punto, el usuario puede revisar que la información ingresada sea correcta, así como confirmar la zona en la que desea utilizar el servicio, el periodo que cubrirá la mensualidad y la tarifa establecida. También se muestra el método de pago seleccionado, junto con la opción para finalizar la transacción.
Una vez completado este paso, la mensualidad queda vinculada directamente a la placa registrada y entra en vigencia por un periodo de 30 días naturales a partir de la fecha en que se realizó el pago, sin necesidad de activar el servicio cada vez que se utilice un espacio.
Además, la aplicación permite llevar un control de las mensualidades activas desde un menú específico, donde el usuario puede consultar las zonas habilitadas, verificar la vigencia de cada periodo o incluso extender una suscripción en curso.
Para quienes requieran mayor orientación, la misma plataforma incluye un manual de uso con instrucciones detalladas sobre el funcionamiento del sistema.
Oferta privada escasa y más costosa
Al poner la lupa sobre la oferta privada de estacionamientos en el cantón central, el contraste no solo pasa por el precio, sino también por la disponibilidad.
Tras consultar a diez parqueos públicos en predios privados de la zona, se evidencia que los planes mensuales son, en realidad, la excepción y no la regla: la mayoría de parqueos en la capital operan bajo esquemas de cobro por hora o por día, lo que limita las alternativas para quienes buscan una solución fija de largo plazo.
Dentro de ese reducido grupo, las tarifas se ubican muy por encima de la opción municipal.
El Parqueo Escalante, ubicado 100 metros al sur del Parque Francia, por ejemplo, es uno de los pocos establecimientos que ofrece mensualidad, maneja precios que rondan los ¢80.000.
En otro punto, como Plaza Rohrmoser, situada en la Zona Industrial de Pavas, a 200 metros de la Embajada de Estados Unidos, el costo asciende a un aproximado de ¢50.000 mensuales más el Impuesto al Valor Agregado (IVA), según el tipo de cambio del 14 de abril de 2026, pues la cuota se encuentra dolarizada.

El diferencial en el precio responde, en buena medida, a las características del servicio, pues a diferencia del modelo municipal, basado en la rotación y la disponibilidad, los parqueos privados suelen garantizar un espacio asignado, lo que elimina la incertidumbre de encontrar campo libre.
Además, incorporan elementos adicionales como vigilancia, control de acceso, infraestructura delimitada y, en algunos casos, áreas techadas que protegen el vehículo de las condiciones climáticas y hasta daños malintencionados por parte de terceros.
Sin embargo, estas ventajas también revelan una segmentación clara del mercado: mientras los parqueos privados apuntan a un usuario dispuesto a pagar más por comodidad y seguridad, la propuesta municipal se posiciona como una alternativa más accesible, aunque con ciertas limitaciones en términos de certeza de uso.
No obstante, debe tomar en cuenta los riesgos que conlleva dejar un vehículo, objeto de valor, expuesto en una zona pública.
De acuerdo con datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), solo durante el año pasado se contabilizaron 4.200 denuncias por robo de vehículo. Y, de hecho, la provincia de San José lideró esa lista con 1.450 de los incidentes reportados, sobre todo en zonas como Pavas, San Pedro de Montes de Oca y Hatillo.
Más allá de las diferencias en el servicio, lo cierto es que la oferta mensual en el sector privado es reducida. Esto deja a los parquímetros municipales no solo como una opción más económica, sino también como una de las pocas alternativas disponibles para quienes necesitan estacionar de forma recurrente en el centro de San José.
