Al iniciar 2026 el tablero se mueve, pero no de forma automática a favor del colaborador: la inflación lleva dos años en niveles muy bajos (cerró en 0,84% en 2024 y se ha mantenido contenida en 2025), por lo que el costo de vida ya no justifica por sí solo grandes incrementos salariales.
Al mismo tiempo, el Consejo Nacional de Salarios aprobó para 2026 un aumento general de apenas 1,63% en los salarios mínimos del sector privado —con algunos ajustes mayores para categorías específicas—, es decir, un ajuste obligatorio bastante moderado.
Sin embargo, los estudios de empresas de recursos humanos muestran que entre 75% y 85% de las compañías en Costa Rica sí realizaron incrementos adicionales en 2025, con alzas promedio entre 2% y 4% según el tipo de puesto.
Esto deja un mensaje claro: quien no negocia, probablemente se quede solo con el ajuste básico; quien se prepara bien, sí puede capturar una mejora real en su salario.
A continuación, una ruta clara —pensada para el mercado costarricense— para sentarse con su jefe y pedir un aumento al iniciar 2026.

1. Piense como “negocio”, no como “necesidad”
Su jefe no aprueba aumentos porque el alquiler subió o porque tiene más gastos, sino porque usted genera valor. La clave es transformar su deseo en un caso de negocio:
- Haga inventario de logros de los últimos 12-18 meses: metas superadas, proyectos que lideró, problemas que resolvió, ahorros generados, ingresos adicionales, mejoras de eficiencia. Mientras más cuantificado, mejor (por ejemplo: “reduje tiempos de entrega un 20%”, “aumenté ventas de la línea X en un 15%”).
- Conecte sus resultados con el estado financiero de la empresa: si la compañía creció, mejoró márgenes o abrió nuevos negocios, muestre cómo su trabajo contribuyó a ese resultado.
- Documente responsabilidades adicionales: si hoy hace tareas que no estaban en su descripción original, eso es argumento directo de desalineamiento entre puesto y salario.
- Investigue el mercado: revise estudios salariales, portales de empleo y reportes locales (por ejemplo, análisis de mediana salarial y distribución por rangos que muestran que tres de cada cuatro trabajadores formales ganan menos de ¢1 millón al mes). Esto le ayuda a demostrar si está por debajo del valor de mercado para su perfil.
Su objetivo en esta etapa es poder resumir en una frase contundente: “Mi contribución y mi responsabilidad actual están por encima de lo que refleja hoy mi salario”.
2. Defina cuánto pedir (y por qué)
Entrar a la conversación sin un número es un error. Pero pedir un porcentaje al azar también lo es.
- Punto de partida objetivo
- Tome en cuenta el ajuste mínimo definido por las autoridades y las tendencias del mercado para 2026, que en Costa Rica rondan incrementos de bajo dígito porcentual.
- Utilice la referencia de lo que ha venido otorgando el mercado privado: en 2025, por ejemplo, alrededor del 85% de las empresas subieron salarios y los incrementos típicos oscilaron entre 1,6% y poco más de 3% según nivel de puesto.
- Traducción a su caso
- Si su desempeño ha sido sólido, tiene más responsabilidades que antes y está por debajo del rango de mercado, es razonable plantear un aumento que supere la corrección automática (no solo el mínimo).
- Piense en un rango, no en una cifra única (por ejemplo, “entre un X% y un Y%”), lo que otorga margen de negociación y suele ser mejor recibido que un número rígido.
- Conexión con valor
- Amarre su rango a datos: “En función de los resultados X, Y y Z, y de los salarios de mercado para este puesto, considero razonable revisar mi salario hacia un rango entre…”.
3. Elija el momento y el escenario adecuados
El inicio de año es un buen momento porque coincide con presupuestos y revisiones salariales, pero eso no significa que cualquier día de enero sirva.
- Sincronice con los ciclos de la empresa: aproveche evaluaciones de desempeño, cierre de proyectos clave o momentos en que se revisan objetivos anuales.
- Evite picos de estrés: no agende la conversación cuando su jefe está bajo presión por cierres, auditorías o crisis operativas.
- Pida una reunión formal, privada y cara a cara: nada de pasillos, cafetería ni chats informales. Solicite 30 minutos de reunión con un asunto claro (“Revisión de mi rol y compensación”).
- No negocie por correo electrónico salvo que sea absolutamente inevitable: se pierden matices, empatía y capacidad de respuesta en tiempo real.
4. Qué decirle exactamente a su jefe
Llegar con un guion trabajado reduce nervios y aumenta claridad. Una estructura efectiva:
- Apertura y contexto (2-3 minutos)
- Agradezca el espacio.
- Enlace su mensaje con el negocio: “Quisiera revisar mi rol, mis resultados del último año y cómo se refleja eso en mi compensación”.
- Exposición de valor (5-7 minutos)
- Presente 3-5 logros clave, cada uno con un breve contexto y un resultado concreto (idealmente con datos).
- Incluya responsabilidades nuevas o ampliadas con respecto a su descripción original.
- Si tiene reconocimientos internos, feedback positivo o indicadores de desempeño, menciónelos de forma breve y objetiva.
- La petición concreta
- Plantéelo sin rodeos, con tono asertivo, no exigente:
- “En función de estos resultados y del nivel de responsabilidad que hoy manejo, considero que mi salario podría ajustarse. He revisado referencias de mercado y mi propuesta es moverlo a un rango entre ¢X y ¢Y / entre X% y Y% por encima del nivel actual”.
- Deje claro que su motivación es seguir aportando más y a más largo plazo, no solo “ganar más este mes”.
- Escucha y negociación
- Permita que su jefe haga preguntas: tenga listos datos, ejemplos adicionales y referencias de mercado.
- Si recibe una contraoferta, pida tiempo (aunque sea breve) antes de responder; eso refuerza que está tomando una decisión profesional, no impulsiva.
5. Cómo manejar un “sí”, un “todavía no” o un “no”
La conversación no termina con la respuesta inicial. El manejo del desenlace también es parte de la estrategia.
| Momento | Objetivo principal | Qué hacer |
|---|---|---|
| Antes | Llegar con caso sólido y número definido | Documentar logros, investigar mercado, definir rango y mejores alternativas |
| Durante | Conectar valor con petición concreta | Seguir el guion, escuchar, responder con datos, negociar con calma |
| Después | Convertir la respuesta en plan a futuro | Acordar próximos pasos, documentar acuerdos, pedir criterios claros si no se logra el aumento |
- Si le dicen que sí (total o parcialmente)
- Agradezca y refuerce su compromiso.
- Solicite que el acuerdo quede documentado (correo de RR. HH. o de su jefe).
- Clarifique desde cuándo aplica el ajuste y si habrá revisiones posteriores.
- Si la respuesta es “ahora no” pero con apertura
- Pregunte: “¿Qué tendría que lograr en los próximos meses para que un aumento sea viable?”
- Pida criterios medibles y un plazo concreto (por ejemplo, revisar el tema en tres o seis meses con metas específicas).
- Proponga alternativas temporales: bonos por cumplimiento, formación pagada, más flexibilidad, etc., cuando la caja de la empresa esté ajustada.
- Si la respuesta es un “no” plano y sin horizonte
- Mantenga la calma; no confronte ni compare su situación con la de compañeros (suele ser mal visto y poco eficaz).
- Pregunte qué cambios ve la empresa para su rol a mediano plazo. Si el mensaje es que no habrá espacio de crecimiento salarial ni de responsabilidad, eso también es información clave para replantearse su plan de carrera.
6. Errores que derriban una buena negociación
Para cerrar, tres errores que, según especialistas en talento y negociaciones salariales, reducen drásticamente la probabilidad de éxito:
- Apelar solo a razones personales: hablar de deudas o necesidades familiares sin vincularlo al valor que usted crea para el negocio.
- Improvisar la conversación: llegar sin datos, sin ejemplos y sin una petición clara; el mensaje implícito es que usted mismo no tiene claro por qué merece el aumento.
- Plantearlo como ultimátum: amenazas veladas de renuncia, comparaciones con colegas o tono agresivo suelen cerrar puertas en lugar de abrirlas.
Pedir un aumento al iniciar 2026 no es un acto de atrevimiento, es una gestión profesional de su carrera. En un entorno donde los ajustes automáticos son acotados y el mercado laboral premia el talento que genera resultados, la diferencia entre quedarse estancado o avanzar suele estar en la calidad de esta conversación. Prepararse como si se tratara de un proyecto estratégico —con datos, guion y alternativas— es, hoy, la mejor inversión que puede hacer en su propio salario.
