Las autoridades del Banco Central decidieron este jueves 22 de enero mantener su tasa de política monetaria en 3,25% anual, debido a la estabilidad que se está dando en los precios de los bienes y servicios (inflación), los datos de la producción nacional y en empleo.
La inflación general al término del 2025 se ubicó en -1,2%, y la subyacente en 0,4%, ambos indicadores por debajo del rango de tolerancia alrededor de la meta (3,0% ± 1 punto porcentual).
En cuanto a la producción, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual de 4,7% en noviembre y una tasa media anual a noviembre de 4,6%, lo que ubica la producción cerca de su nivel potencial.
“La intención de la Junta Directiva es que se haga una pausa para permitirle al mercado ajustes en otras tasas como las pasivas y las activas que han venido bajando de manera irregular y asimétrica y la idea es que puedan ajustarse en unos dos o tres meses”, mencionó Róger Madrigal, presidente del Banco Central.

Las expectativas de inflación de mercado se mantienen dentro del rango de tolerancia, mientras que la mediana de expectativas a 12 meses medida con la encuesta que realiza el BCCR se ubicó en 1,5% en diciembre.
“Este comportamiento, junto con la evolución de los precios internacionales y los efectos de choques climáticos sobre productos agrícolas, refuerza la necesidad de una postura cautelosa”, explicó Madrigal.
La Junta Directiva reconoce que, ante estos choques, la política monetaria tiene limitada capacidad de acción, por lo cual, esta se ha conducido en procura de mantenerla cerca de una postura neutral, lo cual ha permitido un crecimiento relativamente alto de la actividad económica. Igualmente, se estima que estos factores ajenos a la política monetaria influirán en valores de inflación bajos en los próximos meses.
La tasa se ubicó en 3,25% desde el pasado 18 de diciembre y, antes de eso, solamente se hicieron dos cambios en el año.
Entre enero y julio, la tasa se mantuvo en 4% y después se dio un ajuste el 17 de julio, cuando se redujo en 25 puntos hasta llegar a 3,75%.
La Tasa de Política Monetaria funciona como una señal para los intermediarios financieros sobre la orientación futura de la política monetaria.
Cuando se reduce, el objetivo es que las entidades se fondeen a menor costo y eventualmente trasladen esas condiciones a las tasas de interés que pagan los clientes, estimulando el consumo y la inversión.
En diciembre, Rodrigo Cubero, expresidente del BCCR, señaló en un foro de Coopenae que el Banco Central debería avanzar hacia una política claramente expansiva.
“El crédito no está creciendo con fuerza porque las expectativas económicas y el tipo de cambio apreciado generan condiciones financieras restrictivas. Para contrarrestar esto, el Banco Central debería bajar la TPM con más vehemencia”, afirmó Cubero.