Por: María Esther Abissi.   6 mayo

Los intermediarios financieros, excepto los bancos, han sentido con más intensidad la caída del crédito en el último año.

Las cooperativas, financieras y mutuales, que prestan servicios de crédito en el país, han visto un descenso importante en el crecimiento de sus carteras desde abril del 2018, según datos del Banco Central de Costa Rica.

El crecimiento del crédito por parte de este grupo de intermediarios pasó de 10,41% en mayo del 2018 a 6,97%. /en la foto Dorelyn Rojas/Fotografia: JOHN DURAN
El crecimiento del crédito por parte de este grupo de intermediarios pasó de 10,41% en mayo del 2018 a 6,97%. /en la foto Dorelyn Rojas/Fotografia: JOHN DURAN

El crecimiento del crédito por parte de este grupo de intermediarios pasó de 10,41% en mayo del 2018 a 6,97% a marzo pasado.

En otros casos, como en los bancos privados, la caída se vio al cierre del año pasado, pero hubo un repunte en marzo de este año.

En los bancos públicos el crecimiento es mucho más moderado, después de una importante caída después de marzo del 2018, cuando pasaron de 9,06% a -0,62% en junio, el nivel más bajo registrado.

En general, en todo el sistema financiero, las carteras de crédito se han contraído un 1,88% en lo que va de año, según datos del Banco Central.

El retroceso en los indicadores se dio por el decrecimiento de la cartera de cinco entidades, en el caso de las cooperativas, una de las dos mutuales del país y dos de las cinco financieras que operan en la actualidad.

La situación de los préstamos especialmente en este tipo de entidades denota el estado de la confianza de los consumidores, inversionistas y productores sobre la economía, así como su morosidad y capacidad de pago.

Para Mauricio Hernández, director de banca privada de Banco Prival, las personas y familias están demasiado endeudadas, lo que no deja espacio para tomar nuevos compromisos.

Según indicó, esto se evidencia en el incremento de la morosidad en algunas líneas de crédito, como consumo.

“A pesar de que el panorama económico y fiscal local ha mejorado con relación a lo observado el año pasado, aún la confianza del consumidor y del productor no están a niveles suficientemente altos que permitan un despegue del crédito privado local”, argumentó.

Elementos asociados

En el caso de las cooperativas, mutuales y financieras, hay algunos factores que pueden estar influyendo en la pérdida de dinamismo.

Según explicó Juan Muñoz, exsuperintendente general de entidades financieras, durante el 2015 y 2016 hubo un significativo aumento de la colocación de crédito, fundamentalmente explicado por la estrategia de competencia de los intermediarios.

“El deseo de absorber cada vez más clientes y aumentar su cuota de mercado en la colocación de crédito, llevó a muchos intermediarios a buscar cómo atraer, de manera muy riesgosa, clientes de crédito”, dijo Muñoz.

En ese momento, se aplicaron criterios laxos en el análisis de crédito, y como consecuencia, para el 2017 y 2018 los niveles de morosidad aumentaron, lo cual hizo que se tuvieran que liquidar muchas más operaciones de crédito clasificadas como ‘incobrables’.

Este exceso en el otorgamiento de crédito, especialmente de consumo, llevó a los clientes a endeudarse muy por encima de sus capacidades de pago, un hecho que a largo plazo afectó el desempeño de las carteras.

La menor tasa en el crecimiento del crédito en los otros intermediarios del sistema puede también estar explicado por los cambios en el reglamento de la Superintendencia General de Entidades Financieras I-05, asociados a la gestión de riesgos de cada entidad.

Este reglamento sale caro para ciertos intermediarios, como pequeñas cooperativas reguladas, dado que el análisis de riesgos es igual para todas las entidades sin importar su tamaño.

Por otro lado, los propios intermediarios financieros han endurecido sus procedimientos para otorgar crédito, a la luz de los resultados de casos recientes como el del cemento chino, Yanber y Casa Blanca, aunque eso implique menor crecimiento en sus colocaciones.

Según explicó Johnny Gutiérrez, gerente financiero de Coopenae, la entidad cambió de estrategia en los últimos años, por lo que la cartera ha crecido menos que el promedio.

“En años previos crecíamos más pero teníamos menos control de riesgo en la cartera. Actualmente preferimos tener una cartera sana. Hemos elegido la salud de la cartera a cambio de menor crecimiento", aseguró Gutiérrez.

Por esto, la expectativa de crecimiento de la entidad ahora es mucho más conservadora. Gutiérrez espera que el portafolio crezca 4 % hacia el cierre del año, aunque ese resultado diste mucho de como se comportó en años anteriores.

Coopenae y Coopeservidores son dos de las cooperativas más grandes en términos de activos y fueron consultadas para esta publicación. Sin embargo, Coopeservidores no emitió su posición al cierre de la edición.

Posibles jugadores a favor

Para el próximo semestre, las probabilidades de que el crédito en las entidades financieras repunte son pocas, particularmente porque no se espera que aumenten los ingresos de las familias, ni los ahorros, ni la producción.

Sin embargo, un pequeño incentivo al crédito de estas entidades tiene que ver con un factor externo: las tasas de interés.

Recientemente, la Reserva Federal de Estados Unidos, decidió mantener las tasas de interés sin cambios hasta nuevo aviso. Algunos de los funcionarios de la Reserva se han inclinado hacia la posibilidad de mantenerla sin cambios hasta finales de este año, por posibles presiones inflacionarias.

En los últimos dos meses el Banco Central de Costa Rica ha emitido comunicados oficiales sobre su intención de mantener las tasas internas sin cambios.

Esto presenta un escenario muy diferente a lo observado el año pasado, cuando tanto las tasas internas como externas se movieron al alza.

Lo anterior podría representar un incentivo para los agentes económicos respecto a la adquisición de créditos, beneficiando así el crecimiento de las carteras.

Además de las tasas, en el segundo semestre la actividad económica tiende a incrementarse, especialmente en el último trimestre del año. Este hecho brinda una posibilidad al crédito de reactivarse en sectores como consumo y crédito prendario.