El precio del dólar inició el año con niveles históricamente bajos, no vistos desde hace dos décadas, y en la última semana volvió a rondar los ₡500.
Ante este escenario, la planificación financiera anual de empresas y personas físicas se centra en una pregunta clave: ¿cómo blindar el flujo de caja de las variaciones en el precio de la moneda? Una herramienta que podría servirle son las coberturas cambiarias.
Estos instrumentos, conocidos técnicamente como derivados financieros, están diseñados para mitigar la volatilidad.
Su principal función es permitir que las partes pacten hoy el precio de compra o venta de divisas para una fecha futura, eliminando la incertidumbre del “sube y baja” diario.
El acceso a estos productos varía según la entidad y el perfil del cliente, así como el precio mínimo, que se calcula al realizar un estudio previo por parte de cada entidad bancaria.
Cuando una empresa o persona tiene una cobertura cambiaria, el efecto de que el dólar suba o baje ya está neutralizado, según lo que se haya pactado en el contrato y lo debe asumir la entidad financiera.
Es una herramienta que no se brinda con el objetivo de que los clientes especulen, sino que aseguren su flujo de dinero.

¿Quiénes necesitan más esta cobertura?
Exportadores: para asegurar que sus ingresos en dólares no valgan menos colones en el futuro.
Importadores: para fijar el costo de su mercadería.
Empresas con créditos en dólares e ingresos en colones: para mitigar los cambios en la cuota a la hora de comprar dólares.
La oferta
A continuación, el detalle de las opciones disponibles en el mercado nacional:
BAC: Enfoca su estrategia en un modelo preventivo. Según Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas del BAC, ofrecen coberturas en dólares, colones y euros para mitigar la exposición de las compañías a monedas distintas a su operación base; el monto mínimo depende de un estudio que se le haga al cliente.
Banco Nacional (BN): Dispone de permutas cambiarias (FX swap) o permuta de moneda (currency swap) a los clientes que tengan necesidad de estos instrumentos.
“Es importante indicar que el BN ofrece un acompañamiento a sus clientes a través de sus ejecutivos y especialistas para ofrecer el producto con las características que mejor se adapten a sus necesidades y no se brinda el servicio a clientes que buscan especular con el tipo de cambio”, destacó José Antonio Vásquez, director corporativo de Finanzas del Banco Nacional.
Davivienda: Ofrece coberturas exclusivamente para el sector corporativo, sujetas a un análisis de riesgo previo.
“La cobertura fija el precio y evita la exposición que hoy experimentan quienes no cuentan con estos instrumentos”, señala Paola Cambronero, directora de Apoyo al Negocio de Davivienda.
Banco de Costa Rica (BCR): Aunque no ofrece una cobertura directa de mercado, gestiona “coberturas sintéticas” mediante el manejo de activos y pasivos para equilibrar los balances de sus clientes.
“El objetivo es que los balances y flujos no queden expuestos a variaciones del tipo de cambio, considerando que Costa Rica opera bajo un esquema de flotación administrada y el precio puede variar en cualquier momento”, afirmó Rossy Durán, Gerente Corporativa de Finanzas del BCR.
Banco Popular: Por su modelo de negocio orientado a personas físicas no generadoras de divisas, no ofrece estos productos.
“Nuestros clientes no generan ingresos en moneda extranjera y esto se refleja también en una cartera crediticia con baja exposición al riesgo cambiario. Esto, nos permite mantener un calce adecuado entre monedas, reduciendo la necesidad de instrumentos especializados de cobertura”, destacó Maurilio Aguilar, director de Riesgo Corporativo del Banco Popular.
Para contratar una cobertura, el cliente debe firmar un contrato una sola vez y puede recibir asesoría personalizada.
En la actualidad, el tipo de cambio está regido por la oferta y la demanda y eso hace que en algunos períodos, sobre todo, de volatilidad, se mueva.
La abundancia de divisas marca el ritmo del mercado. Solo en 2025, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) acumuló compras por $5.800 millones, de los cuales $875 millones se destinaron a fortalecer las reservas internacionales.
Para este año, los especialistas no prevén variaciones abruptas más allá de los cambios estacionales y estiman que rondará entre los ₡500 y ₡515 al cierre del año.
Sin embargo, en un esquema de flotación administrada, el riesgo de movimientos inesperados siempre está latente.
