Por: María Fernanda Cisneros.   8 mayo, 2020
Las dificultades para acceder al mercado externo, aun con los préstamos multilaterales, representan un riesgo para Costa Rica, según Fitch.
Las dificultades para acceder al mercado externo, aun con los préstamos multilaterales, representan un riesgo para Costa Rica, según Fitch.

Fitch Ratings anunció una nueva reducción en la calificación de riesgo de Costa Rica, en esta ocasión de B+ a B, inclusive con perspectiva negativa.

La principal razón que expone esta agencia es el impedimento que tendrá el país para ajustar el desbalance fiscal tras el golpe económico de la pandemia, así como las dificultades para fondearse en el mercado externo.

En detalle, los mayores riesgos de estrés financiero a corto plazo, déficit fiscales cada vez mayores, un calendario de amortización empinado y las restricciones de endeudamiento explican la decisión de rebajar la nota para el país.

Cuando este panorama ya era gris, la pandemia llegó para nublarlo aun más.

La estimación de Fitch ubica al déficit fiscal por encima del 9% del Producto Interno Bruto (PIB) al término del 2020, mientras Hacienda lo ubica en 8,6%.

La baja en la calificación se une a la rebaja de Moody’s en febrero, cuando aun se veía de lejos al nuevo coronavirus y saltaban dudas sobre el crecimiento del déficit en 2019 (cuando llegó al 7% del PIB).

“La crisis sanitaria llega en un momento en el que el espacio fiscal de Costa Rica es limitado y se estrecha rápidamente, lo que aumenta los riesgos para la sostenibilidad de la deuda, cuando pase la crisis”, anotó el comunicado emitido por Fitch.

Fitch estima que las necesidades de financiamiento del Gobierno son de casi 13% del PIB para el 2020, que se destinan a 3,8% en pagos de deuda y 9% en financiamiento presupuestario.

Además, esa alta cifra de al menos un 12% se mantendría en 2021 y 2022 por el incremento en las amortizaciones de la deuda.

La agencia calificadora destaca que aunque el Gobierno depende del desembolso de préstamos multilaterales para asegurar el financiamiento del presupuesto y el acceso al mercado externo es incierto. Mientras, los costos en el mercado doméstico pueden elevarse como en el pasado, debido a la presión ejercida por el estrés que plantea el apetito del Estado.

Si Costa Rica logra un acuerdo de Stand-by con el Fondo Monetario Internacional (FMI), explica la calificadora, el estrés financiero del país se podría aliviar.

Fitch estima que la producción de Costa Rica se contraerá 4% (el Banco Central de Costa Rica estima -3.6%), con riesgos de que sea aun más profunda.

En el comunicado también señala que la demanda interna ya de por sí estaba debilitándose previo a la crisis, debido al alto nivel de desempleo, el débil crecimiento del crédito y la disminución de la confianza de los consumidores.