Las tarjetas de crédito pueden ser una herramienta financiera de gran utilidad para administrar pagos, acumular beneficios y enfrentar los gastos cotidianos.
Sin embargo, un uso inadecuado puede convertirlas en una deuda sumamente costosa que se prolonga durante años.

Los representantes del sector bancario explican que los errores más frecuentes de los usuarios no están necesariamente relacionados con compras excesivas, sino con prácticas cotidianas que encarecen drásticamente el financiamiento.
A continuación, se detallan:
1. Pagar solo el monto mínimo de forma recurrente
Esta práctica alarga el plazo de la deuda y provoca que los intereses se acumulen, mientras el saldo principal se reduce muy lentamente.
Sobre este punto, Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas, Sostenibilidad y Mercadeo de BAC, advirtió: “Cuando una persona paga solo el mínimo, el saldo que queda pendiente continúa generando intereses y esto provoca que la deuda prácticamente se mantenga”.
En esta misma línea, Edwin Céspedes, director de Medios de Pago de Davivienda, enfatizó que esto debe verse como una excepción y no como la regla: “El pago mínimo es una opción que el cliente tiene para extender su pago con intereses según lo que la ley establece. Lo recomendable es cancelar montos mayores al pago mínimo para acortar la duración de la deuda”.
2. Atrasarse en la fecha de pago
Demorarse, incluso por pocos días, genera intereses moratorios, posibles cargos adicionales y puede afectar severamente el historial crediticio.
Guillermo Gayle, gerente de Innovación y Medios de Pago del Banco de Costa Rica (BCR), subrayó que “atrasarse cuesta caro, ya que esto incrementa el costo del crédito”.
El experto añadió que es vital que las personas sepan exactamente qué día vence su tarjeta para no ser sorprendidas al finalizar el periodo de gracia.
3. No conocer o no controlar las fechas de corte y de pago
Esta omisión dificulta una adecuada planificación financiera y aumenta el riesgo de atrasos.
“Después del corte de la tarjeta de crédito, existe un periodo de gracia para realizar el pago de contado o mínimo. Finalizado este periodo, si no se ha pagado de contado, se aplica el monto por intereses. Es importante destacar que siempre que no se pague de contado, se generarán intereses corrientes, y al no pagar a tiempo se generan intereses moratorios y un cargo por pago tardío”, explicó Pamela Campos, gerente sénior de Tarjetas de Crédito de DAVIbank
4. No pagar el monto de contado del estado de cuenta
Omitir la cancelación total del saldo de contado provoca que la entidad bancaria comience a cobrar intereses sobre todo el monto financiado. Se debe recordar que evitar el pago de contado significa activar una línea de préstamo por el cual se cobrarán intereses inmediatamente.
5. Utilizar adelantos de efectivo o cajeros automáticos
Recurrir a la tarjeta para retirar liquidez es una de las opciones más caras, ya que genera intereses desde el momento exacto en que se dispensa el dinero.
6. No revisar el estado de cuenta mensualmente
Esta falta de control impide detectar a tiempo cobros indebidos, intereses adicionales o movimientos transaccionales que pueden abultar el saldo a pagar.
7. No incluir la tarjeta de crédito dentro del presupuesto mensual
Dejar la tarjeta por fuera de la planificación financiera puede llevar al consumidor a gastar por encima de su capacidad real de pago. Al respecto, Ana María Pochet, vocera de tarjetas del Banco Popular, recomendó: “Es importante que la gente no se enrede financieramente al utilizar la tarjeta de crédito para sus pagos diarios; cuando se utiliza como medio de pago y no como financiamiento permanente, se aprovechan beneficios y se paga el saldo completo”.

La experta concluyó que el uso de la tarjeta “no es recomendable si no se tiene capacidad para cubrir el pago total, cuando se depende sistemáticamente del pago mínimo y se pierde la capacidad de cubrir los pagos mensuales”.
8. Mezclar compras de contado con compras a plazo
Realizar compras bajo ambas modalidades sin entender cómo la entidad aplica los pagos puede extender el tiempo del financiamiento de manera imprevista.
9. Desconocer el límite de crédito o exceder la línea disponible
Sobrepasar el tope autorizado o no tener claro cuál es el límite asignado puede generar restricciones inmediatas para transar o la aplicación de cargos adicionales por sobregiro.
10. Tener varias tarjetas sin control sobre los pagos, lo que aumenta el riesgo de atrasos o sobreendeudamiento.
Contar con múltiples plásticos financieros sin una adecuada organización puede complicar el manejo mensual de los gastos y compromisos adquiridos.
Esto puede llevar a desbalances en el presupuesto, afectar el historial crediticio y generar una carga financiera difícil de sostener.
