El Banco Central de Costa Rica (BCCR) revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB) a un 3,4% para el año 2026 y a un 3,5% para el 2027. Este ajuste responde a choques climáticos, la moderación en el consumo de los hogares y una menor demanda externa.
A pesar de que la tasa de desempleo se mantuvo en un 6,7% en mayo de 2026, el mercado laboral nacional registra una caída en la tasa de participación, la cual pasó del 55,6% al 54,3% en el último año, aunado a una contracción reciente en el nivel de ingresos de las personas.
En el ámbito financiero, la Tasa de Política Monetaria (TPM) se ubica en un 3% tras la reducción aplicada a finales de julio de 2026. No obstante, la autoridad monetaria advirtió que el traslado de estas disminuciones hacia las tasas de interés del mercado minorista podría ocurrir de manera más lenta que el promedio histórico.

Pese a la desaceleración económica, las perspectivas de la Tesorería de Davibank para el segundo semestre apuntan a un comportamiento de estabilidad y fluctuaciones moderadas tanto en las tasas de interés como en el tipo de cambio del dólar en Costa Rica. Según los análisis de esta entidad, la evolución de estas variables dependerá de factores como la inversión extranjera directa, las exportaciones, las tasas de interés internacionales y las condiciones económicas globales.
Para las personas que evalúan tomar un préstamo en este contexto, las consideraciones sobre la capacidad de pago, el plazo de la operación y la moneda de financiamiento resultan determinantes. Rodolfo Herrera, presidente ejecutivo de DAVIbank, recomienda que la moneda del financiamiento coincida con aquella en la que se reciben los ingresos. Herrera explica que “al solicitar un crédito es fundamental priorizar decisiones basadas en la capacidad de pago a largo plazo y no únicamente en diferencias temporales del tipo de cambio o las tasas de interés”.
Frente a la coyuntura de los ingresos familiares, el representante de la entidad financiera aconseja evitar destinar una porción excesiva de los recursos mensuales al pago de deudas. Herrera detalla que “lo ideal es que el total de sus cuotas de los créditos no supere entre un 30% y un 35% del ingreso neto mensual personal o familiar, para mantener el equilibrio en las finanzas”.
Además, para quienes contemplan realizar una conversión de moneda en una operación de crédito vigente, se aconseja analizar con detenimiento los costos asociados. Entre los aspectos a considerar figuran los cargos por conversión de divisas, las comisiones de la entidad bancaria, las penalidades contractuales por cancelación anticipada del préstamo, las nuevas condiciones del refinanciamiento y la capacidad de pago de la persona ante escenarios económicos adversos
Para las personas que más bien están valorando qué hacer con sus ahorros en lo que resta del año, Herrera señaló que es importante mantener una congruencia con la moneda en que se reciben los ingresos.
No obstante, explicó que uno de los factores importantes a considerar está en decidir la moneda con base en las características que ofrece la tasa local. Así en en colones el interés suele ser más competitivo, mientras que en dólares puede brindar estabilidad.
