Por: Andrea Hidalgo.   23 enero

Desde el 2006 el Banco Central de Costa Rica (BCCR) desarrollaba una serie de encuestas a especialistas que le permitían conocer cuáles eran las expectativas sobre la evolución de los principales indicadores económicos del país. Sin embargo, a partir de los últimos meses 2020 y después de varios años en estudio, tomaron la decisión de cambiar hacia un método que reduce el margen de error.

Las expectativas implícitas del modelo son mejores pronosticadores que las expectativas que provienen de la encuesta. Series se pueden utilizar para tomar decisiones tanto dentro del banco como a nivel externo. Foto: Shutterstock
Las expectativas implícitas del modelo son mejores pronosticadores que las expectativas que provienen de la encuesta. Series se pueden utilizar para tomar decisiones tanto dentro del banco como a nivel externo. Foto: Shutterstock

La nueva metodología, (basada en el método de los españoles Gimeno y Marqués) extrae datos de las negociaciones de títulos de deuda interna en moneda nacional del Ministerio de Hacienda y del Banco Central de Costa Rica (BCCR) realizadas en el mercado local, el promedio del tipo de cambio y la tasa de inflación mensual para obtener una curva de expectativas inflacionarias y de evolución cambiaria.

Las expectativas de inflación y variación en el valor del dólar ayudan a los diferentes participantes y entidades a ejecutar las políticas monetarias, además a través de este indicador los agentes pueden negociar salarios y ajustar precios de acuerdo a lo que esperan que suceda.

No obstante, después de más de diez años de calcular las expectativas con encuestas a académicos, empresarios, consultores y financieros, desde el Central observaron que había un gran margen de error. Luego de una investigación notaron que se reflejaba una inflación futura sobreestimada basada en datos estacionales.

Las expectativas de largo plazo se han anclado durante los últimos años, pero el ancla no coincide con la meta de inflación del Banco Central.

“Antes hacíamos una serie de preguntas a especialistas sobre sus expectativas de inflación a 12 meses, aparte de que era un periodo muy corto, las personas tendían a sobreestimar la inflación futura”, explicó Carlos Segura, analista económico del BCCR e investigador a cargo de la nueva metodología.

Es decir, que los encuestados mostraban una tendencia a reportar la meta de inflación del BCCR, sin tomar en cuenta información de otros indicadores como complemento para sus respuestas.

Por ejemplo durante el 2015 y 2016, debido a una caída en los precios del petróleo, la inflación se mantuvo muy por debajo de la meta (entre 2% y 4%), en el 2015 inclusive cerró con variación negativa de 0,81% y el año siguiente abandonó la cifras negativas, pero no llegó ni a un 1%, la variación interanual fue de 0,77%.

Pese a las bajas e inclusive cifras negativas las expectativas se encontraban cerca del 5%, es decir, había una brecha de más de cuatro puntos porcentuales entre la inflación real y las expectativas de la encuesta.

Expectativas de inflación

Rangos inflacionarios según su respectivo método aplicado en los últimos 10 años.

FUENTE: BCCR

Por otra parte, Segura aseveró que la expectativa de variación cambiaria de mercado provee un pronóstico más certero del tipo de cambio futuro a diferencia de los resultados de la encuesta.

“La mayor precisión se presentaba para diferentes horizontes de la expectativa, o sea a 12, 24 y 36 meses”, agregó Segura.

Expectativas de variación de tipo de cambio

Variación tipo de cambio según el modelo del BCCR y el promedio de expectativas de la encuesta.

Otro factor que motivó al Central a cambiar su metodología fue que a través de la encuesta solo se abarcaban las expectativas a 12 meses y para la toma de decisiones en algunos campos de análisis de los agentes de mercado se requiere un plazo más largo.

Bajo esta premisa el Central inició una ruta de investigación para encontrar una modelo que les permitiera realizar una metodología donde las expectativas del inflación estuvieran ancladas a las del mercado y con un mayor plazo.

“Las expectativas de inflación se encuentran ancladas cuando a largo plazo son constantes -no necesariamente iguales a la meta del BCCR- y no son afectadas por la inflación actual”

De acuerdo con Segura las principales ventajas de esta nueva metodología es que son fáciles de actualizar y con poco rezago, permite obtener datos a diferentes plazos, es más certera y sin sesgo debido a que expectativas provienen de los mercados financieros, donde pequeños errores pueden ser muy costosos.

Metodología

El objetivo de las expectativas es recuperar información de negociaciones en el mercado de deuda del Ministerio de Hacienda y el BCCR para inferir de esos datos cuál es la expectativa que tienen los agentes que hacen las negociaciones.

Carlos Segura, investigador económico a cargo del desarrollo de la nueva metodología de expectativas de mercado. Foto: BCCR para EF
Carlos Segura, investigador económico a cargo del desarrollo de la nueva metodología de expectativas de mercado. Foto: BCCR para EF

La nueva metodología utiliza las negociaciones que se observan cada mes.

El sistema, desarrollado por dos autores españoles, se adaptó para aplicarlo en Costa Rica. Segura explicó que al tener un país con una economía abierta se introdujo, como una de las variables para inferir las expectativas de mercado, el tipo de cambio, lo que como consecuencia permitió obtener la variación cambiaria.

¿Cómo se estima? Se extrae información de las tasas de interés de deuda negociadas en bolsa y en la plataforma Sinpe. El objetivo es que de la estimación de una curva de rendimiento se puedan obtener tres factores que expliquen el porqué de las tasas de interés.

El primer factor es el nivel promedio de la curva, el segundo una tendencia lineal y el tercero qué inclinación tiene la tendencia de rendimientos porque generalmente se espera que no sea una línea recta.

Al unir esas tres señales de la tasa de interés con la inflación y los datos del tipo de cambio se obtendrían unos valores que explican el comportamiento de la economía en el corto plazo.

Lo que se supone o se espera es que esos cinco parámetros expliquen el comportamiento de la economía.

Es decir, al estimar todas las variables en conjunto y teniendo en cuenta que la economía evoluciona lentamente se puede obtener un modelo, observar cuál es el comportamiento futuro de esas variables y a eso se le llama expectativas de mercado.

Otro aspecto importante es que para la inflación se utilizan los rendimientos de los títulos de deuda negociados en el mercado interno primario y secundario. Específicamente, se consideran los rendimientos de los bonos tasa fija con vencimientos entre 6 meses y 5 años, y bonos cero cupón con vencimientos menores a 5 años.

Retos 2021

Pese a que el nuevo modelo reduce los márgenes de error, Segura explicó que es un modelo complicado, requiere la estimacion de más de 80 parámetros y se debe hacer numéricamente pues no hay ningún algoritmo automático implementado para acelerar la estimación.

No obstante, destaca que con las obtención de la información con diferentes parámetros no tienen inconvenientes pues Costa Rica promedia mensualmente el tipo de cambio y la inflación.

Por otra parte, a nivel interno dentro del BCCR han tenido que pasar por un proceso de adaptación para que los colaboradores y junta directiva conozcan cómo se calculan estas nuevas expectativas.

Adicionalmente los nuevos datos enfrentan el reto de que los parámetros se deben ir recalculando conforme se conoce nueva información por lo que está en constante cambio.

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