Por: Paula Umaña.   19 marzo

El Régimen Obligatorio de Pensiones Complementario (ROP) alcanzó los 20 años desde que sus primeros afiliados comenzaron a dar sus aportes. Si bien las valoraciones de la evolución del régimen en el país son positivas, en su “etapa de maduración” aún experimenta el lastre de tener desafíos importantes relacionados al manejo de los portafolios de inversión y las posibilidades tanto en el mercado local como en el internacional.

Las inversiones en el extranjero con fondos del ROP aún caminan a paso lento y a febrero de este año el porcentaje del total de activos invertidos en dicho mercado no superaba el 28%, mientras que las inversiones en el mercado local en instrumentos públicos alcanza el 63,65%.

Rocío Aguilar, jerarca de la Superintendencia de Pensiones (Supen), añadió que “desde el punto de vista de diversificación no se han dado pasos importantes”, en un contexto donde las nuevas oportunidades de inversión se vuelven vitales tanto para el rendimiento de los activos como para la disminución de riesgos.

“La riqueza de la gestión de estos portafolios está precisamente en la diversificación de instrumentos, de moneda, de plazos”, recalcó.

Si se analiza por operadora, las inversiones en el Ministerio de Hacienda iban desde el 40,93% (CCSS-OPC) hasta el 61,88% (BN Vital) del total de sus activos por el ROP, según datos de Supen a febrero de este 2021.

Según modificaciones realizadas desde el 2018, el tope de inversión en valores emitidos por el sector público local es de hasta un 80%; por otro lado, para los emitidos en el mercado extranjero es de hasta un 25%, porcentaje que podría ser ampliado hasta el 50% bajo justificaciones reglamentarias.

Pese a la poca diversificación, el ROP ha dado pasos importantes en las últimas dos décadas y se ha movido al ritmo de la economía costarricense. En el 2002, a tan solo un año de su implementación el total de sus activos equivalía a tan solo un 0,29% del PIB, actualmente ese peso alcanza el 23%.

Dicho peso es mayor a otros regímenes como el de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), que a diciembre del 2020 representaba un 8,9% del PIB.

Incluso, si se compara los activos del ROP con el déficit fiscal con el que cerró Costa Rica el año anterior (8,3%), lo que se mantenía a diciembre del 2020 en el régimen obligatorio cubría 2,7 veces el faltante del Gobierno.

Por su lado, el exsuperintendente de pensiones, Edgar Robles, aseguró que según un estudio que está realizando (aún no publicado) del año 2000 al presente, el PIB de Costa Rica ha crecido adicionalmente por año 0,25% tras la reforma de pensiones que permitió la creación de cuentas individuales y canalizar ahorros para mayor inversión en el país.

Sobre los retos del ROP para su siguiente etapa de maduración, Robles coincidió en el aspecto de diversificación y aseguró que la concentración que actualmente mantienen las operadoras en el Gobierno pude catalogarse como algo que “no es sano”.

“Hemos ido evolucionando en la inversión de instrumentos más sofisticados, pero queda por avanzar mucho. Sin embargo, el desarrollo del sector financiero ha ido de la mano con el sector pensiones”, dijo.

Desde la operadora BAC Pensiones, su gerente general Ana María Brenes, comentó que el Reglamento de Gestión de Activos aprobado hace más de dos años da mayor flexibilidad para definir una estrategia sobre diversificación y perfilar las necesidades de los afiliados.

La tarea principal está, según los expertos, en la innovación de los instrumentos de inversión así como nuevas estrategias en el manejo de los fondos a través de alternativas como los multifondos.

En Costa Rica, se habla de multifondos por grupos generacionales, que permitan variar los riesgos según los tiempos de cotización y obtener mayores rendimientos a largo plazo. Los fondos se manejarían según la edad del afiliado y la meta en cuanto a tiempo de retiro; es decir, que los más jóvenes inviertan en instrumentos con un mayor retorno a largo plazo, pero a más riesgo y volatilidad, y por otro lado que se opte por instrumentos más conservadores para quienes se acercan a su jubilación.

Las modalidades y experiencias en otros países son diversas; Aguilar aseguró que en los últimos años se han utilizado esquemas de diversificación de las composiciones de inversión de los fondos de los aportantes según el avance en su vida laboral. Antes, según la edad que el afiliado cumplía se le cambiaba de tipo de fondo dentro de las instituciones.

Más desafíos

Otra de las observaciones sobre el ROP, según Marco Vargas, gerente de producto y comercialización de BN Vital, es que la contribución estipulada debería ser mayor sobre todo tomando en cuanta cómo podría comportarse el régimen básico y coincidió, además, en la necesidad de más posibilidades de inversión en el sector privado. Las colocaciones en instrumentos privados era de tan solo 9% a febrero.

“También hablamos del tema de infraestructura, es poco lo que los fondos de pensión han contribuido al desarrollo de infraestructura del país porque no han surgido las decisiones propicias para crear esos instrumentos que permitan vincular los dineros que manejamos las operadoras”, dijo Vargas.

Además de las carencias en materia de inversión que aún están latentes en el país para el manejo de activos en el ROP, Robles criticó otros aspectos que aún arrastra este fondo, entre ellos la comisión de 0,98% que establece el Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) a las operadoras de pensiones sobre los aportes que hacen los trabajadores al Fondo de Capitalización Laboral y al Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias, pues aseguró que debería disminuirse.

La comisión es establecida por dicha oficina de la CCSS y no varía desde hace aproximadamente una década; en años anteriores la crítica hacia el canon se ha dirigido a la fórmula que se utiliza para determinar dicho porcentaje.

Asimismo, abogó por reformar el “paseo” que gran parte de las cotizaciones del ROP deben hacer antes de llegar al fondo de jubilación de cada persona. Dicho mecanismo legal fue creado para capitalizar al Banco Popular y consiste en que una parte del 1,25% del salario de los trabajadores que es aportado mes a mes para aportar a la pensión complementaria pase primero 24 meses en dicha entidad.

Evolución en números

El crecimiento de los activos del ROP, manejados actualmente por las seis operadoras, ha sido constante desde el 2001, cuando se registraron los primeros aportes al régimen.

De ¢924 millones registrados como activos en el 2001, la cifra aumentó a más de ¢8 billones para febrero de este año. El crecimiento en cuanto activos del primer año del ROP al 2002 (un año de funcionamiento) fue de más de un 500% y la tasa de variación se ha estabilizado a través del tiempo.

En el 2019 los activos registraron un crecimiento de un 20% mientras que el 2020 dicho aumento disminuyó a 14%. No obstante, pese a los efectos de la pandemia en la economía local y el aumento en el desempleo en el país, subieron en términos de dos dígitos.

“Esto está muy ligado por un lado al crecimiento de la economía y esto por supuesto además de la generación de empleo; mientras haya más trabajadores aportando el activo va a ser mayor”, dijo Aguilar, quien explicó que el crecimiento del año pasado no se vio mayormente afectado por los buenos rendimientos obtenidos.

Asimismo, los datos de Supen muestran que a enero del 2021 un total de 1.157.092 personas aportaban de manera activa al régimen, que pretende ser un complemento de los ingresos de las personas pensionadas en el país. Sin embargo, la cantidad de personas afiliadas supera los 2,8 millones.

Aguilar mencionó que otro de los retos complejos es la situación del mercado laboral en Costa Rica y la alta informalidad, que suponen un desafío para añadir más aportantes al ROP. Sobre los trabajadores independientes, la superintendente asegura que las reformas realizadas en los últimos dos años dejan la puerta abierta para que se implementen productos y tecnologías que permitan que estas personas coticen en el régimen.

Con base en datos de febrero de este año, Popular Pensiones es la operadora que mantiene un mayor activo en el país, con más ¢3 billones; luego se ubica BN Vital con ¢1,6 billones y en tercer lugar está BCR Pensiones con ¢1,1 billones.

Los representantes de los fondos de pensiones evaluaron el crecimiento del ROP en el país como positiva y que continuará ampliando los niveles de recaudación.