La creciente popularidad de los espacios pet friendly en Costa Rica abrió las puertas de centros comerciales, restaurantes y tiendas a las mascotas. Sin embargo, una serie de incidentes en el último mes, que incluyen ataques de perros a personas en estos locales, encendió un debate sobre la responsabilidad que adquieren tanto los dueños como los comercios.
Estos eventos evidenciaron la necesidad de una tenencia más responsable para garantizar una convivencia segura y armoniosa en espacios públicos.
También es importante que la ley costarricense es clara al establecer que el propietario es el responsable final por los daños que su animal pueda ocasionar.
Ante este panorama, puede surgir una pregunta clave para miles de dueños de mascotas en el país: si quiero llevar a mi perro a un centro comercial, ¿qué debo hacer para proteger a los demás, a mi propio animal y cuidarme legalmente?
En El Financiero consultamos al Colegio de Médicos Veterinarios, Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) y de la organización Fogaus para construir una guía que le ayude a usted.

Antes de salir de casa: la preparación es clave
La decisión de llevar una mascota a un lugar concurrido no debe ser impulsiva. La presidenta del Colegio de Veterinarios, la doctora Silvia Coto, enfatizó que el primer paso es una autoevaluación honesta del dueño sobre el comportamiento de su perro.
Coto enfatizó que la tenencia responsable es clave. “Los perros deben de estar siempre, siempre, por normativa del Reglamento de Tenencia Responsable, siempre deben de estar con correa”, y añadió que “idealmente deberían de portar bozal, ante la más ligera sospecha de que nuestra mascota puede ser reactiva, nerviosa, estresarse. Es mejor que porte un bozal que le resulte cómodo pero que también garantice la seguridad de las personas que puedan entrar a interactuar con él”.
Los dueños de mascotas tienen una responsabilidad legal y moral, un aspecto que la Coto recalcó en sus declaraciones a este medio. “Los tutores tienen responsabilidad administrativa, civil y penal de las acciones y las consecuencias de las acciones de sus mascotas”.
El Código Penal de Costa Rica, en su artículo 130 bis, respalda esta afirmación, estableciendo que liberar un animal peligroso de forma descuidada puede acarrear una pena de prisión de tres a seis meses, que se extiende hasta un año si el animal causa daño físico.
Regulación y fiscalización en los comercios
Por su parte, los establecimientos deben tener un protocolo claro para recibir a las mascotas. La Dra. Coto destacó: “Dentro de los estándares técnicos mínimos para condiciones esenciales que debe cumplir un comercio, tendría que ser primero que tenga un protocolo y un reglamento de cuáles mascotas va a dejar ingresar y bajo qué condiciones”.
Asimismo, las medidas de control incluyen la capacidad del establecimiento, la identificación del animal y la comprobación de su cartilla de vacunación al día.
Los espacios pet friendly no pueden operar sin una regulación coherente con la salud pública y el bienestar animal. También, es fundamental que el personal esté capacitado para reaccionar ante una eventualidad y cuente con un botiquín de primeros auxilios, apuntó Coto.
En este sentido, la colaboración interinstitucional es vital. Senasa proporciona información sobre la normativa aplicable y los protocolos sanitarios y de seguridad, un tema en el que, según Coto, el apoyo técnico y científico de colegios profesionales y otras instituciones es fundamental para la creación de una reglamentación o normativa adecuada.
Coto concluyó que es “un tema también de cultura y de educación de la población y de los tutores que desgraciadamente Costa Rica todavía no está ahí”.
No obstante, señaló que la discusión sobre estos incidentes es una oportunidad para que el país avance en la regulación y la cultura de tenencia responsable. La clave está en la responsabilidad compartida para construir un entorno seguro pet friendly.

Se recomienda que la mascota debe tener, como mínimo, un entrenamiento básico en obediencia, que sepa caminar con correa sin jalar, que sepa sentarse y que sepa quedarse quieta.
Durante la visita: las reglas de oro en el centro comercial
Una vez en el establecimiento, la responsabilidad del dueño es constante.
- Uso permanente de la correa: el perro debe estar siempre sujeto con una correa. Nunca se debe soltar a la mascota, el animal debe estar siempre controlado por usted. La correa debe ser corta para permitir un control efectivo e inmediato.
- El bozal: aunque en Costa Rica no existen legalmente “razas peligrosas”, sí hay perros con un historial de agresividad. Para ellos, el bozal es una medida indispensable. Si la mascota tiene algún antecedente de agresividad, aunque sea leve, debe portar un bozal.
- Distancia y respeto: el dueño debe mantener una distancia prudente de otras personas y animales. No todos los visitantes se sienten cómodos cerca de los perros y es fundamental respetar su espacio. No permita que su mascota se acerque a extraños, especialmente a niños, sin el consentimiento explícito de ellos o sus padres y viceversa.
- Atención a las señales del perro: El dueño debe estar atento al lenguaje corporal de su mascota. Si el perro muestra señales de estrés, como bostezos excesivos, jadeo constante o la cola entre las patas, lo mejor es retirarse del lugar. Es una señal de que el animal no la está pasando bien.
- Higiene y limpieza: es una obligación del dueño recoger inmediatamente cualquier desecho de su mascota y llevar consigo bolsas para este fin.
Los dueños deben acatar en todo momento los reglamentos internos que establezca el centro comercial para el ingreso y la permanencia de las mascotas en sus instalaciones.