Por: Andrea Hidalgo.   20 enero

Mientras los países de Latinoamérica se recuperan del golpe económico de la pandemia al mismo tiempo deben enfrentarse a desafíos fiscales y deterioradas calificaciones crediticias. Esta condición sin precedentes dificulta su acceso a financiamiento.

De acuerdo a especialistas de la calificadora de riesgo los países se enfrentan a retos para la consolidación de estructuras fiscales sólidas, lo que dificulta el acceso a financiamiento en buenas condiciones.Fotografía: AFP.
De acuerdo a especialistas de la calificadora de riesgo los países se enfrentan a retos para la consolidación de estructuras fiscales sólidas, lo que dificulta el acceso a financiamiento en buenas condiciones.Fotografía: AFP.

La COVID-19 tuvo consecuencias en la calificación crediticia de la deuda soberana de los países de América Latina.

Con economías tambaleantes posterior a los primeros efectos de una emergencia sanitaria sin igual, más de la mitad de los países bajaron su calificación crediticia y ahora cuentan con perspectiva negativa.

Analistas de deuda soberana de Moody’s explicaron en un informe sobre perspectivas económicas para la región que la compleja situación financiera, el aumento sustancial de la deuda y las presiones sociales amplificadas por el impacto de la crisis del coronavirus, culminaron un número récord de defaults soberanos, es decir, impagos de deuda sobre bonos soberanos en la región.

“Nuestra perspectiva para la calidad crediticia soberana de América Latina (LatAm) y el Caribe en 2021 es negativa, lo que refleja nuestras expectativas sobre las condiciones fundamentales que impulsarán la crédito durante los próximos 12-18 meses”, asevera el informe emitido el pasado 7 de enero por Moody’s.

En el informe de perspectivas para bonos soberanos los especialistas de Moody’s aseveran que a mediano plazo las economías de la región tienen poco espacio de crecimiento y dado que consideran improbable que la producción económica vuelva a los niveles anteriores a la crisis este año, los gobiernos enfrentarán dificultades para estabilizar y eventualmente revertir las tendencias crediticias negativas de 2020.

Crecimiento económico

Después de una contracción de 7,3% del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel regional en el 2020, analistas económicos de Fitch Ratings explicaron que para este 2021 el PIB regional debería expandirse en 4,1%.

Por su parte, Moody’s destacó entre sus datos que el rebote de la economía en la región será un poco mayor y destacó un crecimiento promedio del 4,5% como resultado de las políticas de ayuda econonómica que adopten los países.

Adicionalmente, la recuperación económica de socios comerciales de la región, los altos precios de las materias primas y la demanda externa podría brindarle a los países latinoamericanos un impulso adicional a la actividad económica.

Sin embargo, el reto es aún mayor para los países con un espacio fiscal más limitado y que enfrentan constantes desafíos debido a desequilibrios macroeconómicos como es el caso de Argentina, Bolivia, Costa Rica con calificación B2 negativo.

La recuperación de la producción a niveles prepandémicos será lenta y desigual debido al fuerte impacto en el empleo, la falta de redes gubernamentales de seguridad social, altos niveles de informalidad económica, ahorros limitados y niveles de ingresos relativamente más bajos en comparación con el resto de países.

Por otra parte, el impacto de la pandemia no solo afectará el desarrollo económico del 2021 sino que trascenderá por al menos dos años más.

“Los mercados tardarán en recuperarse, la inversión seguirá frenada por la incertidumbre y el deterioro del balance, y la pérdida de ingresos de los trabajadores provocará cambios en los patrones de consumo, inversión y producción en toda la región”, agrega el informe de Moody’s

Riesgos

Según los analistas de Fitch Ratings los desafíos para la región en cuanto a la consolidación fiscal y el financiamiento podrían aumentar en el 2021.

Adicionalmente, la limitada capacidad de los gobiernos latinoamericanos por adoptar políticas de consilidación fiscal creíbles debilita las finanzas públicas, como resultado, enfrentarán el dilema de administrar las demandas de gasto con recursos fiscales limitados dado el lento crecimiento de los ingresos y el dinamismo económico moderado.

Sumado al proceso de consolidación fiscal, los gobiernos se enfrentan a retos en el entorno político que podrían empeorar ante el debilitamiento de los indicadores sociales.

Es decir, que las conforme las métrica sociales se vayan debilitando como resultado de la crisis económica, las presiones sociales aumentarán ocasionando así una expansión de la desconfianza del consumidor, inseguridad y un aumento en los costos fiscales.

“El daño económico de la pandemia provocó una pérdida de ingresos y deterioro de la calidad de vida, en particular para los segmentos más vulnerables de la sociedad, lo que conducirá a un aumento de las demandas de bienestar social y una expansión de la red de seguridad social incluso para los trabajadores de la economía informal, lo que traerá consigo aumento de los costos fiscales”, explica el informe económico de Moody’s.

Otro de los principales hallazgos de los analistas de Fitch Ratings explica que la disponibilidad de vacunas efectivas respaldaría la contención del coronavirus y las reaperturas, y podría aumentar la confianza, aunque una distribución más amplia podría tomar tiempo y limitar el efecto completo hasta 2022.