El cierre parcial en el kilómetro 56 de la Ruta 27, cerca de Orotina, genera preocupación entre el sector empresarial por posibles aumentos en los costos de transporte, retrasos en mercancías y afectaciones en la cadena de suministro.
La Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (Crecex) advirtió que la situación podría tener un impacto económico debido al papel estratégico de esta vía, que conecta el Valle Central con Puerto Caldera, terminal por donde ingresa aproximadamente el 80% de las importaciones del país y sale cerca del 20% de las exportaciones nacionales, según datos de la Promotora de Comercio Exterior.
Según las estimaciones del sector, por esta carretera transitan diariamente alrededor de 500 contenedores transportando mercancías desde y hacia Puerto Caldera.
Debido a la restricción en la vía, muchos transportistas se han visto obligados a utilizar rutas alternas como Cambronero, lo que incrementa significativamente los tiempos de traslado.
Mientras un recorrido por la Ruta 27 puede tomar alrededor de dos horas y media, el desvío por Cambronero puede extender el viaje hasta cinco horas, duplicando prácticamente el tiempo de transporte.
“Si esta situación se prolonga, veremos un aumento importante en los costos logísticos, afectaciones en la cadena de suministro y posibles retrasos en la entrega de mercancías tanto para empresas como para los consumidores”, señaló Rodney Salazar, presidente de Crecex.
La Cámara de Comercio Exterior advirtió que el mayor tiempo de recorrido podría elevar el costo del transporte entre $75 y $100 por viaje, debido al incremento en el consumo de combustible, horas de operación y utilización de equipos.
Entre las mercancías que ingresan por Puerto Caldera destacan productos provenientes de China, tales como ropa y calzado. También entran electrodomésticos, vehículos, hierro, materias primas y otros bienes de consumo.
Mientras el sector empresarial alerta por los posibles efectos económicos, la concesionaria Globalvia informó que todavía no es posible establecer una fecha para la normalización total del tránsito en ese sector.
Según explicó la empresa, una de las principales tareas realizadas fue la construcción de un túnel de alivio paralelo a la alcantarilla existente, con el fin de evacuar un embalse de agua que se había formado junto a la carretera.
La acumulación alcanzaba una superficie cercana a los 24.000 metros cuadrados y una profundidad aproximada de seis metros, generando presión sobre la estructura vial y complicando las labores de reparación.
Una vez drenada el agua, los equipos iniciaron la remoción de lodo y material acumulado que provocó la emergencia. Este paso es necesario antes de proceder con el reemplazo de la alcantarilla afectada.
Globalvia explicó que las lluvias registradas en la zona han dificultado los trabajos y que, además, fue necesario ampliar el área de intervención para permitir el ingreso seguro de maquinaria pesada.
