Tener un historial crediticio positivo no depende únicamente de haber solicitado préstamos en el pasado. Para las entidades financieras también pesa la manera en que una persona administra sus obligaciones a lo largo del tiempo. Además, definirá a qué tipo de créditos podrá acceder en el futuro y bajo cuáles condiciones.
La buena reputación financiera se relaciona con la administración responsable de los compromisos financieros y con la capacidad de asumirlos sin poner en riesgo el bienestar económico, así como con la puntualidad en los pagos, el manejo responsable de las deudas y la estabilidad.
Entonces, ¿cómo se construye un récord crediticio sano y qué revisan los bancos antes de prestar? A continuación, se lo explicamos.
No evitar el crédito, pero usarlo con cuidado
El crédito puede ser una herramienta para financiar metas como estudios, vehículo, vivienda o un emprendimiento; sin embargo, utilizarlo no significa adquirir deudas innecesarias solo para generar historial.
La Dirección General de Crédito del Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) recomendó que las personas comiencen desde las primeras etapas de su vida laboral con productos financieros acordes con su capacidad de pago, como una tarjeta de crédito o un préstamo de bajo monto.
La clave, según la entidad, es usar esos productos de forma responsable y mantener los pagos al día.
Por su parte, Patricia Durán, directora de Productos del Banco Popular y de Desarrollo Comunal (BPDC), coincidió en que no existe una edad ideal para empezar, más allá de cumplir con los requisitos legales y los de cada producto. Lo determinante es contar con la capacidad económica para asumir responsablemente la obligación.
También advierte que no es recomendable solicitar créditos sin una necesidad real únicamente para construir récord, pues un historial sano se forma mediante compromisos que se ajusten a las necesidades y posibilidades de cada persona.
Cumplir con las deudas a tiempo
La puntualidad es uno de los principales hábitos para construir un buen comportamiento crediticio. Los consultados la mencionan entre los elementos centrales que se revisan en el historial de una persona.
Un atraso reiterado puede afectar el comportamiento de pago registrado y, como consecuencia, dificultar el acceso a futuros financiamientos o a mejores condiciones crediticias. También puede generar intereses y otros cargos establecidos en el contrato, aumentar el peso de la deuda sobre el presupuesto familiar y eventualmente derivar en procesos de cobro.
Además, un historial deteriorado puede limitar el acceso a nuevos créditos o provocar condiciones menos favorables en los productos vigentes.
“Tampoco debe interpretarse como una situación de la cual sea imposible recuperarse. El historial refleja comportamiento a lo largo del tiempo y, conforme la persona regulariza sus obligaciones y mantiene posteriormente un comportamiento de pago adecuado, su condición puede mejorar paulatinamente”, indicó Durán.
Para evitar caer en atrasos, es aconsejable elaborar un presupuesto que incluya ingresos, gastos, ahorro y todas las obligaciones existentes. Durán también aconsejó no comprometer la totalidad del ingreso disponible en cuotas, pues mantener un margen para imprevistos permite enfrentar una emergencia sin desordenar las finanzas.
Obtener productos según su capacidad de pago
Una tarjeta de crédito no es un ingreso adicional, sino una forma de financiamiento, por lo que, antes de usarla o solicitar otro producto, la persona debe tener claro cómo y cuándo pagará cada compra o cuota.
La recomendación de los bancos es elegir productos compatibles con el presupuesto. Esto implica no asumir más deuda de la que razonablemente se puede pagar y evitar que las cuotas impidan atender gastos esenciales, ahorrar o enfrentar emergencias.
El Banco Nacional sugiere iniciar con productos de menor monto y ajustados a la capacidad de pago. Además, recomienda revisar periódicamente la información crediticia para detectar errores o mantener control sobre las obligaciones reportadas.
En Costa Rica, el Centro de Información Crediticia (CIC) de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) consolida la información actual e histórica de las personas deudoras en el Sistema Financiero Nacional.
Dicha información es uno de los insumos empleados para conocer el comportamiento crediticio, aunque no constituye el único elemento de decisión.

¿Qué priorizan los bancos?
Al analizar una solicitud de crédito, las entidades no se limitan a revisar si una persona tiene o no préstamos previos. Entre los aspectos que priorizan están:
- El comportamiento histórico de pago y la puntualidad con las obligaciones.
- El nivel actual de endeudamiento.
- Los ingresos y la capacidad de pago.
- Las obligaciones financieras ya existentes.
- La estabilidad financiera.
- Las características de la operación solicitada.
- Las políticas internas y requisitos vigentes de cada entidad.
El objetivo de estas evaluaciones es proteger la capacidad de pago y el bienestar financiero del cliente, no solo decidir si se aprueba o rechaza una solicitud.
Por ello, si pierde ingresos, enfrenta una emergencia o prevé dificultades temporales, la recomendación de la entidad es acercarse al banco antes de caer en incumplimiento. Buscar asesoría temprana puede permitir valorar alternativas y evitar que un problema puntual afecte el historial crediticio.
