Por: María Esther Abissi.   31 marzo

Si es un profesional independiente o tiene un negocio propio, es importante que empiece a considerar y a planear su pensión muchos años antes de que llegue el momento, vaya más allá de simplemente tener una pensión voluntaria.

Al cierre del 2018, 422.995 personas en el país trabajaban por cuenta propia, y 90.702 personas eran empleadoras, es decir, que tenían un negocio propio.

Al cierre del 2018, 422.995 personas en el país trabajaban por cuenta propia, y 90.702 personas eran empleadoras, es decir, que tenían un negocio propio.
Al cierre del 2018, 422.995 personas en el país trabajaban por cuenta propia, y 90.702 personas eran empleadoras, es decir, que tenían un negocio propio.

El porcentaje de empleadores creció 37% en el último trimestre con respecto al 2017 y los empleados por cuenta propia aumentaron 13,8%.

Si usted es una de estas personas, algunas de las preguntas que puede hacerse son las siguientes: ¿cómo gestionar su pensión de manera adecuada?, ¿qué quiere hacer al pensionarse? o ¿cuál será su estrategia?. Estas interrogantes tienen como objetivo resolver o generar un plan para asegurar los fondos de su retiro, el cual se puede desarrollar como un plan de inversiones de acuerdo con la etapa laboral en la que se encuentre.

En EF dividimos las etapas para tener una jubilación exitosa en tres partes, cada una destaca cómo potenciar sus inversiones según la etapa en la que usted se encuentre. La división está fundamentada en las recomendaciones publicadas por especialistas en finanzas personales.

Etapa 1: Los primeros diez años laborales

Esta fase inicia en el momento en que empiecen sus remuneraciones y llegará hasta el año 10 de su vida laboral. Como en cualquier momento, tomar las decisiones correctas es una labor trascendental.

Suponiendo que en este periodo el trabajador tiene entre 20 y 30 años, es mucho más probable que tenga menos responsabilidades económicas y pueda destinar más dinero a realizar ahorros que van a crear un soporte importante para su pensión.

En esta etapa hay cuatro pasos.

Paso 1: Crear un ahorro complementario.

Tener un ahorro voluntario es importante en los primeros años laborales.

Según Mariela Alvarado, gerente sénior de inversiones y depósitos de Scotiabank, está comprobado que uno de los mejores periodos para invertir es entre los 20 y los 30 años, cuando, usualmente, las inversiones tienen más tiempo para crecer y ganar intereses.

Hay varios mecanismos útiles para iniciar un ahorro complementario. La mejor forma de hacerlo es establecer primero a qué plazo quiere invertir, el mecanismo y en cuál moneda desea hacer la inversión.

Una forma de empezar a invertir es con un ahorro programado, puede ser a un plazo entre uno a cinco años al que destine desde ¢10.000 y luego, transformar ese dinero ahorrado en una inversión a plazo, como un fondo de inversión.

Los fondos de inversión de crecimiento son un buen mecanismo para invertir a largo plazo, ya que son diversificados y fáciles de manejar para un inversionista que no sea experto en la materia.

El Banco Nacional, INS Valores, Mutual Sociedad de Fondos de Inversión, Popular, Vista Sociedad de Fondos, Bac San José, Multifondos y Scotia Sociedad de fondos son las entidades financieras del país que ofrecen este tipo de producto.

Paso 2: Suscribirse a un fondo de pensión voluntaria o hacer aportes extraordinarios al ROP.

Los planes voluntarios de pensión son indispensables para trabajadores independientes ya que fortalecen los aportes que ha hecho el trabajador a lo largo de su vida a las cotizaciones al régimen de Invalidez, Vejez o Muerte (IVM), si es que ha hecho una vez alguno.

Los aportes pueden comenzar desde los ¢3.000 mensuales y lo recomendable es que vaya incrementando el monto de su pensión, conforme avance el tiempo.

Para abrir uno, el interesado puede visitar la oficina de la operadora de pensiones de su elección y consultar sobre las opciones.

En este momento, Vida Plena, Bac Pensiones, BCR Pensiones, BN Vital y la CCSS Pensiones son las entidades locales que ofrecen estos productos.

Los fondos voluntarios se liquidan a los 57 años de edad, por lo que no hay manera de que pueda utilizar esos ahorros antes, a menos que haya cumplido con 66 aportes mensuales.

Según explicó Alejandro Solórzano, gerente de Vida Plena, como los recursos de los fondos se invierten en instrumentos financieros, no solo ahorrará sino que le darán un retorno de inversión al momento de la liquidación.

Si por lo contrario, ha cotizado alguna vez en el Régimen Obligatorio de Pensión Complementaria (ROP), puede realizar aportes extraordinarios a este, que tienen, en muchos casos, mejores rendimientos que los fondos de pensión voluntaria, particularmente porque los fondos del ROP son más grandes y más viejos.

Paso 3: Ahorre una porción de sus ingresos de fin de año.

Usualmente en fin de año las empresas y emprendimientos generan mayores utilidades, dado que es la época del año donde se dinamiza más el comercio y otras actividades en Costa Rica.

Por esto, se recomienda que separe una parte de los ingresos que recibe en fin de año y los ahorre. Lo ideal es hacer esta tarea por varios años.

Este ahorro le servirá para que, cuando tenga un monto suficientemente grande, pueda invertirlos en instrumentos atractivos de inversión.

Paso 4: Encuentre los instrumentos de inversión más atractivos.

Si va a dar sus primeros pasos en inversiones para la pensión, lo recomendable es invertir a largo plazo. Según este plan es útil buscar tres cosas: rendimiento, seguridad y bajo riesgo.

Para Alvarado, los fondos de crecimiento son una solución para pequeños y grandes inversionistas que pretenden rentabilizar su dinero con acceso a mercados bursátiles internacionales por montos relativamente bajos de inversión.

Los fondos de mercado internacional de renta fija y accionarios, por ejemplo, son una forma sencilla de entrar al mundo bursátil para invertir por un periodo extenso.

El fondo ideal dependerá mucho del tipo de cliente que sea y del riesgo que desee, así como del monto por invertir. Por esto, lo recomendable es ir a alguna Sociedad Administradora de Fondos de Inversión para que ellos le indiquen la mejor forma de invertir según sea el caso, de acuerdo con su objetivo, plazo y nivel de tolerancia al riesgo.

Tome en cuenta que, mientras más diversificadas estén sus inversiones, menor es el riesgo.

“Todos hemos escuchado en algún momento que no debemos poner todos los huevos en la misma canasta, eso significa que si vamos a invertir debemos tratar, en la medida de lo posible, que nuestros ahorros se inviertan en diferentes productos y mercados”, explicó Alvarado.

La idea, cuando uno va a comenzar a invertir, es hacerlo de una forma ordenada.

Karla Arguedas, gerente de Prival Advisory & Strategy, recomendó elaborar un plan para el portafolio crezca de manera ordenada y profesional.

Lo ideal, según comenta Arguedas, es que uno inicie a invertir con montos manejables y con instrumentos que tengan la liquidez adecuada.

Una vez consolidado un buen portafolio, puede proceder a la compra de bonos soberanos de mediano plazo, que son más volátiles, pero tienen mayor rentabilidad.

Por ejemplo, un bono de Gobierno con vencimiento a diez años rinde un 12,86%.

Dependiendo del riesgo que quiera asumir en esas inversiones, puede apostarle a otros instrumentos que no garanticen una rentabilidad definida pero que sí resultan con buenos rendimientos en el largo plazo.

A estos se les conoce como instrumentos de renta variable e incluyen acciones comunes de empresas locales e internacionales.

Todo el proceso de inversión requiere paciencia y también estar preparado para ver fluctuar el dinero a lo largo de los años.

Etapa 2: De los 10 a los 15 años.

Paso 1: Piense si desea ser independiente por siempre.

Si ha tenido un negocio propio por más de diez años, debe considerar si mantenerlo y trabajar siempre de esa manera, o si desea en algún punto venderlo. Si está decidido que la mejor idea es venderlo, considere revisar los activos líquidos de la empresa.

Los activos líquidos (financieros o materiales) son aquellos que pueden convertirse en efectivo más rápidamente y sin que afecte el valor de la empresa o del bien. Si tiene activos propios de la compañía o suyos, puede consultar con su entidad financiera cuales de esos tienen mayor liquidez, es decir, que pueden convertirse en líquidos más rápidamente.

En un portafolio de inversión o en las cuentas de la empresa, por ejemplo, puede encontrar activos líquidos como cuentas corrientes, cuentas de ahorro, depósitos a corto plazo, entre otros.

Identifique cuales son los activos que tiene la empresa y cómo pueden ser parte del plan de retiro, especialmente si muchos de ellos están comprometidos en el negocio.

Paso 2: El tipo de retiro que quiere tener

¿Qué quiere hacer cuando se retire? Evalúe cuáles son sus metas para el retiro. Si desea viajar unos años y luego trabajar como consultor de la rama en la que actualmente se desempeña. De eso dependerá la forma de ahorrar para su retiro y el manejo de sus inversiones.

Paso 3: Maximice el dinero que invierte en su retiro

Este es el momento de aumentar los aportes a su pensión voluntaria y a los ahorros voluntarios que ha hecho mensualmente en los últimos años. También es un buen momento para incrementar los aportes al ahorro que ha hecho al final de cada año. Si bien todo el plan de pensión se trata de ahorrar, en este momento la idea es que destine un mayor porcentaje de sus ingresos al ahorro, más que durante los primeros diez años.

Paso 4: Reduzca la mayoría de sus deudas

En este período es recomendable que reduzca la mayor parte de sus deudas, especialmente si son deudas de largo plazo, como créditos hipotecarios o prendarios.

La idea es que pueda llegar a la tercera etapa laboral con la mayoría de sus deudas pagadas, para tener una pensión más cómoda.

Etapa 3: de los 15 a los 25 años o más

Paso 1: Diversifique el plazo y la tasa de sus inversiones.

Usualmente a mayor plazo, mayor será el rendimiento de sus inversiones. Sin embargo, en la última etapa antes de la jubilación es importante mantener algunas de sus inversiones en el corto plazo, ya que es probable que las necesite y deba recurrir a instrumentos líquidos.

Según Viviana Hidalgo, gerente de la Banca de Personas de Lafise, el plazo ideal está íntimamente relacionado con sus objetivos. Por esto, una buena práctica es pasar a los ahorros programados anuales o bianuales, por ejemplo. El objetivo es trasladar algunas de sus inversiones del largo plazo al mediano y corto plazo, porque es cuando comenzará a necesitar mayores flujos de efectivo de cara a al jubilación.

En este periodo tome en cuenta cuáles van a ser sus necesidades de liquidez y también si tendrá que pagar requerimientos tributarios al momento de liquidar sus inversiones.

Paso 2: Aumente el porcentaje de ahorro para la pensión a más del 20% de su salario.

Durante este plazo es el momento ideal para aumentar el ahorro que toma de su salario para su pensión. Puede realizar un ahorro a la vista o hacer aportes extraordinarios al ROP o a su fondo de pensión voluntaria. Esto con la finalidad de que logre llegar al retiro con una pensión más sólida y estable.

Aunque el estilo de vida que lleva antes de pensionarse debería mantenerse después del retiro, es importante que tenga la mayor cobertura posible para los años por venir.

Paso 3: Considere otras inversiones más líquidas.

Ya que se acerca el momento de la pensión, considere mantener una porción de su portafolio en instrumentos de alta liquidez, como fondos de mercado de dinero, por ejemplo. Esto le ayudará a atender situaciones no previstas y emergencias.

Hay que tener presente que, si bien esta porción de las inversiones ayudan a la liquidez, afectará a la rentabilidad.