El Ministerio de Hacienda ofertó este lunes 27 de abril una nueva colocación de deuda interna en euros por un monto de €1.000 millones, una maniobra con la cual el Ejecutivo busca diversificar su oferta y captar nuevos inversionistas.

Esta operación marca la tercera emisión de este tipo en los últimos seis meses, consolidando una nueva ruta en la gestión de la deuda pública.
Uno de los atractivos de este mecanismo es que permite al Ministerio de Hacienda acceder a recursos de inversionistas internacionales operando en el mercado local, sin la necesidad de solicitar autorización a la Asamblea Legislativa, un proceso que tradicionalmente retrasa la captación de recursos en el exterior.
“(Las emisiones en euros) responden a una estrategia de diversificación de riesgos cambiarios dentro del portafolio de deuda y a la exploración de nuevos inversores, tanto a nivel local como internacional, por una moneda y plazo diferente”, le dijo a El Financiero Ariel Barrantes, director de Gestión de Deuda Pública del Ministerio de Hacienda, después de la segunda colocación en la moneda europea, en febrero de este año.
El debate sobre la necesidad y el riesgo
La estrategia de Hacienda genera opiniones divididas entre los especialistas financieros y económicos del país.
Por un lado, se reconoce un alivio en la demanda interna de colones y, por otro, surgen serias dudas sobre la exposición al riesgo cambiario.
Para Luis Alvarado, analista económico y bursátil de Grupo Financiero Acobo, la colocación puede verse con buenos ojos desde la perspectiva de la liquidez local.
Al limitar la dependencia del mercado interno para el financiamiento, se podría observar una mejora a mediano plazo en la calificación de riesgo del país.
No obstante, Alvarado advierte que esta captación generará un incremento en la oferta de divisas, propiciando una presión a la baja en el tipo de cambio.
Esta lectura coincide con la de Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy, quien amplía sobre el impacto de estas operaciones en la economía local y el papel del Banco Central.
“Si el Gobierno pide dinero prestado en el exterior, necesita traer esos dólares al país y cambiarlos por colones para pagar salarios, obras y otros gastos. Eso aumenta la cantidad de divisas disponibles en el mercado local y puede hacer que el precio baje aún más frente al colón. En ese escenario, el Banco Central tendría que decidir si interviene comprando parte de esos recursos para evitar una caída mayor del tipo de cambio. Además, el Estado ya tiene una parte importante de su deuda en moneda extranjera, cerca del 35%, por lo que sigue expuesto a riesgos cada vez que cambia el valor”, explicó Corrales.
Una postura más crítica ofrece José Luis Arce, economista de FCS Capital, quien cuestiona la insistencia del Ejecutivo por este tipo de financiamiento.
“El Gobierno ha estado obsesionado con el financiamiento en el mercado internacional, aunque no lo necesite. Por eso buscó eurobonos y, al no ser aprobados por los diputados, ahora como alternativa recurre a emitir internamente en moneda extranjera, con el objetivo de que sean comprados por no residentes. Al hacerlo así hay algunos ahorros en términos de tasas de interés, pero es mínimo y le añade a la deuda pública el riesgo de estar denominada en euros”, aseguró Arce.
La principal advertencia del mercado financiero es el riesgo cambiario: si el colón se deprecia frente al euro en el futuro, el costo real de la deuda aumentará.
Este escenario reduciría, o incluso eliminaría, cualquier ventaja obtenida en el pago de tasas de interés al momento de la colocación.
Dos emisiones, dos realidades
Esta tercera colocación de €1.000 millones da continuidad a un plan que inició a finales del 2025.
Las dos primeras intervenciones en el mercado se realizaron en tramos con perfiles de vencimiento y rendimiento distintos:
- Noviembre 2025: Se colocaron los primeros €1.000 millones con vencimiento al 21 de noviembre de 2030. Esta operación se cerró con una tasa nominal bruta de 6,47%, dejando un rendimiento final de 5,51%.
- Enero 2026: El segundo tramo, también por €1.000 millones, se estructuró a un plazo mayor, con vencimiento al 16 de enero de 2036. Presentó una tasa nominal bruta de 7,06% y un rendimiento final de 6,01%.
La emisión ya se lanzó al mercado, según le confirmaron fuentes anónimas a este medio. Ahora falta por ver quiénes serán los inversionistas que comprarán estos bonos.
